Europa y Turquía multiplican sus agravios mutuos entre virulentos informes de la Comisión contra Ankara, hostilidad hacia el Papa y amenazas de muerte a una diputada alemana de origen turco
X- NUEVO DIGITAL (25/05/06) - Las Naciones Unidas investigan los "suicidios forzados" de mujeres en una práctica que sustituye en Turquía a los tradicionales asesinatos islámicos "por honor"
- NUEVO DIGITAL (17/08/06) - Las policías europeas, alarmadas por el incremento de los 'asesinatos por honor' de mujeres jóvenes entre las comunidades musulmanas residentes en el continente
- NUEVO DIGITAL (18/08/06) - Turquía, Choque de Civilizaciones: La Guerra del Líbano profundiza el abismo entre la minoritaria élite prooccidental y una población cada vez más hostil a Europa y a Estados Unidos
- NUEVO DIGITAL (02/10/06) - Turquía, cada vez más inestable: El ejército turco eleva el tono de las amenazas ante lo que ve como un doble ‘acoso’ de islamistas y europeos
- NUEVO DIGITAL (20/10/06) - Turquía-Unión Europea, de mal en peor – 'Genocidio armenio': El parlamento turco publicará después del Ramadán una “lista de la vergüenza” con las “masacres” cometidas por los países europeos
Turquía y Europa siguen sin entenderse. Es más: cada vez se entienden menos. Desde Europa, el alejamiento se disimula en fríos informes políticos sobre las mesas de los despachos de Bruselas. Desde Turquía... en Turquía todo está estallando por días: creciente hostilidad hacia el Papa, inquietantes estudios sobre el fuerte apoyo que las prácticas islámicas más brutales conservan entre la población, furiosas campañas de prensa contra quienes desde Europa se han atrevido a criticar el pañuelo islámico –a pesar de que fuera una parlamentaria de origen turco quien realizara desde Alemania el llamamiento a "quitárselo"- y, sobre todo, una opinión pública cada vez más opuesta a Europa y a Occidente en general, apoyada por un ejército que se niega a abandonar su papel de tutela y por unos políticos que no quieren perder el contacto con la calle insistiendo en que nunca renunciarán a Chipre o se doblegarán al reconocimiento de esas extraños requisitos europeos sobre reconocimientos de holocaustos... trampas y trampas que ocultan malamente la ya obvia voluntad de que la adhesión turca a la Unión vaya muriendo poco a poco aunque el fin –al final- pueda parecerse más a un choque violento que a un paulatino desfallecimiento por extenuación.
Seguimiento:
Los investigadores del programa de las Naciones Unidas contra los asesinatos por honor de mujeres ‘pecadoras’ en Turquía están constatando sobre el terreno sus más negros presagios: este tipo de 'costumbres', basadas por sus seguidores en supuestas exigencias de la religión musulmana, no sólo mantienen su amplio apoyo entre una gran parte de la población -mujeres, incluidas- sino que ni tan siquiera son consideradas como prácticas inhumanas.
En la Turquía profunda, los suicidios por honor están sustituyendo a los asesinatos como último sacrificio supremo de la mujer 'condenada' para evitar que sus parientes vayan a la cárcel por causarle su propia muerte. En Europa, las distintas policías se confiesan alarmadas ante el incremento que estás prácticas están teniendo entre las comunidades musulmanas del continente.
“¿Quién matará al Papa en Estambul?”
Mientras, dentro de la creciente hostilidad turca hacia Occidente y hacia el cristianismo con él asociado, los grupos nacionalistas del país insisten en manifestarse contra la próxima visita del Papa y en convertirla en un sonoro fracaso desde la oposición en la calle. En medio de este clima, una novela en la que se especula con un intento de asesinato de Benedicto XVI está barriendo en las librerías del país en una historia en la que el Opus Dei, la logia masónica P-2 y los servicios de inteligencia de Estados Unidos se conjuran en el libro bajo el reclamo de portada: “¿Quién matará al Papa en Estambul?”.
En Bruselas se filtra un informe en el que la Comisión Europea vuelve a acusar a Ankara de no realizar suficientes progresos en áreas como la libertad de expresión, la reducción del uso de la tortura o el establecimiento del poder civil sobre el militar. En los despachos de la Unión se empieza a constatar algo obvio para cualquier observador de la realidad turca: la euforia que una vez existió hacia la incorporación del país a la Unión Europea se resquebraja por semanas mientras comienzan a adueñarse de la opinión pública las más radicales manifestaciones no sólo de antieuropeísmo sino también de antioccidentalismo y anticristianismo.
El documento que la Comisión presentará a los negociadores turcos en los próximos días más que un informe parece una bronca por escrito en la que Europa advierte de las “grave preocupación” que la supuesta falta de avances turcos está provocando tanto en Bruselas como en los países que conforman la Unión, incluyendo a los grandes, desde luego a Francia y ya decididamente al Reino Unido, por no hablar de Alemania o de Austria.
"Nada que vender"
En Turquía, el chaparrón europeo se recibe desde hace semanas con un reforzamiento interno de los mensajes más nacionalistas en oposición a las reclamaciones europeas, que, en gran parte, son presentadas como inasumibles por los poderes públicos pero que la prensa -incluso la más moderada y prooccidental- transforman en decididas y malévolas provocaciones del ‘club cristiano’ europeo.
El país hace una piña ante sus gobernantes cuando afirman que nunca renunciarán a 'su' Chipre y, por tanto, jamás reconocerán al Chipre ya perteneciente a la Unión, mientras toman nota de lo que para ellos es una grave y ultrajante ofensa en la machacona insistencia de Bruselas en el tema de los derechos humanos. El primer ministro Erdogan lo dijo antesdeayer muy claro en referencia a la disputada isla: “No tenemos nada que vender”.
"Quitaos el pañuelo"
Pero más allá de los tira y afloja políticos, convertidos ya en un cruce de reproches, el abismo civilizatorio se abre en toda su crudeza en el nuevo caso de amenazas de muerte contra alguien que ‘osó’ criticar el velo islámico. Esta vez, además, se trata de una mujer, de origen turco, musulmana ella misma, y parlamentaria alemana, quien, en una entrevista con el Bild, se atrevió a calificar el pañuelo islámico como un símbolo de opresión y a pedir que las mujeres se libren de él.
Ekin Deligoz, de 35 años y diputada por los Verdes, afirmó: “Hago un llamamiento a las mujeres musulmanas: Llegad al presente, llegad a Alemania. Vivís aquí, así que quitaos el pañuelo. Demostrad que tenéis los mismos derechos civiles y humanos que los hombres”. La prensa musulmana turca más exaltada calificó a Deligoz como “nazi” y la comparó con Ayaan Hirsi Ali. La diputada constata que los insultos y las acusaciones más graves han venido, precisamente, de la comunidad turca en Alemania.
Además, las habituales amenazas de muerte no tardaron en llegar y ahora Ekin Deligoz se encuentra bajo constante vigilancia, día y noche, los siete días de la semana. Su partido ha pedido solidaridad a las organizaciones musulmanas alemanas. Esta vez, algunas de ellas sí se han puesto del lado de la amenazada. Sin embargo, han dejado claro su precio en palabras de un representante del Consejo Islámico: “La integración no puede conseguirse a través de la asimilación”.
