NUEVO DIGITAL Internacional - “Invasión”, “colonización”, “cobardes”, “esclavos por naturaleza”: Periodistas e historiadores filipinos mantienen una agria polémica por la presencia histórica de España en las islas
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“Invasión”, “colonización”, “cobardes”, “esclavos por naturaleza”: Periodistas e historiadores filipinos mantienen una agria polémica por la presencia histórica de España en las islas

“Invasión”, “colonización”, “cobardes”, “esclavos por naturaleza”: Periodistas e historiadores filipinos mantienen una agria polémica por la presencia histórica de España en las islas

29.09.06 • 05:02 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

A finales de 1990, Jean Baudrillard escribía un artículo titulado “No habrá guerra en el Golfo”. Como afirmaba en una conferencia en 1995 el filósofo español José Antonio Marina a este respecto, “hace falta más que una guerra para hacer cambiar de opinión a un ensayista francés”(pdf). Así que, con los primeros miles de toneladas de bombas cayendo sobre Iraq, Baudrillard publicaba en medio mundo otra de sus sesudas tesis ‘à rebours’ bajo el título “La Guerra del Golfo no existe”, una orgía de sutilidades pseudoestructuralistas y postmodernas. Pero la cosa venía de antes, desde que autores como el falangista español Ignacio Olagüe -autor de “La Revolución Islámica en Occidente” pero también de “Las influencias orientales en la preparación de chipirones”- intentaran establecer que tampoco existió la invasión musulmana en España, en una tesis reconvertida por los islámicos españoles en “el mito de la invasión musulmana”, que, por otra parte, tiene su derivación natural en las amargas lamentaciones por una "insidiosa Reconquista" que, para los mismos, sin embargo, sí existió. Ahora, el virus de las no-existencias ya da la vuelta el mundo y en estos momentos asola Filipinas, donde periodistas e historiadores discuten acaloradamente si existió o no la conquista de las islas por España.

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La cosa empezó por un -en principio- inocente artículo en el que el director de investigación histórica del Instituto Nacional de Historia de Filipinas, Augusto de Viana, lamentaba que los libros de texto extranjeros afirmaran que las Filipinas fueron “invadidas por España”. Reputado historiador, De Viana aseguraba: “Esto no es cierto porque las Filipinas fueron colonizadas por un puñado de españoles. Obtuvieron las Filipinas con la ayuda de líderes nativos como Lakandula y Rajah Matand, a quienes prometieron privilegios por su cooperación”.

En su artículo en el Manila Times (fundado en 1898, fecha emblemática tanto para Filipinas como para España), De Viana también lamentaba conceptos en su opinión erróneos, como el de que las Filipinas hubieran sido “descubiertas” por Magallanes (cuando el portugués ya conocía la existencia de las islas antes de que arribara a ellas en 1521) o que los libros occidentales, en especial, los estadounidenses, señalaran que Estados Unidos “concedió” la independencia a Filipinas en 1946, cuando, en opinión del historiador, debieran decir "’reconoció’ nuestra indepedencia".

Sin embargo, fue el tema de España lo que enfureció -literalmente- a otros ámbitos de las sociedad filipina. Una semana más tarde, Manuel Almario, periodista con inclinaciones de historiador, calificaba el artículo de De Viana como “un insulto a los filipinos y a la raza malaya”.

En su virulenta respuesta al artículo del historiador profesional, el periodista Almario afirmaba: “En el momento de la conquista de las Filipinas, España era el poder dominante mundial, gobernando vastos territorios en América y Asia. Las Filipinas, habitadas por inmigrantes malayos, todavía se encontraban en el proceso de convertirse en una nación (...). No somos cobardes o esclavos por naturaleza, como el señor De Viana nos quiere describir. Combatimos bravamente a los invasores españoles, americanos y japoneses. Pero la carne desnuda no puede vencer a las armas y a los cañones”.

Sin embargo, con parecer exaltada la argumentación, el tono Almario se va encrespando hasta concluir en una contundente acusación personal hacia De Viana: “Describir a los filipinos como cobardes es destruir el orgullo de nuestra raza. Esto es lo que conseguimos por nombrar a un fraile para dirigir el Instituto Nacional de Historia. Los frailes, después de todo, fueron todos enemigos de Rizal y estaban entre los principales opresores de nuestro pueblo durante el periodo español. Quieren perpetuar una mentalidad colonial y esclava entre nuestro pueblo”.

Tan sólo un día después, el Manila Times volvía a encenderse con la polémica, por ahora el último capítulo cuando se cierra esta información en Nuevo Digital. De Viana, en un tono más mesurado que el de su exaltado corresponsal, insistía en que las Filipinas “nunca fueron ‘invadidas’ por España” puesto que el “término correcto” es “colonizadas”. Y añadía: “Esta colonización se consiguió con la aquiescencia de algunos jefes nativos y de otras personas”. Sin salirse de un tono de análisis histórico, De Viana va describiendo como los españoles siempre fueron una minoría de colonizadores que se mantuvieron en el país “con el consentimiento de la comunidad nativa”, por lo que no cabía hablar de “invasión”.

Por ahora, la cosa ha quedado aquí. Por cierto, la página principal del sitio web del Instituto Nacional de Historia se abre con breves curiosidades que van rotando según se carga la página. Una de ellas comienza con una inquietante pregunta: “¿Sabía usted que, en España, lo españoles comen ‘filipinos’?”. Sólo después se apunta que es la marca comercial para unas rosquillas chocolateadas que, según el sitio, se inspiraron en los “rosquillos” producidos en Iloilo y Negros, y a los que los españoles habrían dado otra vuelta de tuerca añadiéndoles chocolate blanco o negro.



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