Turquía-Unión Europea, de mal en peor – 'Genocidio armenio': El parlamento turco publicará después del Ramadán una “lista de la vergüenza” con las “masacres” cometidas por los países europeos
X- NUEVO DIGITAL (02/10/06) - Turquía, cada vez más inestable: El ejército turco eleva el tono de las amenazas ante lo que ve como un doble ‘acoso’ de islamistas y europeos
Erdogan no tuvo un buen día el martes pasado. Lo peor no fue que sufriera lo que después se diagnosticó como un pequeño desvanecimiento originado por una caída de azúcar en la sangre y probablemente agravado por el cansancio y el ayuno del Ramadán. Lo peor fue que al llegar al hospital a toda velocidad, conductor y guardaespaldas se bajaron del vehículo todos al mismo tiempo y cerraron las puertas. Con la llave puesta en el contacto, éstas quedaron totalmente bloqueadas desde el interior. La situación se agravaba por momentos. Ahora tenían a un primer ministro desvanecido en condición aún no diagnosticada y dentro de un coche blindado y sellado. En medio de lo que los testigos describen como un tremendo caos, los guardaespaldas -algunos familiares del propio Erdogan- se gritaban entre sí intentando hallar una solución. Un montón de turcos intentando entrar a un vehículo blindado cerrado a cal y canto describe muy bien cómo se percibe a Europa desde una Turquía que cae en el desconcierto por semanas.
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La escena se iba poniendo esperpéntica por segundos. En medio de la confusión, los guardaespaldas se fijaron en una obra cercana y acudieron a solicitar ayuda a los obreros. A golpes de mazo lograron romper una de las ventanas para desbloquear las puertas del coche desde el interior, donde Erdogan estaba completamente inconsciente. La siguiente cuestión que se planteaba fue mucho más patética incluso que dejarse al primer ministro desmayado dentro del vehículo.
"Escándalo de seguridad"
La cuestión ahora era que se había descubierto, por la fuerza de los hechos, que un hombre en tan grave riesgo potencial como el primer ministro turco viajaba en un coche blindado que ni tan siquiera podía resistir unos mazazos en las ventanillas. Con una posible “diabetes latente” como el más reciente diagnóstico médico, los medios se preguntaban qué habría sucedido si Erdogan se hubiera quedado encerrado con un ataque al corazón y no con un desvanecimiento leve. Y, sobre todo, qué le habría sucedido en el caso de un atentado en tan débil vehículo y rodeado por tanta incompetencia.
Con titulares en la prensa como "Un escándalo de seguridad" o "Abandonado en las manos del destino", el episodio ha levantado una auténtica tormenta política en Turquía, donde se va a poner a revisión todo el aparato de seguridad en torno al primer ministro, además de que se le vaya a asignar un médico que le acompañe permanentemente en sus desplazamientos. Sin embargo, mayor tormenta ha causado la aceptación, por parte del parlamento francés, del proyecto de ley que castigará, incluso con penas de cárcel, a quien niegue el denominado “genocidio armenio”.
"Francia juega con fuego"
Visto el tema como una auténtica afrenta, los columnistas de los diarios turcos más moderados compiten entre sí por describir con los tonos más sombríos y amenazantes las “consecuencias” que tendrá la humillación francesa, acompañada por la insistencia europea en la obligatoriedad de reconocer “genocidios” que en Turquía sólo se ven como simples episodios históricos que, por otra parte, respondían a anteriores agresiones y a la muerte de muchos turcos a manos armenias.
“Francia está jugando con fuego”, titulaba ayer su columna en el Zaman el periodista Mustafa Unal. “La vergüenza de Francia ya ha ido demasiado lejos”, sentenciaba, por su parte, su colega Huseyin Gulerce en el mismo diario, de inspiración musulmana moderada. Los artículos coincidían en el tiempo con la reunión de seguimiento de la Alianza de Civilizaciones auspiciada por España y por la propia Turquía, reunión que se celebra en Córdoba y donde los asistentes lanzan amplias palabras de entendimiento y diálogo de culturas. Pero en esos mismos momentos, la opinión pública turca no estaba para alianzas, ni de civilizaciones ni de cualquier otra cosa que sonara a europeo. Más bien, al contrario. Además, el despecho comenzaba a organizarse.
Boicots y "listas de la vergüenza"
La federación turca de consumidores ya había convocado un boicot de productos franceses, estrategia la del boicot que se está demostrando muy socorrida en los países musulmanes desde la idéntica acción tomada por una gran parte del mundo árabe y musulmán contra las compañías danesas en medio de la crisis de las viñetas de Mahoma.
La pasada semana, el boicot turco fue contra Total, que informó de una caída de un 30 por ciento en sus ventas. La siguiente será L’Oreal, de la que se dan, en informaciones del Hürriyet, el diario más leído en Turquía, todas las famosas marcas pertenecientes al grupo, Cacharel, Garnier, Vichy, Ralph Lauren o Lancôme incluidas.
Pero el golpe definitivo en la contraofensiva turca se estaba cociendo en el parlamento. La cámara ya ha recopilado una denominada “lista de la vergüenza” en la que se recogen todas las "masacres" cometidas por los países que pertenecen a la Unión Europea, con especial incidencia en los que más intransigentes se han mostrado en la exigencia del reconocimiento del genocidio armenio en la deportación de miles de armenios en 1915.
Entre los países que los diarios colocan en su lista negra de agravios se encuentran Francia, Alemania, Holanda, Italia, Suecia, Polonia, Bélgica, Eslovaquia, Grecia, Letonia y Chipre, que la prensa local denomina “Chipre Griego”, otro de los temas envenenados del turbulento intento turco de asalto –esta vez pacífico- a la Fortaleza Europa, siempre apodada, de forma recurrente, como el probable “club cristiano” que está poniendo todos los impedimentos posibles (y más humillantes) para que el sueño se convierta en pesadilla.
