Turquía, Choque de Civilizaciones: La Guerra del Líbano profundiza el abismo entre la minoritaria élite prooccidental y una población cada vez más hostil a Europa y a Estados Unidos
X, X- NUEVO DIGITAL (25/07/06) - Turquía se plantea cruzar a Irak en persecución de los kurdos del PKK aprovechando la "legitimidad" israelí contra Hezbollah
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- NUEVO DIGITAL (08/03/06) - Ruido de sables en el 'más difícil todavía' de Turquía: El laico ejército antieuropeo turco se enfrenta al proeuropeo gobierno musulmán del país
El gobierno turco está sobresaltado. El diario londinense en árabe Asharq Alawsat publicaba esta semana que los servicios secretos turcos habían dado, en plena guerra, el soplo al Mossad de que Nasrallah se ocultaba en la embajada iraní en Beirut. La pregunta de los periodistas por el tema le estallaba al ministro turco de asuntos exteriores poco antes de subirse al avión con destino al Líbano. En Beirut le han pedido tropas de interposición pero lo que le faltaba a Ankara era que sus soldados tuvieran que enfrentarse a las levantiscas y envalentonadas huestes de Hezbollah. Mal asunto: musulmanes contra musulmanes. De hecho, Turquía acaba de anunciar en las Naciones Unidas que sus tropas en la zona nunca entrarán en combate. En casa, los analistas turcos ya califican a su opinión pública como la más hostil al mundo cristiano y occidental en todo el orbe islámico.
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Aunque antes de salir hacia Beirut, el ministro de asuntos exteriores turco, Abdullah Gul, desmentía la acusación del diario árabe -financiado con dinero árabe pero publicado en Londres- y se quejaba de que Ankara no podía ir respondiendo a todas las informaciones periodísticas, el torpedo había sido lanzado y estaba siendo tomado muy en serio. Tanto como para que Gul, al llegar a la capital libanesa, volviera a desmentir ante el hijo del asesinado líder libanés, Refik Hariri, que los servicios secretos turcos del Mit hubieran informado a los judíos del Mossad del supuesto paradero del líder de Hezbollah durante la guerra.
Coincidiendo con esta revelación, en la capital turca se filtraba que la visita prevista del primer ministro israelí a Turquía había sido cancelada. El viaje de Olmert a Turquía se había organizado antes de que estallara la guerra contra Hezbollah y ahora, por mucho que desde Israel se diga que no se ha suspendido sino que aún no tiene fecha, el gobierno turco prefiere propagar que es mejor olvidar el tema puesto que "no sería bien recibido por el público turco en la actual atmósfera".
Pero, ¿cuál es la "actual atmósfera" en Turquía, tras la Segunda Guerra del Líbano? Yusuf Kanli, editorialista del Turkish Daily News, diario moderado en inglés, lo resumía en pocas palabras: "La frustración ha alcanzado su punto álgido. Esto es alarmante. Las cosas están cambiando en Turquía. La gente se está haciendo más conservadora. Los conservadores se están haciendo más nacionalistas. Y los nacionalistas se están haciendo racistas".
"Hay una frustración nacional por la incapacidad del estado turco de combatir el terrorismo separatista", continuaba Kanli en relación con los permanentes y sanguinarios ataques de los kurdos del PKK, y de cómo los avisos turcos de entrar a Irak para llevar a cabo una operación de limpieza han recibido la previa y contundente condena de Estados Unidos.
Para terminar de agravar la situación, Estados Unidos, intentando hacerlo bien, no ha hecho más que injuriar más a los turcos al pedir al PKK que abandone las armas. El grupo terrorista lo ha interpretado de la forma más favorable para ellos: el llamamiento de Washington les legitima ya como interlocutor, lo que no ha hecho sino provocar más furia entre los turcos.
Es en este entorno donde ahora se plantea que Turquía aporte tropas a las fuerzas de las Naciones Unidas de interposición entre Israel y Líbano/Hezbollah. Kanli hace suya la voz de una mayoría de sus conciudadanos al preguntarse por qué "los turcos deberían morir en el Líbano por la seguridad de Israel pero no (...) en el norte de Irak para la seguridad de Turquía".
Otros columnistas turcos citados por el Times y por el Middle East Media Research Institute constatan el creciente antisemitismo en la sociedad turca, cómo Turquía se distancia "lenta y gradualmente" de Occidente, las encuestas de Pew y de Princenton que muestran un desplome del apoyo popular al Oeste y un incremento paralelo en la admisión del liderazgo de Irán, las voces que, en el propio partido de Erdogan denuncian que "Israel está llevando a cabo una yihad y Turquía puede ser la siguiente" o que "Turquía se está convirtiendo en país más fanático y hostil contra los cristianos de todo el mundo islámico", como también escribía el editorialista del moderado y laico diario Hürriyet, el más leído en Turquía.
Malamente puede Turquía liderar ninguna Alianza de Civilizaciones cuando en su propio territorio ya padece una lucha entre ellas. Mientras una reducida élite intelectual y de negocios continúa viendo en Europa Occidental la mejor opción para una Turquía cada vez menos laica en la calle, el gobierno turco hace auténticos malabarismos para mantener el débil hilo que le une con las negociaciones con Europa mientras intenta tranquilizar a su pueblo -e inquietando en paralelo a Europa y a Estados Unidos- repitiendo una y otra vez: "Que nadie nos pida que permanezcamos neutrales".
