Analistas y policías discuten si ya se trata de una "insurrección" de inspiración islamista: La policía francesa pierde el control de los suburbios de París habitados por magrebíes
XA mediados del pasado mes de septiembre un macaco norteafricano enfermo fue abandonado cerca de una clínica veterinaria en uno de los suburbios del sudeste de París. No era un mono cualquiera. Los veterinarios detectaron que podía tener la rabia y las autoridades sanitarias hicieron saltar las alarmas. Entre los jóvenes de los suburbios más conflictivos de París se ha puesto de moda tener uno de estos monos como mascota. Sacados de contrabando desde Marruecos o Argelia, los pequeños y graciosos simios se convierten pronto en agresivos animales adultos casi incontrolables. En las últimas semanas, la rabia contagiosa y contagiada, jóvenes de origen magrebí y fuerzas diversas -visibles y ocultas pero todas fuera de control- se vuelven a juntar en los suburbios de París donde algunos sindicatos policiales ya hablan de “intifada” y de “guerra civil” en un entorno en el que la policía ya no sólo es atacada en batallas callejeras sino emboscada en acciones perfectamente planeadas.
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Action Police es un pequeño sindicato policial francés habitualmente descrito como de ‘línea dura’ pero cuyas denuncias sobre la situación en los suburbios franceses alcanzan dimensión internacional. Con el inicio de la violencia a gran escala, ya casi hace un par de semanas que ofreció una rueda de prensa en la que denunciaba no sólo cómo catorce policías son heridos de media cada día en los suburbios habitados por norteafricanos o franceses de esa ascendencia sino también que los ataques a los agentes se han incrementado en un tercio en los dos últimos años y cómo, para afrontar esa situación, sería necesario que la policía ya llevara equipamiento prácticamente militar, con vehículos blindados y protección de combate puesto que se ha declarado un "estado de guerra civil” derivada de la “intifada” de los jóvenes franceses-magrebíes.
¿Maneja el islamismo la violencia?
Esas denuncias se producían antes de los últimos y graves incidentes, emboscadas incluidas, y en medio de un cruce de análisis y acusaciones entre la opinión ‘oficial’, que reduce todo a un problema de orden público y de criminalidad que sería necesario mantener en ese ámbito, y quienes, como Action Police, consideran que se trata de algo más grave en un entorno de radicalismo musulmán que ya está explotando en las calles de forma mucho más organizada respecto a como estalló la violencia hace un año.
Sin embargo, el nerviosismo está alcanzando de nuevo a las altas esferas, más allá de las acusaciones habitualmente descalificadas por el ‘establishment’ como “radicales”. El primer ministro, Dominique de Villepin, pedía en las últimas horas a sus ministros de interior, Nicolas Sarkozy, y de Justicia, Pascal Clément, que estudien “un refuerzo de los cargos y de las penas en caso de agresión a las fuerzas del orden”. En una ya abierta carrera para las presidenciales, y con un Villepin que podría presentar su candidatura, el primer ministro no ha querido perder protagonismo frente a su archirival Sarkozy que hace días acusaba a los jueces de no ser suficientemente duros con los violentos.
"Violencia generalizada"
En medio de este clima preelectoral, donde el asunto de la seguridad será central en la decisión de los franceses, las asociaciones 'sociales' próximas a los jóvenes violentos enrarecen aun más el análisis al acusar a los políticos de magnificar el problema con el fin de extraer réditos electorales. Por si fuera poca la confusión, el propio Sarkozy acusaba también a los sindicatos policiales de exagerar los problemas ante la proximidad de elecciones sindicales en las fuerzas del orden.
Sin embargo, y en este entorno de nerviosismo generalizado y acusaciones cruzadas, hasta las fuentes más templadas ya reconocen el clima de diaria violencia contra la policía. Días después de que Action Police diera la voz de alarma entre descalificaciones por su línea ideológica, otros medios de comunicación y otros sindicatos policiales más ‘aceptables’ no han tenido más remedio que reconocer que “estos hechos (violentos contra la policía) no son esporádicos sino generalizados” y demuestran cómo ya se ha roto por completo el tabú de atacar a las fuerzas del orden mientras se convierten en comunes las “lapidaciones” de agentes, incluso a través de acciones de guerrilla urbana bien planificada.
"Nuestro gueto"
Es en este entorno en el que se producen las emboscadas y unos enfrentamientos diarios con la policía que comienzan a asombrar a la prensa internacional por la gravedad que van mostrando. Cientos de jóvenes se enfrentan a los agentes en acciones que amplios sectores de opinión pública consideran ya una insurrección en toda la regla. De hecho, los propios jóvenes de los barrios lo dejan bien claro en sus mensajes en Internet, en los que amenazan con apalear o, incluso, matar a cualquiera que consideren no autorizado a entrar en lo que denominan como “nuestro gueto”.
Analistas internacionales se dejan querer por la sensación de que hay más que violencia descarnada producto de la (auto)marginación social y de que el islamismo radical ha conseguido penetrar en el corazón de Francia a través de bandas de delincuentes reconvertidos al odio vía yihad religiosa, aunque ni los propios ‘guerrilleros’ tengan esa sensación. En otras palabras, que algunas manos en la sombra estarían moviendo los hilos y que ese esas manos tienen más que ver con las postraciones en las mezquitas que con los cócteles molotov que se arrojan cada día a los policías.
Ataques antijudíos en auge
La idea de que algo está ocurriendo más allá de la violencia ‘laica’ se refuerza con datos que demuestran cómo los ataques antijudíos se han multiplicado de forma exponencial en Francia en las últimas semanas, con de diez a doce incidentes diarios de este tipo en todo el país, según datos de la policía metropolitana de París. Los analistas insisten en sus despachos a la comunidad internacional en que "ni el multiculturalismo ni la integración de las comunidades musulmanas parece estar funcionando en ninguna parte de Europa".
Un editorial de Le Monde aparecido ayer en la edición digital del diario y publicado hoy en la impresa reconoce que ”los enfrentamientos entre policías y jóvenes de los barrios ‘sensibles’ son una realidad que no está próxima a desaparecer”. El grado de desconcierto es tan patente que el diario acusa al resto de la prensa poco menos que de sensacionalismo a la hora de informar sobre el tema y solicita lo que se suele solicitar cuando un problema ha escapado a todo control: una comisión que estudie la dimensión del conflicto, aunque, por otra parte, el diario ni tan siquiera se aventura a ofrecer algún tipo de respuesta a una situación que no hace más que magnificar con sus llamadas a la calma y a la creación de comisiones de análisis.
