NUEVO DIGITAL Internacional - Ofensiva contra el multiculturalismo europeo (1/2) - Prodi se une a Blair en la condena del velo islámico: El Reino Unido vira en redondo hacia la “integración” forzosa del voluntario ‘apartheid’ musulmán
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Ofensiva contra el multiculturalismo europeo (1/2) - Prodi se une a Blair en la condena del velo islámico: El Reino Unido vira en redondo hacia la “integración” forzosa del voluntario ‘apartheid’ musulmán

Ofensiva contra el multiculturalismo europeo (1/2) - Prodi se une a Blair en la condena del velo islámico: El Reino Unido vira en redondo hacia la “integración” forzosa del voluntario ‘apartheid’ musulmán

19.10.06 • 05:43 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Es una ofensiva sin precedentes y en toda la regla. En días, destacadas personalidades del laborismo británico han lanzado insospechadas cargas de profundidad contra el hasta hace casi horas indiscutido -e indiscutible- multiculturalismo del país con la adopción de unas decisiones dotadas de una agresividad por completo fuera de toda previsión. Sin que haya ocurrido ningún acontecimiento traumático reciente pero con el constante runrún de los reiterados y graves problemas de convivencia entre occidentales y musulmanes en Europa que ya se reconocen de forma explícita y sin rodeos, destacados líderes de la izquierda europea realizan contundentes condenas hasta hace poco reservadas a la derecha o, incluso, a la ‘ultraderecha’, como constataba, literalmente, la semana pasada el New York Times. Blair y Prodi han abierto lo que algunos observadores califican de ofensiva contra la autoexclusión voluntaria y, a veces agresiva, del islam europeo y otros, con más intención y menos palabras, como 'contraofensiva' occidental.

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Si la semana pasada, el laborismo británico parecía enseñar los dientes a las asociaciones musulmanas en el Reino Unido, lo que ha venido detrás empieza a parecerse a un tímido pero palpable intento de recuperar el terreno perdido en la legitimidad de las libertades europeas contra el voluntario ‘apartheid’ musulmán.

Esta palabra de ‘apartheid’ comienza ya a ser dicha sin tapujos en artículos de una virulencia combativa que se va incrementando por días, no ya en blogs de activismo antimusulmán sino en los propios diarios de calidad que denuncian la “hipersensibilidad” islámica a las críticas, en abierto conflicto con la libertad de expresión europea, que termina en amenazas o en violencia, y siempre rodeadas de imanes predicando el odio, amparados en las garantías democráticas contra las que lanzan sus violentas condenas.

Sin embargo, el conflicto abierto desde hace mucho pero ahora ya reconocido de forma explícita y pública desde las más altas instancias del poder está yendo mucho más allá al plantearse, por primera vez, un choque frontal donde las autoridades británicas han comenzado a tomar -a recuperar, según algunos- la iniciativa.

La semana pasada, la secretaria de comunidades, Ruth Kelly, afirmaba que había llegado el momento de un “reequilibrio fundamental” con las organizaciones musulmanas en el Reino Unido y de dejar claro que hay una serie de “valores no negociables” que incluyen la tolerancia y la libertad de expresión. Y para sostener con hechos sus palabras, dejó muy claro que cortaría el grifo del dinero público a las organizaciones musulmanas que no lucharan de forma “proactiva” contra el extremismo. El Consejo Musulmán Británico se declaró furioso por las “veladas amenazas”. En efecto, el tono de Ruth Kelly era amenazante. Pero de velado, nada.

Quien sí estaba velada excepto en la breve rendija de los ojos era la profesora de 24 años, Aishah Azmi, a la que sus alumnos de entre siete y once años ni entendían cuando hablaba. Azmi fue suspendida de empleo por no acceder a retirarse el velo cuando impartía clase.

El caso está ahora en manos de las autoridades educativas pero añadía gasolina a las incendiarias declaraciones del ex ministro de exteriores y presidente de la Cámara de los Comunes, Jack Straw, quien afirmaba que siempre exigía a las mujeres veladas que acudían a su despacho que se despojaran de una prenda que hace "más difíciles las relaciones entre las dos comunidades".

Quedaba por ver qué opinaba el habitualmente tibio Blair, que tantas veces apoyó sin fisuras el indiscutido multiculturalismo que hizo calificar a su país como una gran ‘Londonistán’ ya fuera de control democrático. Esta vez, la tibieza se disolvió.

Las mujeres que llevan en público el velo que les cubre toda la cara imponen una “marca de separación” y, por ello, “hace que otras personas de fuera de la comunidad (musulmana) se sientan incómodas”, decía el primer ministro británico. “Nadie quiere decir que la gente no tenga derecho a llevarlo. Eso es llevar las cosas demasiado lejos. Pero creo que necesitamos enfrentarnos al tema de cómo vamos a integrar a la gente de forma apropiada en nuestra sociedad”.

En horas, otro peso pesado europeo de la izquierda se unía a Blair. “No puedes cubrirte la cara. Si tienes un velo, está bien, pero debes ser visto”, dijo Prodi durante una entrevista concedida a Reuters. “Creo que esto es de sentido común, es importante para nuestra sociedad. No es cómo te vistes sino si estás oculto o no”, concluía el primer ministro italiano.

Como era de esperar, casi de inmediato, sitios web en Internet cercanos a Al Qaeda, y que en otras ocasiones han apoyado su violencia, comenzaron la habitual empresa de ‘denuncia’ antioccidental. Prodi “se ha unido a la campaña occidental contra el ‘niqab’”, decía un sitio web islamista en referencia al velo que sólo deja ver los ojos de la mujer que lo porta.

Sin embargo, la "campaña occidental" estaba ya yendo mucho más lejos de unos velos que son alzados como barreras. Incluso desde Teherán llegaban apoyos a través de grandes medios calificados habitualmente como 'progresistas'. Pero en el propio Reino Unido, la ofensiva ya llevaba varios días lanzada en medio del desconcierto de una oposición que acusa de lanzar el tema antimusulmán como reclamo electoral en un análisis seguido con placer por los grandes nodos internacionales de información islámica en medio del habitual mantra de la "islamofobia".



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