"Miedo" en el Reino Unido ante un "desplome" inmobiliario español: un apartamento cuesta en Marruecos poco más de lo que subió el precio de uno similar en España en menos de medio año
XLas consultoras internacionales siguen alertando: Corrupción política, caos urbanístico, fuerte desajuste de precio/valor y arrasamiento de la cultura local están llevando a que los inversores británicos comiencen a pensar ya en serio en otros países para la adquisición de sus residencias en el extranjero. Las noticias sobre bulldozers prestos a arrasar las 'villas' de los pacíficos jubilados europeos en la costa mediterránea española tampoco están ayudando mucho. Además de algunos países del este de Europa, Marruecos se está erigiendo como un incipiente competidor para un mercado inmobiliario español que da señales de agotamiento en todos los frentes. Por poco más de lo que sube el precio de un apartamento en España en cuatro o cinco meses se puede comprar la totalidad del mismo apartamento en Marruecos. Las consultoras y las inmobiliarias han comenzado a correr la voz. Miles de inversores británicos en España han comenzado a sentir escalofríos en el país del sol.
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Lo del pinchazo del mercado inmobiliario español ha sido un mantra constante en la prensa internacional desde hace años sin que nunca terminara de producirse el profetizado y apocalíptico 'crash'. Aunque, eso sí, con constantes llamadas a la calma de los intermediarios dejando claro, una y otra vez, que el sector español ‘no’ había pinchado, tal y como recogía NUEVO DIGITAL hace poco más de un año.
Negras profecías
Sin embargo, inasequible al desaliento, hace también un año, el Economist volvía a dar un serio toque de atención al advertir de que las casas en España estaban sobrevaloradas entre un 25 y un 27 por ciento. Sin embargo, los negros augurios de inminente pinchazo de la burbuja inmobiliaria nunca se produjeron y los precios siguieron subiendo y subiendo durante el año que está a punto de terminar.
Coincidiendo con las negras profecías para España, NUEVO DIGITAL ya recogía entonces cómo las consultoras internacionales seguían alertando sobre el desplazamiento de la inversión inmobiliaria desde España hacia el este de Europa, con Bulgaria como uno de los nuevos centros calientes más repetidos en cualquier informe sectorial.
De hecho, este mismo medio detectaba informes que alertaban sobre cómo el país del sol, las playas y el tipismo local se había quedado a la cola europea del tráfico inmobiliario interfronterizo, es decir, en la relación entre propiedades compravendidas por nacionales del país en cuestión y por extranjeros. Por entonces, la BBC ya comenzaba a emitir patéticos reportajes donde angustiados jubilados británicos veían desaparecer sus sueños de casa al sol junto con los ahorros de toda la vida en el caos urbanístico español.
"Miedo" en el Reino Unido
Un año después de toda aquella alarma, el Times volvía a la carga ayer sobre el tema, aunque, esta vez, los negros augurios ya han llegado al Reino Unido con la ya confirmada desaceleración del mercado inmobiliario español.
Citando un informe del banco español de ahorro La Caixa, "los británicos que piensan en comprar un lugar bajo el sol deberían pensárselo dos veces" puesto que "el boom español de una década ha alcanzado su máximo y comienza a descender".
El periódico británico habla abiertamente de "miedo" en el Reino Unido ante una desaceleración que algunos temen se convierta en un "desplome", con "cientos de miles de británicos" habiendo invertido en lo que se creía como una operación no sólo segura sino de muy alta rentabilidad.
Marruecos, apartamentos desde 15.000 euros
Aunque los informes más solventes apuntan a que el de España es ya un mercado inmobiliario maduro que sigue atrayendo a los británicos al “sueño español”, esos mismos informes alertan no sólo sobre la creciente competencia que comienza a vislumbrarse en Bulgaria sino también sobre cómo Marruecos podría constituirse como el nuevo ‘eldorado’.
En un país como Marruecos que, además, es mucho más ‘different’ de lo que era España hace diez o veinte años en pleno estallido de la moda de las ‘villas’ españolas, un apartamento cuesta ahora lo que en la España ‘inmobiliariamente’ virgen de hace esos mismos años, es decir, a partir de 15.000 o 20.000 euros.
Oportunidades y desastres
Lo que realmente ha comenzado a escalofriar a los intermediarios -a unos de placer ante un futuro virgen y a otros de miedo ante un posible desplome español- es que, de media, un inversor británico podía pagar en noviembre 10.000 euros más en agosto por la misma propiedad.
Es decir, que por poco más de lo que sube para una vivienda el recalentado mercado español en cuatro o cinco meses, en Marruecos se puede adquirir un apartamento completo, muy lejos de los 245.000 euros que cuesta una propiedad media en España, y ello, en las zonas más económicas, fuera del noroeste de la península y retirada de las zonas urbanas.
El 'problema marroquí'
Lo que por el momento salvaría a España de Marruecos es, precisamente, el síndrome de "choque de culturas" al ser éste un país predominantemente musulmán en el que los jubilados británicos podrían no sentirse demasiado a gusto con el recuerdo de los atentados de Londres o Madrid, y con constantes informaciones en torno al crecimiento del islamismo en el país magrebí.
Ante los problemas en España y la escasez de alternativas consideradas como viables, las consultoras son también concluyentes: cada vez más británicos venden sus propiedades en España y regresan al Reino Unido.
'Back home'
En este entorno, los grandes inversores inmobiliarios -más allá del consumo 'minorista' de propiedades- se están alejando de España como los medios de los países más desmesuradamente ricos (o donde hay más ricos desmesuradamente ricos) –principalmente, en el Golfo Pérsico- se encargan de repetir una y otra vez.
Con noticias de los ‘árabes’ alejándose de una anteriormente mítica Marbella sumida en el apocalipsis y con un caos urbanístico en Andalucía y Valencia de imprevisibles pero, en todo caso, catastróficas consecuencias, los implacables números muestran que subidas anuales del 13 por ciento desde el año 2002 junto con los incrementos de las tasas de interés del Banco Central Europeo han terminado por hacer doblar la rodilla a un mercado inmobiliario español que, sin embargo, no parece destinado a desplomarse como un herido de muerte en una película de gladiadores cuando ya apareció un luchador más fuerte... y más frío.
