Líderes musulmanes de Estados Unidos atacan el anuncio de un concesionario de coches de Ohio que ha declarado una “yihad de precios” y un “viernes de las fatuas” con vendedores en burka
XEn el Reino Unido, la policía británica consultará con un consejo de líderes musulmanes antes de realizar una operación antiterrorista. El consejo islámico no sólo valorará si los indicios policiales son suficientemente sólidos como para desencadenar la operación sino también si ésta podría afectar la tranquilidad de la comunidad musulmana. Mientras, en Estados Unidos, el Consejo para las Relaciones Islamoamericanas ya ha protestado enérgicamente por el anuncio radiofónico de un vendedor de coches de Ohio que se promociona anunciando no sólo una “yihad de precios” sino unos “viernes de las fatuas” en los que los vendedores llevarán burkas y se regalarán espadas de goma a los niños.
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En el Reino Unido, los miembros del consejo musulmán que decidirán si la policía lanza su yihad legal contra presuntos terroristas deberán prometer no revelar los datos de inteligencia que puedan conocer cuando la policía les pida, en la práctica, autorización para llevar a cabo o no una operación antiterrorista, pero, sin embargo, no tendrán que firmar la Ley de Secretos Oficiales.
"Morir por Alá"
El propio Sunday Times que daba la noticia recordaba casi de refilón que la policía británica ha sido criticada “por ser sobreprecavida enfrentándose al extremismo musulmán". La pasada semana, un clérigo radical de esa religión que, según el diario, “hasta ahora se ha librado de ser procesado a pesar de, aparentemente, incitar al terrorismo, consiguió entrar a una reunión a puerta cerrada en Londres e interrumpir al Secretario del Interior, John Reid”.
En un vídeo colgado de Internet y bajado por varios miles de personas desde sitios web que cerraron hace un par de meses, Izzadeen lanzaba invitaciones de guerra santa a los musulmanes afirmando: “En el Reino Unido todavía no se ha luchado, pero no os equivoquéis, el tiempo llegará, hermanos... luchar ya está al alcance de la mano. Preparaos a vosotros mismos ahora y cuando lleguen los tiempos difíciles estaréis listos para defenderos a vosotros mismos, estaréis preparados para morir por Alá”.
"Yihad de precios"
Ni la policía, ni las autoridades judiciales, ni, desde luego, el panel de musulmanes que vigilará precisamente a la policía han lanzado o pedido acciones contra Izzadeen. Es más: ni tan siquiera han protestado.
Sin embargo, las reacciones ante cualquier ‘provocación’ en el lado contrario son inmediatas. Sin duda, el severo panel de musulmanes que vigilará las potenciales acciones policiales antiterroristas británicas y decidirá si existen suficientes pruebas para lanzarlas nunca habría autorizado la “yihad de precios” declarada por el concesionario Dennis Mitsubishi, de Columbus, Ohio.
Desde luego, menos gracia todavía le ha hecho al también severo y siempre quejumbroso Consejo para las Relaciones Islamoamericanas (CAIR, en sus siglas en inglés), para el que el anuncio “explota o promociona los malentendidos (sobre la yihad) en términos ya de por sí malentendidos o incorrectos”.
El comercial de Dennis Mitsubishi no sólo ha lanzado una “yihad” sobre sus competidores sino que advierte, entusiasta, de que algunos de sus vehículos pueden “sentar confortablemente detrás a doce yihadistas”.
“Nuestros precios son más bajos que los de los malhechores de cada día. Sólo preguntad al Papa”, prosigue un anuncio que promete, además, la organización de semanales “Viernes de las fatuas” en los que se regalarán espadas de goma a los niños y los vendedores irán cubiertos con burkas.
"Tendenciosidad antiislámica"
Mientras empleados del concesionario, abrumados por las llamadas que están recibiendo desde que se conoció el tema, afirman que el anuncio nunca se pensó para ser emitido, el propio presidente de la empresa, Keith Dennis, asegura que su idea publicitaria no va contra ninguna religión o cultura sino que sólo intenta añadir “un poco de relajación a la tensión” y “un poco de diversión con los extremistas radicales”.
Sin embargo, a las radios de la zona no les debe parecer ni muy divertido ni muy seguro emitir el comercial porque muchas de ellas ya han anunciado que no lo retransmitirán por sus antenas a pesar de que, según otras versiones, sí está listo para ser emitido la próxima semana.
Desde medios islámicos el tema se ha calentado relacionándolo con las denuncias del Consejo para las Relaciones Islamoamericanas sobre “una oleada de tendenciosidad antiislámica en los Estados Unidos en una cargada atmósfera política, en los espacios de charla de radio, en Internet y anuncios como este”.
Sandwich de queso
Esta organización es especialista en marcar de forma estrecha cualquier indicio de lo que, en su opinión, pueda representar una “intolerable discriminación” contra un musulmán estadounidense.
A finales del año pasado lanzó una enorme campaña porque a un taxista tunecino no le habían servido un sandwich de queso a altas horas de la madrugada en una cadena de comida rápida. El Consejo admitió la queja del tunecino al entender que había existido discriminación racista puesto que la esposa del taxista –estadounidense blanca- sí fue atendida cuando pidió el mismo y polémico sandwich poco después.
Los empleados de la cadena denunciaron el comportamiento grosero y altanero del tunecino, quien reconoció haber insistido en el asunto del sandwich gritando al encargado: “¿Es que no soy suficientemente blanco (para ser servido)?”. El Consejo organizó diarias ruedas de prensa y manifestaciones ante el restaurante.
La presión del CAIR ha ido incrementándose con el tiempo sobre los estadounidenses, en especial desde que creyó detectar indicios de ‘profiling’, es decir, de que se registraba con mayor minuciosidad a algún pasajero que mostrara signos externos de ser árabe o musulmán. En este sentido, otra de sus virulentas campañas fue lanzada hace escasas semanas al denunciar haber recibido quejas de que algunos pasajeros musulmanes fueron retenidos “durante horas” en el aeropuerto JFK de Nueva York para ser sometidos a investigaciones más minuciosas.
Sin embargo, desde varios sectores políticos estadounidenses se acusa al CAIR de estar financiado con dinero saudí y ser un ‘submarino’ wahabista en el corazón del enemigo infiel.
