"Las mujeres son el arma de Satanás": El líder musulmán australiano califica de "carne" a las mujeres que son violadas por no llevar el velo o no permanecer en sus casas
X- DOCUMENTO - Sermón del muftí al-Hilaly sobre el adulterio - (17 minutos - audio/mp3 - en árabe)
- DOCUMENTO - Sermón del muftí al-Hilaly sobre el adulterio - (transcripción - en inglés)
- DOCUMENTO - Amnistía Internacional: Parisa, Iran, Khayrieh, Shamameh, Kobra, Soghra y Fatemeh son siete mujeres iraníes condenadas a morir lapidadas. Firma ahora para intentar salvarlas.
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El sermón del líder de los musulmanes australianos ya prometía desde su título: “Por qué los hombres fueron mencionados antes que las mujeres por el delito de robo y las mujeres antes que los hombres por el pecado de la fornicación”. Pronunciado hace un mes, antes del inicio del Ramadán, el brutal sermón del muftí Taj al-Din al-Hilaly nunca se habría conocido, como tantos otros dictados cada día en las mezquitas de todo el mundo, si no hubiera sido traducido a un idioma occidental como el inglés y filtrado a un periódico como el Australian. En referencia a las violaciones de mujeres, el muftí australiano afirmó: “Si pones carne sin cubrir en la calle, en el suelo, en un jardín, en el parque o en el patio trasero, y vienen los gatos y se la comen, ¿de quién es la culpa, de los gatos o de la carne descubierta? El problema es de la carne descubierta (...). Si la mujer está en sus habitaciones, en su casa, y si está llevando el velo, y si muestra modestia, los desastres no ocurren”. Australia se encuentra conmocionada ante la primera constatación directa de la 'doctrina' que su significativa comunidad musulmana está recibiendo en las mezquitas. Mientras, la sección española de Amnistía Internacional ya lleva recogidas más de 200.000 firmas en su campaña para evitar la “ejecución” por lapidación de siete mujeres iraníes condenadas por infidelidad. Hasta el momento, ninguna asociación musulmana española se ha unido a la acción de protesta. En sus medios, estos temas ni tan siquiera existen entre las habituales condenas a Bush y a Blair, o a la "islamofobia" occidental.
Seguimiento:
Ayer fue un día intenso para los responsables del diario danés Jyllands-Posten, en especial para su redactor jefe y para el jefe de cultura, demandados por siete organizaciones islámicas danesas por la publicación de las caricaturas de Mahoma y absueltos finalmente por el tribunal que les juzgó.
Caricaturas no ofensivas
El juez ha entendido cómo “no se puede descartar que los dibujos hayan ofendido el honor de los musulmanes, pero eso no es suficiente para suponer que han sido concebidos como ofensivos o que el objetivo era desacreditar a los musulmanes”. Aunque no creen que se vayan a organizar más revueltas como las que siguieron a la publicación de las viñetas, las organizaciones islámicas no sólo han anunciado que recurrirán la sentencia sino que han advertido que ésta provocará “intranquilidad” entre sus hermanos de fe de todo el mundo.
Mayor intranquilidad tiene Jayrieh, una iraní condenada a morir lapidada por haber tenido una relación con un pariente de su marido. El pariente terminó matando al marido, quien maltrataba a la mujer. Ella no ha sido condenada por el asesinato -con el que, según afirma, nunca tuvo nada que ver- sino por el adulterio. Jayrieh sólo pide como clemencia que se la ahorque en vez de morir lapidada porque, como dice ella, “es muy difícil soportar que te arrojen piedras a la cabeza”.
Piedras ni muy grandes ni muy pequeñas
El artículo 102 del código penal iraní establece cómo debe ser la lapidación. Si el condenado es un hombre, será enterrado hasta la cintura. Si es mujer, hasta el pecho. Si el condenado ha cometido adulterio, el artículo 104 impone que las piedras “no deberán ser tan grandes como para matar a la persona de uno o dos golpes ni tan pequeñas como para no poder ser llamadas piedras”. Jayrieh es una de las siete condenadas a morir por este método en las próximas semanas. En mayo, ya fueron lapidados hasta la muerte un hombre y una mujer en lo que se considera el reinicio de está práctica en Irán tras unos pocos años sin que existiera constancia de que las condenas a lapidación, nunca derogadas, se ejecutaran.
(En Internet se pueden encontrar varios vídeos iraníes de lapidaciones de hombres y mujeres hasta la muerte. Sus imágenes son extremadamente duras por lo que, en Nuevo Digital, hemos optado por no enlazarlas al considerar que no añadirían información suplementaria en torno al que es, probablemente, el método de ejecución de una condena a muerte más brutal que se produce actualmente en el mundo).
