Imagen internacional de España: 'Franquismo' y 'machismo' dominan la acción propagandística del gobierno español
XMoratinos sigue repartiendo dinero a manos llenas en sus periplos por África. En dos días ha regalado cinco millones de euros a Gambia y otros cinco a Guinea-Conakri (más la condonación de una deuda de ocho millones en el último caso) junto a otros quince millones anuales durante cinco años a Senegal. Y, además, el ministro español de exteriores se ha comprometido a aceptar “un muy significativo número de senegaleses” como emigrantes en España. Sin embargo, a pesar del reparto a discreción de una cantidad que, en dos días de viaje, sobrepasa el billón y medio de las antiguas pesetas, la imagen que el gobierno socialista se empeña de dar de España en los medios internacionales es la de un país que, gracias a sus dos años de gestión, está saliendo definitivamente del franquismo y del machismo, un país donde Franco aún gobernaba desde sus estatuas y donde los hombres matan de forma masiva a las mujeres en venganza por la pérdida de su papel protagonista gracias a las políticas igualitarias de Zapatero.
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Hasta el aséptico cronista de Reuters en Dakar recoge como “una muy significativa concesión” a Senegal el que Moratinos no sólo siga repartiendo enormes cantidades de dinero para intentar que las autoridades del país africano detengan las avalanchas sobre las Canarias sino que, además, al mismo tiempo, se comprometa a aceptar una cantidad indeterminada de más emigrantes pero que el ministro de exteriores senegalés ha calificado de “muy significativa”.
Ignorando la presión en España en torno al problema migratorio –el primero en la preocupación de los españoles, según encuestas oficiales-, Moratinos ha afirmado en Dakar: “La novedad de este viaje es que nuestros dos gobiernos han alcanzado la conclusión de que España necesita el trabajo de los senegaleses, que necesitamos favorecer la migración legal”.
Sin embargo, la imagen de España que ofrecen los grandes medios internacionales no es precisamente la de un país moderno al que intentan llegar miles de emigrantes sino la de un país donde aún gobierna Franco desde las estatuas, donde aún reina la más cruel injusticia con quienes perdieron la Guerra Civil y donde el “machismo” está tan generalizado que los hombres han comenzado a asesinar mujeres de forma masiva como venganza por el papel protagonista perdido gracias a las políticas igualitarias del gobierno socialista.
La venganza de los 'machos'
“Después del largo reinado del machismo, las mujeres ganan en España”, titulaba nada menos que desde su portada el sábado pasado el Washington Post. Otros diarios de referencia estadounidense reproducían en los días siguientes el mismo reportaje con titulares aún más espectaculares. Por ejemplo, el Chicago Tribune, que se despachaba con un “En España, el ‘macho’ baja, las mujeres suben”.
“La cultura y tradición ‘machista’ está muy arraigada en la mentalidad de todos”, declaraba la secretaria para asuntos de la mujer de Comisiones Obreras. “Algunas autoridades de la Iglesia Católica califican de ‘demoníacas’ (sic) las decisiones para permitir que se casen las parejas gays y la liberalización del aborto”, escribía la periodista del New York Times. “En dos años y medio hemos hecho en España más que nunca en tan corto espacio de tiempo”, concluía la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien está “liderando el cambio cultural hacia la igualdad de género”.
“A pesar de las nuevas leyes contra la violencia doméstica, el número de mujeres asesinadas por sus compañeros ha escalado este año, en parte, según algunos sociólogos, porque los hombres están devolviendo el golpe incluso de forma más dura a las esposas que les desafían al informar de los maltratos a la policía”, sentenciaba una periodista por completo ganada para la propaganda oficial española.
"El fantasma de Franco"
Mientras tanto, y en relación a Franco, cuando la mayor parte del país le consideraba ya una figura histórica de un pasado casi remoto, el constante mensaje internacional ofrecido por el gobierno socialista es que Franco no sólo estaba vivo sino que está siendo el actual ejecutivo el que está terminando, de hecho, con su silenciosa presencia. “Intentando ahogar el franquismo”, titulaba el International Herald Tribune un reportaje publicado por el New York Times, su propietario, que el diario neoyorquino titulaba de forma no menos contundente: “El dilema de España: Brindar por Franco o prohibir su fantasma”.
“Millones de españoles han estado llorando en silencio, y ese dolor está allí hoy todavía”, decía el socialista Ramón Jáuregui en relación a la ley que prohibirá las manifestaciones de apoyo a Franco en el Valle de los Caídos. “Es un deber pendiente del gobierno asegurarse de que el perdón de la transición ya no se va a confundir con el olvido”, concluía el político español socialista tras denunciar al diario internacional que apareció una pintada en la puerta de su casa diciendo: “El valle no es para ser tocado”.
Lepanto
A los medios ‘progresistas’ o ‘izquierdistas’ estadounidenses del referencia les sigue gustando mostrar una España que a duras penas sale de su, en su opinión, bien ganada imagen de oscurantismo y atraso. Distinta es la tendencia entre los periodistas conservadores del mismo país, quienes, en especial desde los atentados del 11 de septiembre, ven en España el símbolo histórico de un país que se resistió heroicamente a la dominación musulmana.
“Recordando Lepanto”, titulaba el sábado pasado una de sus columnas Michael Novak en la National Review, comentarista y medio de referencia entre el conservadurismo estadounidense. “La pasión por defender su propia civilización contra los implacables invasores (turcos) también fortalecieron los músculos de los enzarzados en un cercano, sangriento y violento combate a mano, donde un navío se ponía al lado del otro”, escribe Novak rememorando una batalla que, junto a la derrota de los turcos a las puerta de Viena en 1683, “todavía vive en la memoria... o debería”.
