Los blancos no hispanos quedan en minoría en 35 de las 50 mayores ciudades de Estados Unidos, según los datos del último censo
X, XEstados Unidos sigue transformándose en un país donde los blancos van quedando paulatinamente en minoría en cada vez más indicadores demográficos. Los datos del censo revelados hace unos días muestran que la población blanca no hispana ya ha caído por debajo del 50 por ciento en otras tres grandes ciudades -Phoenix, Tucson y Denver- mientras otras tres grandes -Arlington, Texas; Charlotte, y Las Vegas- seguirán la misma tendencia en los dos próximos años, y Austin, en cuatro. En total, 35 de las 50 mayores ciudades ciudades del país ya tienen poblaciones donde los blancos no hispanos han quedado en minoría o están a punto de convertirse en el grupo étnico menos representado respecto al conjunto de los moradores.
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El demógrafo William H. Frey explica esta tendencia no tanto por el fenómeno de la "huída blanca" sino por la extensión de los hispanos desde sus lugares de alta concentración en estados como California a cada vez más lejanas zonas del país en busca de una mejor vida, basada, entre otras cosas, en precios más asequibles que los del caro estado de San Francisco o Los Angeles, tan próximos a centros inflacionarios como los lujosos Hollywood o Silicon Valley.
La "huída blanca", o "white flight" en su original acepción en inglés, es un término coloquial por el que se describe cómo los blancos, generalmente de clase media y alta, se marchan de las ciudades que cuentan con elevadas concentraciones de población no blanca hacia los suburbios de esas ciudades o, incluso, hacia regiones donde se fundan nuevas comunidades con preponderancia de población caucásica.
De esta forma, los centros urbanos de las grandes ciudades quedan convertidos en zonas generalmente marginales y degradadas donde habitan mayores proporciones de las minorías negra o hispana mientras los blancos se concentran en los suburbios residenciales de esas grandes ciudades o en nuevas áreas de agrupación. En Estados Unidos, la residencia en suburbios no tiene las connotaciones generalmente negativas que se la da en Europa puesto que son precisamente esos suburbios de casas unifamiliares y bien urbanizados los preferidos por las clases media y alta.
Aunque la tendencia de la "huída blanca" se ha desacelerado en los últimos años, por el contrario se está acelerando la de los hispanos a expandirse por ciudades y estados cada vez más alejados de las grandes concentraciones en las proximidades de la frontera mexicana, donde se han producido las graves tensiones migratorias que han llevado a una división polar entre emigrantes y residentes estadounidenses, incluyendo en este último capítulo no sólo a blancos, negros y asiáticos sino a un sector importante de la población hispana con residencia legal que también se siente amenazada por la avalancha que llega desde el sur.
Las tensiones son dobles y, en algunos casos, extremas. Autores de fama universal como Samuel P. Huntington -autor del ya mítico y nuclear ensayo "El choque de civilizaciones"- predijo en su posterior ensayo "El desafío hispano" (.pdf) una grave "degradación" del "sueño americano" por la llegada de la emigración hispana.
Mientras tanto, en el otro extremo, grupos hispanos -fundamentalmente de ascendencia o procedencia mexicana- han iniciado movimientos de "recuperación de la tierra robada" por Estados Unidos a México y pretenden "recolonizar" los estados sureños limítrofes con México que una vez pertenecieron -real o imaginariamente- al país mexicano o a la "civilización azteca".
Los incendiarios discursos y reivindicaciones de movimientos como La Nación de Aztlán han añadido un nuevo factor de grave inquietud a la población estadounidense de generaciones que ven en la emigración la amenaza ya explícita de una "invasión" encubierta ("La Nación de Aztlán", vídeo).
En un informe publicado el pasado mes de marzo (.pdf) con datos del último censo entonces disponible, correspondiente al año 2000, William H. Frey ya veía cómo "las poblaciones hispana y asiática se están expandiendo desde sus centros metropolitanos tradicionales mientras el cambio de los negros hacia el sur se está acelerando".
Además, "de las 361 áreas metropolitanas (de Estados Unidos), 111 registraron declives en la población blanca entre 2000 y 2004, con las pérdidas más elevadas en este sentido en las ciudades de Nueva York, San Francisco y Los Angeles".
Según las predicciones de Frey, en tan sólo los próximos diez años, las minorías étnicas no blancas supondrán el 40 por ciento de la población total de los Estados Unidos. Diez años después de ese momento, estas minorías ya habrán asaltado las principales posiciones del poder con "una plétora de puestos de alto rango como miembros del Congreso, jueces y líderes económicos".
Zonas como el Medio Oeste americano quedarán aún bajo predominio blanco aunque con poblaciones altamente envejecidas “los actuales "babyboomers"- mientras sus descendientes también se habrán marchado en busca de nuevas regiones para vivir.
En la actualidad, un tercio de los 35 millones de habitantes de California son hispanos mientras los asiáticos ya doblan a los afromaericanos. La "nueva dispersión de las nuevas minorías" que Frey ve como principal fenómeno demográfico en Estados Unidos ha llevado a que la población emigrante de estados como Carolina del Sur o Arkansas se haya incrementado hasta unas cifras de casi un 50 por ciento en los últimos cinco años.
Los latinos, que ya se convirtieron en la principal minoría de Estados Unidos en 2000, continúan su imparable ascenso en la pirámide poblacional del país al representar ya en estos momentos el 14,5 por ciento de la población.
