Mozart, la última víctima: Políticos y creadores alemanes se revuelven contra la directora de la Deutsche Oper que retiró un ‘Idomeneo’ por miedo a represalias violentas de los musulmanes
X- EFE - Merkel critica la retirada de la opera 'Idomeneo' por temor a un ataque del terrorismo islamista
Nunca antes se había producido una reacción tan virulenta desde que se inició la lista con Salman Rushdie. Ni por las amenazas al Papa ni tan siquiera tras los brutales atentados que ensangrentaron varias ciudades del mundo se habían escuchado reproches tan agrios entre políticos que hasta ahora callaban o comprendían. Esta vez, la víctima ha sido Mozart. Pero, sobre todo, la directora de la Deutsche Oper de Berlín, Kirsten Harms, calificada de “cobarde” para arriba. La policía dice que no había amenazas directas, y Harms que sí se había recibido alguna llamada y que retira la obra por precaución. No le faltan razones. Ali Kizilkaya, líder del Consejo Islámico de Alemania, ha advertido: “Una ópera o una caricatura: no hay gran diferencia”. Curiosamente, toda la insólita furia se ha dirigido contra la compatriota acobardada y no contra las razones del pánico que se extiende, inexorable, por Europa.
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El ministro alemán del interior, Wolfgang Schäuble, había pronunciado en las últimas horas las habituales palabras conciliatorias ante la inmediata inauguración en Berlín de la que será la primera “Conferencia sobre el Islam”, organizada para mejorar las relaciones con los musulmanes residentes en el país: “Tres millones de musulmanes viven en Alemania. Son parte del presente y del futuro de Alemania, como el Islam es, después de todo, parte de Europa”.
"Pura cobardía"
Antes de conocerse la retirada del montaje del ‘Idomeneo’ por la exhibición de una cabeza cortada de Mahoma junto otras de Neptuno, Jesús y Buda, que no planteaban problemas previos, Schäuble ya había comenzado a hablar con una insólita claridad para los habituales usos de los comprensivos políticos occidentales.
“Nunca aceptaré que no le esté permitido al Papa o a cualquiera pronunciar un discurso (como el de Ratisbona). Nunca aceptaré que haya violencia porque haya gente que no le gusten algunos dibujos en los periódicos”, dijo en Washington. Sin embargo, no le faltaban ni horas para que su enojo estallara, pero contra una compatriota.
Schaüble calificaba la decisión de la directora de la Ópera, Kirsten Harms, de “estúpida”, “ridícula” e “inaceptable”. Por su parte, el ministro de cultura, Bernd Neumann, reconocía que “la cultura democrática de la libertad de expresión se encuentra en peligro”.
La escalada verbal subía todavía más de tono en la Unión Social Cristiana bávara. Su líder en el parlamento decía que la decisión de Harms mostraba “el descarnado miedo a la violencia” y calificaba la retirada de la ópera como un acto de “pura cobardía”. Miembros de la conservadora CDU de Angela Merkel hablaban de “una concesión a los terroristas” mientras los socialdemócratas en la oposición lo hacían de una decisión “vergonzosa”.
"Incalculable riesgo de seguridad"
Por su parte, el presidente de la Academia de Berlín de las Artes decía: “No debemos restringir nuestra libertad de expresión, nuestra libertad artística”. Christoph Schlingensief, el provocador autor teatral alemán que representa estos días una obra mostrando a la reina Isabel II de Inglaterra como un enano nazi, exigía que la ópera siguiera su plan de volver a representarse.
Sin embargo, la directora de la institución operística se defendió de todos los ataques constatando que “si no presto atención (a las amenazas) y algo pasa, todo el mundo me diría inmediatamente que había ignorado las advertencias”. En una nota de prensa previa, la Deutsche Oper hablaba abiertamente de un "incalculable riesgo de seguridad" como la razón para decidir la cancelacion del montaje del 'Idomeneo'.
El miedo de la directora de la Ópera no estaba desencaminado ante la explícita condena del presidente del Consejo Islámico de Alemania, el turco Ali Kizilkaya, quien advertía de que la escena de la cabeza de Mahoma “hiere los sentimientos de los musulmanes” y de que no veía diferencia entre “una ópera y una caricatura”, por lo que lo mejor era retirar la obra de cartel. “El arte es libre, pero debe respetar a todo el mundo”.
Musulmanes españoles
De la misma opinión era el portavoz de la Junta Islámica española, Yusuf Fernández, quien, en declaraciones telefónicas a Nuevo Digital, advertía de que las amenazas son rechazables pero matizaba que “esto vuelve a plantear los límites de la libertad de expresión en casos de mal gusto o de denigración de cualquier religión”.
Fernández se manifestaba partidario de “un pacto legal o ético que regule todo esto a nivel internacional” de tal forma que no se “utilicen símbolos religiosos en plan ofensivo o insultante”. En este sentido, el portavoz de la asociación que agrupa a una gran parte de los conversos españoles pedía “algún tipo de control” para evitar que se produzcan hechos como los que han llevado a la retirada del montaje de la ópera de Mozart.
En este sentido, Nuevo Digital intentó contactar ayer, sin éxito, con el presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) con el fin de conocer la opinión de la organización que representa la interlocución con el estado español.