Judíos: Perversiones sexuales para controlar el mundo
En Australia, el presentado como jeque al-Hilaly, autor del brutal sermón que abre esta información, nació en 1941 en Egipto y comenzó su vida adulta afiliándose a los Hermanos Musulmanes –auténtica semilla de todo el extremismo islámico contemporáneo. Después se casó con una compatriota, llegó en 1982 a Australia con un visado de turista y se quedó de ilegal en el país. En los años siguientes, mientras la generosidad del sistema australiano le concedía residencia legal, se las arregló para ir alcanzando cada vez más relevancia entre la comunidad musulmana australiana hasta ser considerado a finales de los años noventa como el muftí de Australia, esto es, el líder espiritual de los fieles de Alá en una religión que, por otra parte, no dispone de jerarquías formales.
En 1998 dio una conferencia en la Universidad de Sydney en la que acusó a los judíos de intentar controlar el mundo a través de las perversiones sexuales, el espionaje, la traición y el acaparamiento. Pero fue él quien fue detenido diez años después en Egipto bajo la acusación de haber pagado a una banda de contrabandistas el equivalente a 115.000 euros por antigüedades egipcias. Fue absuelto en la apelación.
Las mujeres, "armas de Satanás"
En 2004, dictó un sermón en la localidad libanesa de Sidón en el que afirmó que los atentados del 11 de septiembre son un castigo de Alá contra el "opresor". Más recientes, incluso, son sus acusaciones de “islamofobia” hacia el primer ministro australiano, quien había dicho tras los violentos disturbios en el país unas semanas antes que una parte de la comunidad musulmana era incompatible con la cultura australiana de libertades.
En su sermón de comienzo del Ramadán, al-Hilaly consideró que, cuando se trata de adulterio, "es el 90 por ciento responsabilidad de las mujeres". "¿Por qué?", se pregunta. "Porque una mujer posee el arma de la seducción. Es ella quien se desnuda, quien acorta sus vestidos, quien flirtea, quien se maquilla y sale a las calles. Alá nos proteja del coqueteo. Es ella quien reduce, eleva y baja. Entonces hay una mirada, después una sonrisa, y después una conversación, un saludo, otra conversación, después una cita, y después una reunión, y entonces un delito, y despues la cárcel de Long Bay", continuaba el 'jeque' entre risas.
Judíos y cristianos, "lo peor de la creación de Alá"
"Satanás ve a las mujeres como a la mitad de sus soldados. Vosotras sois el mensajero para conseguir mis necesidades. Satanás dice a las mujeres: vosotras sois mi arma para hacer caer a cualquier hombre tenaz. Hay hombres con los que fracaso. Pero vosotras sois la mejor de mis armas", proseguía al-Hilay en un sermón que comenzaba clamando contra "esos ateos, la gente del Libro (cristianos y judíos), ¿Dónde terminarán? ¿En el Paraíso de los Surfistas? ¿En la Costa Dorada? En el infierno. Y no a ratos. Para la eternidad. Son lo peor de la creación de Alá".
Varios responsables políticos australianos han pedido la inmediata expulsión de al-Hilaly, algunos de ellos, “a Irán”. Existe un clamor en el país para ignorar las disculpas ofrecidas por un líder religioso que siempre defendió al Islam como la “la religión del amor” y a sus críticos como “islamófobos”.
Taxistas musulmanes: no a los ciegos
“Pido perdón sin reservas a cualquier mujer que se haya sentido ofendida por mis palabras. Yo sólo pretendía proteger el honor de la mujer”, se disculpó el muftí, personaje tan respetado por la comunidad musulmana que nunca se le permite que pague en ninguna parte y su Ford Falcon blanco siempre va arropado por una multitud de seguidores.
Dentro de su habitual estrategia de victimización 'a posteriori', son las organizaciones musulmanas las que ahora aseguran tener miedo de que se produzcan represalias contra la comunidad islámica del país. El responsable del Consejo Islámico de Victoria predice: “Espero un diluvio de correo insultante. Espero que se maltrate a personas (musulmanas) en la calle y en el trabajo”.
Australia es un país donde, según las quejas recibidas por las autoridades de transporte, los taxistas musulmanes se niegan a recoger a cualquiera que porte alcohol e, incluso, a los ciegos acompañados de sus perros, ya que estos animales son considerados impuros por la tradición islámica. De los 10.000 taxis de Melbourne, al menos 2.000 están conducidos por musulmanes.
