NUEVO DIGITAL Internacional - El laborismo británico enseña los dientes – Ruth Kelly, Secretaria de Comunidades: “Ha llegado el momento de reequilibrar nuestra relación con las organizaciones musulmanas”
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El laborismo británico enseña los dientes – Ruth Kelly, Secretaria de Comunidades: “Ha llegado el momento de reequilibrar nuestra relación con las organizaciones musulmanas”

El laborismo británico enseña los dientes – Ruth Kelly, Secretaria de Comunidades: “Ha llegado el momento de reequilibrar nuestra relación con las organizaciones musulmanas”

13.10.06 • 04:58 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El máximo responsable del Consejo Musulmán Británico declaró furioso que lo que había dicho la Secretaria de Comunidades constituía “una velada amenaza”. Se equivocaba. Ni era una amenaza ni estaba velada. Era el bien concreto anuncio de una nueva política con las organizaciones islámicas británicas, por añadidura, expuesto con una contundencia que va ganando en intensidad en determinados países europeos en relación con las comunidades islámicas. Según Ruth Kelly, ha llegado el momento de un “reequilibrio fundamental” con las organizaciones musulmanas en el Reino Unido y de dejar claro que hay una serie de “valores no negociables” que incluyen la tolerancia y la libertad de expresión. A quienes se sitúen “al margen” no sólo perderán la interlocución con el gobierno sino también los millones de libras que éste concede en subvenciones.

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En un discurso dirigido a dirigentes de organizaciones islámicas, encuentro al que precisamente no asistió Muhammad Abdul Bari, Secretario General del Consejo Musulmán Británico, la Secretaria de Comunidades afirmó: “Prometo que incrementaremos nuestro compromiso de trabajar junto con vosotros y con las comunidades en todo el Reino Unido con quienes muestren con palabras y hechos que están decididos a enfrentarse a los extremistas y a defender los valores que compartimos la amplia mayoría de nosotros”.

"Clima de odio feroz contra los musulmanes"

“No vale mantenerse al margen o combatir de boquilla al extremismo”, continuó Kelly. “Es por esto que quiero un reequilibrio fundamental de nuestras relaciones con las organizaciones musulmanas de ahora en adelante. En el futuro, tengo claro que nuestra estrategia de financiación y compromiso debe cambiar significativamente hacia aquellas organizaciones que están adoptando el papel de liderazgos proactivos en combatir el extremismo y defender nuestros valores compartidos”.

De forma inmediata, los responsables del Consejo Musulmán Británico jugaron la carta del "peligroso" incremento de las “tensiones” para responder a la contundencia de la Secretaria. “Esto no ayuda”, decía Daud Abdel, Vicesecretario General de la principal organización islámica británica. “Esto está llevando a un clima de odio feroz contra los musulmanes en los medios de comunicación. En una atmósfera tan cargada, los políticos tienen que difuminar las tensiones, no crear la impresión de que la comunidad musulmana es una comunidad problemática”.

Cortar el grifo del dinero

Tan solo el departamento de Kelly subvenciona con 9 millones de libras al año (casi 13 millones y medio de euros) a organizaciones religiosas británicas, la mayor parte de ellas, musulmanas. El propio Consejo Musulmán Británico recibió en los dos últimos años más de 200.000. La amenaza de cortar el grifo del dinero enfureció aun más al Consejo Musulmán Británico. “Si el gobierno está planeando pedir opinión simplemente a aquellas organizaciones menos críticas o que repiten como un loro sus políticas, entonces no va a haber ninguna estrategia que tenga éxito”, decía otro alto ejecutivo de la organización islámica. “Si eso sucede, el gobierno perderá credibilidad con la comunidad musulmana”.

Más claro aun fue Bari, máximo responsable del Consejo, en relación con el letal golpe que representaba la posibilidad cierta e inmediata de quedarse sin el dinero público: “Toda organización tiene derecho a solicitar financiación pública, pero estar de acuerdo con las políticas del gobierno no debería ser un criterio para recibir el dinero. Desde hace algún tiempo, las principales organizaciones musulmanas no han sido consultadas. Se nos ha hablado pero no se hablado con nosotros”.

El Consejo Musulmán Británico agrupa a cuatrocientas organizaciones islámicas y a cientos de mezquitas en todo el país. El paso dado por Kelly supone enfrentarse a quien ha sido, hasta ahora, el máximo interlocutor de la comunidad musulmana con los poderes públicos británicos. La Secretaria de Comunidades afirmó además que, en el futuro, quizás comenzara a financiar a organizaciones de mujeres y jóvenes musulmanes que adoptaran ese “papel proactivo” que exige en la lucha contra el extremismo.

El velo islámico de Straw

El desencadenante inmediato del grave disgusto del ejecutivo británico vino por el boicot organizado por la macroorganización musulmana contra el Día en Memoria del Holocausto. Un portavoz del Consejo Musulmán Británico señaló en este sentido: “Nos habría encantado asistir, siempre que (el acto) hubiera sido incluyente. Todos los seres humanos, tanto si están en Darfur, en Ruanda o en la Alemania nazi, merecen ser recordados”. Sin embargo, para el gobierno británico se hacía ya difícil no responder a las constantes amenazas y medias palabras en relación con el terrorismo o el extremismo musulmán con que la organización ha venido jugando desde hace años.

El ambiente estaba de hecho muy caldeado cuando aún no se habían apagado los ecos de la nueva polémica como consecuencia de las declaraciones de Jack Straw en contra del velo islámico que cubre por completo el rostro, con excepción de los ojos, de muchas musulmanas en el Reino Unido. La incomodidad del antiguo ministro de exteriores laborista con el aparatoso atuendo islámico provocó nuevas reacciones de "furia" en todo el orbe mundial islámico.

Mäscarillas por burkas

En medio de renovadas insinuaciones de que las críticas al atuendo de las musulmanas llevaría a más terrorismo y a más extremismo, otra mujer, Harriet Harman, Secretaria de Asuntos Constitucionales pero que aspira también a sentarse en la cúpula del Partido Laborista tras la salida de Blair, sentenciaba: “Si quieres igualdad, tienes que estar en la sociedad, no escondiéndote de ella”.

Hace unos meses, el parlamento holandés ya había contemplado la prohibición del burka por motivos de seguridad aunque la medida fue apelada por organizaciones de 'defensa de los derechos humanos' como represiva. De hecho, mujeres musulmanas, incluso muchas de ellas nacidas ya en Holanda, amenazaron con cubrirse con máscaras médicas si legalmente se les prohibía hacerlo con las prendas tradicionales islámicas.



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