NUEVO DIGITAL Internacional - El Reino Unido se abandona a la alarma: El responsable de la 'igualdad racial' británica alerta sobre la posibilidad de "fuego" en las calles por un nuevo ataque de ira musulmana alrededor de la polémica del velo
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El Reino Unido se abandona a la alarma: El responsable de la 'igualdad racial' británica alerta sobre la posibilidad de "fuego" en las calles por un nuevo ataque de ira musulmana alrededor de la polémica del velo

El Reino Unido se abandona a la alarma: El responsable de la 'igualdad racial' británica alerta sobre la posibilidad de "fuego" en las calles por un nuevo ataque de ira musulmana alrededor de la polémica del velo

23.10.06 • 05:10 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El multiculturalismo ha muerto, ¿y ahora qué?, se pregunta el Economist. Los medios de referencia británicos se abandonan a artículos de desbocada alarma ante una situación que parecen haber descubierto de pronto. El Financial Times deja la economía y alerta sobre la “profunda desestabilización” del islamismo en "las universidades, en los institutos e, incluso, en los colegios". La filtración de la petición de ayuda del gobierno Blair para “vigilar” a los estudiantes islámicos es descrita por el Economist en otro inquietante reportaje como un intento de “cazar sombras”. Mientras, el máximo responsable británico de las “relaciones entre razas” alertaba ayer realizaba ayer un casi angustiado llamamiento a la calma en el Sunday Times y predecía cómo la puesta en cuestión del velo podría llevar el “fuego” de la nueva ira musulmana a las calles de un Reino Unido ya por completo sometido al brusco despertar de un cáncer extendido por doquier.

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En días, dos organizaciones musulmanas españolas han presentado libros donde el islam es presentado en plena corrección política, expurgado el Corán de la extrema violencia de muchos de sus pasajes y suavizada la polémica figura de Mahoma para hacerla digerible a las suaves blanduras occidentales. Pagados y financiados con dinero público libros y asociaciones, los beneficios de los títulos editados por la Junta Islámica y por la Unión de Comunidades Islámicas revertirán, sin embargo, también en las propias organizaciones en lo que algún columnista ha calificado de “negocio redondo”.

"Estrategia marxista de desestabilización"

En el Reino Unido se ha abandonado la correción política y cada vez se agrava más la división entre británicos nativos ‘occidentales’ y británicos nativos y emigrados musulmanes –que, por otra parte, en una proporción de al menos un tercio, según las encuestas, preferirían que el Reino Unido fuera un país islámico y vivir bajo la sharia antes que bajos las leyes civiles democráticas del país. De hecho, Blair, caído de pronto con su gobierno en una agresiva política de quimioterapia urgente, está pensando en prohibir al grupo Hizb ut-Tahrir, que defiende, a plena luz del día y amparándose en las libertades británicas, la “destrucción” del Reino Unido y de Occidente para promulgar un califato universal bajo el imperio de la ley islámica.

Lo que hasta hace casi semanas eran alarmismo de ‘ultraderechistas’ e ‘intolerantes’ ahora aparece en los medios de referencia como el Financial Times, donde se analiza la omnipresente relación entre marxismo e islamismo, bien sea en unos dirigentes que se ‘convirtieron’ del totalitarismo comunista a la que califican como ‘religión del amor’, o bien, en los nuevos movimientos islamistas de imposición de un califato mundial -empezando por la 'infiel' Europa-, y apoyados en un marxismo que odian de palabra pero al que deben de forma implícita incluso su estrategia de acción en la desestabilización del sistema occidental, una desestabilización desde dentro, aprovechando los recursos que ofrece el sistema de libertades democrático europeo y para la que cuentan con la abierta solidaridad de las internacionales socialistas más antioccidentales.

"Fuego en las calles"

El debate sobre el velo ha provocado que las dos partes hablen ya a tumba abierta, sin demasiadas de las hasta ahora habituales filigranas retóricas políticamente correctas, y donde incluso las opiniones que critican lo que ven como prácticas conservadoras cristianas conceden, abiertamente, el efecto “siniestro” de ver por las calles británicas a las mujeres musulmanas “vestidas de negro desde la cabeza a los dedos de los pies”. En este entorno, un un alarmado y alarmista artículo, Trevor Phillips, presidente de la británica Comisión por la Igualdad Racial, ya advierte sobre la posibilidad cierta de una oleada de violencia musulmana en las calles británicas ante el cariz que van tomando los acontecimientos. Responsabilizando en gran parte al proteccionismo "blanco" frente a una comunidad musulmana que rechaza abiertamente, Phillips recuerda los violentos disturbios de hace cinco años entre jóvenes musulmanes y no musulmanes pero profetiza que "esta vez el conflicto podría ser mucho peor".

Los medios británicos de calidad ya han abandonado su habitual flema y se echan en brazos de lo que algunos califican de una pendiente de alarma ahora incontenible. El Sunday Times destacaba cómo Phillips “advierte sobre ‘fuego’ en las calles”. El Telegraph, prefería alertar sobre la potencial capacidad del debate del velo de "desencadenar disturbios”. El Guardian optaba por destacar las “llamadas a la calma en la polémica del velo”, una polémica que se va de las manos por momentos ante dos partes que se están diciendo de todo, aunque desde uno de los lados con las habituales amenazas implícitas cuando no con el uso y abuso de sombrías profecías que también funcionan como contundentes toques de advertencia.

Desde la otra parte del Atlántico, desde unos Estados Unidos asombrados del grado de desestabilización que el islamismo ha conseguido en Europa y que les hace ya considerar a los ‘Viejos Países’ como una amenaza directa a su propia seguridad, desde esos mismos Estados Unidos que hasta ahora pensaban en términos geopolíticos globales pero que ya advierten alarmados cómo el cáncer ha penetrado de forma directa y contundente en sus propios aliados de manera que se ven obligados a exigir cierta profilaxis en forma de un abrumador aluvión de datos de líneas aéreas, desde esos mismos Estados Unidos algunos medios de referencia prefieren ver, casi como un consuelo, que el “debate del velo” también divide a los propios musulmanes, incluso a los que ven la alarma occidental simplemente como una “irracional paranoia” desde el 11-S.

"Profunda desestabilización universitaria"

En esos Estados Unidos también resuenan casi con estrépito, por palabra bien conocida y también de siniestras connotaciones, las gruesas acusaciones de ‘maccarthysmo antimusulmán’ con que determinadas autoridades universitarias calificaron el plan, plenamente confirmado de forma implícita desde Londres, de que se iba a proponer a estudiantes, profesores y personal no docente que no perdieran de vista a los estudiantes “musulmanes o con aspecto asiático”, de manera que pudieran informar a un equipo especial de seguimiento de cualquier actividad sospechosa islamista radical.

Pero si hay una “paranoia irracional”, esta ha calado hasta en los más templados y moderados medios británicos. El Economist confirma que “el extremismo en la universidad es lo siguiente en la lista de golpes del gobierno”. En el Financial Times, se constata la “profunda desestabilización” con que el islam militante está “barriendo” todos los centros educativos, desde las universidades a los colegios infantiles. Desde el semanario británico se advierte de la difícil tarea de perseguir al islam procalifal en las universidades ante la capacidad de estos grupos cada vez más numerosos para escabullirse a la vigilancia de la policía, como antes hicieron con las mezquitas y ahora pueden hacer con las universidades, en un esfuerzo de “ocultación” que la propia ley islámica autoriza para mimetizarse con el entorno mientras llega el momento elegido para lo que ven como una última y definitiva revuelta.



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