Organizaciones musulmanas europeas toman como rehenes a las políticas exteriores occidentales para advertir sobre una posible extensión incontrolada del terrorismo islámico
XHay quien cree que ha llegado el fin del humor británico, ahogado por la corrección política pero también por “fuerzas que están más allá de la parodia”. Lo decía ayer mismo el Daily Mail en un largo análisis al constatar cómo “debido a la amenaza real del terrorismo musulmán, un clima de autocensura se impone por todo el Reino Unido”. Coincidiendo con este sombrío paisaje, el principal líder musulmán británico acaba de augurar que la sociedad británica se enfrentará a “dos millones de terroristas islámicos nacidos en el país” si continúa la “demonización de los musulmanes”. Hace justo un mes, cuando se acababa de descubrir el complot terrorista para hacer estallar varios aviones en vuelo, esos mismos dirigentes islámicos exigían un “cambio en la política exterior” británica para evitar más atentados. Algunos llamaron a eso un simple, escandaloso e intolerable chantaje. Otros, además, también ven la explotación de una política de miedo que sólo quiere cobrarse -por ahora- una gran y odiada pieza: Tony Blair.
Seguimiento:
“Hay un nuevo juego en la política británica. Llamado ‘los musulmanes están furiosos’, este nuevo juego está diseñado para forzar al primer ministro, Tony Blair, a abandonar el cargo. El juego comienza con la afirmación de que ‘la comunidad británica musulmana’ está ‘bullendo de cólera’ contra Blair por su política exterior. Después, el juego procede a asegurar que fue la cólera musulmana la que causó los ataques terroristas en Londres el año pasado”. Son palabras del iraní Amir Taheri en el Asharq Alawsat londinense, referencia en inglés de la información de calidad en torno al mundo árabe y musulmán.
El juego
España jugó esa partida en las escasas horas que transcurrieron entre los atentados islamistas de Madrid y las elecciones generales en las que se produciría un inesperado vuelco electoral tras una masiva campaña de relación muerte-política exterior por parte de la entonces oposición socialista, la misma masiva campaña que, sin embargo, el Reino Unido y, sobre todo Blair, está viviendo ahora en una tortuosa estrategia del gota a gota que intenta cobrarse una pieza más del trío de las Azores.
Sin embargo, como recuerda Taheri, algo falla, puesto que en España se siguen descubriendo complots terroristas, a pesar de que “el primer ministro socialista lleva el pañuelo palestino”, por no hablar de Alemania, que se mantuvo alejada de Irak, o de Turquía, “que es, después de todo, un estado musulmán gobernado por un partido islamista”.
Organizaciones musulmanas occidentales de todo tipo, lanzadas tras las masacres que asolaron Europa después del 11-S a proclamar su fidelidad a las sociedades de acogida, juegan, sin embargo, las cartas del miedo durante una partida en la que las políticas exteriores de los gobiernos democráticos europeos son colocadas como la razón última del terror musulmán, intentando dejar a las opiniones públicas la idea de que el enemigo son sus propios gobernantes y sólo ellos los responsables del derramamiento de la sangre occidental mientras los autores de las masacres serían, simplemente, musulmanes que fueron más allá de lo que sería deseable pero no justo.
La estrategia de las organizaciones musulmanas de lanzar el miedo y las amenazas sobre las sociedades responsabilizando a sus gobernantes civiles dispone de una amplia cobertura internacional. El propio presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, declaraba tras la sorpresiva visita del expresidente español "Philippe" González que si los países europeos adoptaran "políticas lógicas e independientes" podrían "cambiar la opinión pública" que, sobre ellos, se tiene en el Medio Oriente.
Conversos
En esa estrategia colaboran muy activamente las quizás hoy menos influyentes agrupaciones de conversos musulmanes europeos -la mayor parte de ellas, si no todas, lanzadas al victimismo-, dejadas un tanto fuera de juego por una inmigración en masa que presta apoyo a los líderes sociales y religiosos que comparten nacionalidad o, al menos, ‘regionalidad’ con esos ciudadanos que no se sienten parte del país de acogida si es que no le odian directamente.
También ayer mismo, la ISN (International Relations and Security Network), una organización de análisis internacional financiada con fondos federales suizos, se apuntaba a dar voz a quienes desmienten por completo la relación entre el extremismo musulmán británico y la pobreza, y establecía que son los “ideales utópicos” los que mueven a los soldados de Alá a matar de forma indiscriminada.
Afinando aun más, el ISN también tomaba nota de la estrategia de responsabilización de las políticas exteriores por los crímenes que cometen las bandas islámicas y se hacía eco de cómo muchos medios británicos acusaron el chantaje de los dirigentes musulmanes británicos de unir muerte pasada, presente y futura con las decisiones que los presidentes o sus ministros de exteriores pudieran haber tomado en el legítimo interés de sus naciones.
En España, la principal organización de conversos musulmanes, la Junta Islámica, también firma virulentos artículos denunciando la “demonización de la conversión al islam en Occidente” en la que, entre acusaciones de “islamofobia” a amplias listas de personajes públicos con nombres y apellidos, establece el nexo entre amenaza y geopolítica internacional al afirmar que para los “islamófobos” -a quienes se califica de “sionistas españoles”- “todo musulmán que critique al Estado de Israel y no esté a favor de la invasión de Irak es un ‘islamista radical’”.
Listas de "islamófobos"
A algunos, el artículo les habrá preocupado gravemente es ser calificados públicamente de “islamófobos”, en especial tras las denuncias de “condenas de muerte” por parte de islamistas radicales supuestamente lanzadas contra el diputado del Partido Popular, Gustavo de Arístegui, denuncias que, por otra parte, nunca fueron sostenidas por pruebas públicas y que, en principio, resultan sorprendentes habiendo sido emitidas en un diario que mustra en su portada fotografías de mujeres occidentales entre las que Madonna parece la más recatada.
(Los reiterados intentos de Nuevo Digital de entrevistar a Arístegui en torno a este tema no obtuvieron más que silencio por respuesta, en contraste con la inmediata disponibilidad para la entrevista en otras ocasiones (1 y 2) menos comprometidas para el cuestionamiento en profundidad, marcando diferencia con el dirigente de la Junta Islámica, Yusuf Fernández, acusado por Arístegui de “apuntar” para que otros “disparen”, quien sí aceptó el encuentro con este medio).
En cualquier caso, el “juego” denunciado por el iraní Amir Taheri se está desarrollando con todas las cartas sobre la mesa, incluidas las del espectro de la amenaza, si no la directa indicación de que del dolor y la sangre que puedan venir sólo serán responsables quienes no se plieguen a las doctrinas de política exterior sostenidas por estas organizaciones nominalmente insertadas en los marcos constitucionales occidentales pero que, por otra parte, defienden puntos de vista muy próximos a los de Hezbollah o Hamas cuando no se prestan a activistas llamadas de apoyo a estas últimas, por otra parte, muy escasamente representativas de los sistemas democráticos y de libertades que esas organizaciones musulmanas en el corazón de Occidente dicen defender.
