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Turquía, cada vez más inestable: El ejército turco eleva el tono de las amenazas ante lo que ve como un doble ‘acoso’ de islamistas y europeos

Turquía, cada vez más inestable: El ejército turco eleva el tono de las amenazas ante lo que ve como un doble ‘acoso’ de islamistas y europeos

02.10.06 • 04:29 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Lo de Turquía se va convirtiendo en una maraña cada vez más liada de consecuencias aún imprevisibles pero, en todo caso, desestabilizadoras: el gobierno turco intentando avanzar ante la Unión Europea que, a su vez, presiona para hacer tragar al país el reconocimiento de Chipre; Francia relacionando por primera vez su apoyo a Ankara en Europa con la admisión ‘explícita’ del holocausto armenio; el ejército advirtiendo al gobierno turco (islamista) de que ni tolerará desviaciones del laicismo oficial ni que vengan los europeos presionando para que los militares intervengan menos en la política del país; la sociedad, cada vez más polarizada hacia el islamismo y menos partidaria de Europa; y todos extremadamente nerviosos con el tema kurdo, con unos Estados Unidos que no terminan de ejecutar su castigo en territorio iraquí contra el PKK y siguen pidiendo una paciencia de la que cada vez hay menos en Turquía.

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El concierto de Charles Aznavour en la armenia Erevan fue grandioso. Las crónicas hablan de decenas de miles de personas asistiendo el pasado fin de semana a la actuación de quien es un héroe nacional desde el origen de la carrera del cantante, uno de cuyos progenitores procedía de este pequeño país, empapelado entre Turquía, Azerbaiyán y Georgia en una de las zonas más inestables del explosivo Oriente Medio.

Sin embargo, con ser grande el concierto, lo más grande era la simultánea visita del presidente francés, Jacques Chirac, quien elevaba de forma muy significativa la tensión con Turquía al ligar, por primera vez, la entrada de Ankara en la Unión Europea con un reconocimiento explícito del denominado ‘genocidio armenio” de 1915-1917, en los estertores del imperio otomano.

Genocidio envenenado

Aunque siempre ha venido jugueteando con el tema, ni la Unión Europea había exigido nunca una disculpa explícita ni mucho menos la había ligado como condición inexcusable a la incorporación de Turquía al grupo, una Turquía que ni mucho menos ha pensado en disculparse nunca por un ‘genocidio’ que no reconoce como tal.

Y, en cuanto a París, Chirac no parece dispuesto a soltar la presa del tema armenio, que Francia calificó como “genocidio” nada menos que con rango de ley en 2001, y que ahora le sirve como perfecta coartada para llevar a un callejón sin salida la candidatura turca, fuertemente contestada no sólo en las altas esferas gubernamentales sino en una calle que ya dio la patada a Turquía en el rechazo a la Constitución Europea. Y todo ello, por no hablar de las exigencias europeas al reconocimiento de Chipre, otra más de las píldoras que la 'dignidad nacional' turca se niega a reconocer y que califica como "injusticia hacia Turquía" (entrevista en TF1 con el ministro turco de asuntos exteriores - vídeo, en francés).

El entrecruce de problemas y conflictos -algunos de ellos enquistados y otros en inquitantes fases de desarrollo- forman un endiablado jaleo al que se une el envenenado problema kurdo, con un PKK que no deja de golpear -ayer mismo, de nuevo-; con una Turquía que amenaza con entrar en Irak para limpiar la zona kurda desde la que actúa el terrorismo independista del PKK; y con unos Estados Unidos a quienes se les eriza el cabello con la posibilidad de un nuevo frente de guerra en la zona, en el que estaría implicado un aliado de la OTAN violando la soberanía de un Irak que Washington aún tutela, y que, por tanto, no dejan de prometer que será su propio ejército quien haga la limpieza por Ankara.

Auge social del islamismo

Y, en medio, una opinión pública cada vez más hostil a Europa y cada vez más islamista, una tendencia presentida como incompatible con la (relativamente) modernizada Turquía de Kemal Atatürk y que el propio presidente turco denunciaba ayer mismo a la que vez que ponía al ejército como garante del laicismo estatal.

En este sentido, el presidente Ahmet Necdet Sezer lo decía alto y claro: “La amenaza del fundamentalismo continúa existiendo. El régimen secular debe ser protegido, los órganos estatales deben ser efectivamente utilizados. Mantener las fuerzas armadas turcas fuertes es, y ha sido, nuestra más importante prioridad. Las fuerzas armadas son la garantía de la existencia y de la continuidad de nuestro país y de nuestro régimen político”.

¿Islamismo? Palabras dirigidas hacia la amenaza de los procalifales de los Hizb-ut Tahrir, imitaciones y sucedáneos pero también hacia el jefe del gobierno, Tayyip Erdogan, quien sigue levantando suspicacias con su potencial ‘agenda oculta’ islamista pero también con lo que es visto como una potencial política de entreguismo de soberanía hacia Europa con el fin de ganar el ‘placet’ de los socios europeos.

¿Europa? En el enmarañado juego turco, el ejército mantiene el laicismo y la soberanía, por lo que se niega a reducir su papel en la tutela del régimen turco tanto como a dejar de intervenir en la política de todos los días. Y los militares se están poniendo nerviosos no sólo con su gobierno islamista sino mucho más con una Europa que les pide una retirada a los cuarteles de la discreción y la separación de poderes.

El ejército advierte

La última advertencia la lanzó el enviado de la Unión Europea a Turquía, Hansjoerg Kretschmer -sucesor del asesinado en Marruecos Alessandro Missir di Lusignano-, quien había criticado recientemente la permanente interferencia del ejército turco en prácticamente todos los aspectos de la vida política y social del país. Pero la respuesta militar a las admoniciones europeas ha sido contundente. Nada menos que el comandante de la armada, el almirante Yener Karahanoglu, advertía de forma extremadamente precisa que el ejército del país no se va a plegar a las exigencias europeas pero tampoco va a dejar que el país abandone el secularismo.

“Se debe entender de forma clara que las fuerzas armadas turcas nunca dejarán de vigilar los valores básicos de la República de Turquía, tal y como están establecidos en la Constitución, en favor de los ideales de la Unión Europea y del proceso de armonización con la Unión Europea. Ni tampoco permitiremos la debilitación de tales valores”, decía en un discurso el almirante Karahanoglu.

En Ankara todo esto está causando un enorme nerviosismo, con una situación que se escapa a todo control desde demasiados frentes a la vez. Erdogan salía en la televisión de su país para intentar tranquilizar la situación al declarar que el proceso democrático turco no tiene marcha atrás. Sin embargo, Europa, sociedad, ejército, terroristas y ejecutivo están de pronto envueltos en un ajedrez maldito en el que todos se amenazan a todos mientras parece jugarse la retorcida partida sobre un coche lanzado por la carretera más peligrosamente llena de baches.



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