NUEVO DIGITAL Internacional - Agencias internacionales: la Ley de la Memoria sobre la Guerra Civil Española, entre “el abuelo de Zapatero que luchó contra los hombres de Franco” y un Partido Popular con “raíces en el movimiento” del dictador
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Agencias internacionales: la Ley de la Memoria sobre la Guerra Civil Española, entre “el abuelo de Zapatero que luchó contra los hombres de Franco” y un Partido Popular con “raíces en el movimiento” del dictador

Agencias internacionales: la Ley de la Memoria sobre la Guerra Civil Española, entre “el abuelo de Zapatero que luchó contra los hombres de Franco” y un Partido Popular con “raíces en el movimiento” del dictador

20.11.06 • 05:41 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Como cada año, pero con creciente desinterés, la prensa internacional cubre el también desinterés creciente en las conmemoraciones de homenaje a Francisco Franco durante el aniversario anual de su fallecimiento. Sin embargo, en un fenómeno opuesto, la Guerra Civil Española no sólo mantiene el hechizo de un “mito histórico”, como es calificada con frecuencia, sino que incrementa sus ramificaciones en paralelo a cómo sus tensiones resucitan en la España actual. Mientras en Edimburgo se reúnen los brigadistas escoceses supervivientes recordando el “caos” del frente republicano, en España, Amnistía Internacional calienta aun más el ambiente al comparar la Ley de Memoria del gobierno Zapatero con la de Punto Final. Reuters reconoce en sus despachos internacionales en inglés que “la Guerra Civil ha resurgido como un tema en la política española desde que Zapatero ganó las elecciones en 2004” mientras los jueces españoles intentan, a golpe de duras condenas, acallar las voces que escapan a los esquemas preestablecidos por un poder que resucitó los mismos fantasmas que ahora andan sueltos.

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A su manera, las agencias internacionales contribuyen al mantenimiento de las divisiones. En su despacho en inglés para consumo internacional, Reuters recuerda que “el primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero –cuyo abuelo fue muerto combatiendo a los hombres de Franco- espera que la ley (de la Memoria) reconforte a las familias de las víctimas”.

Partido Popular: 'raíces en Franco'

Por el contrario, “la oposición conservadora del Partido Popular, que tiene raíces en el movimiento de Franco, le ha acusado (a Zapatero) de reabrir las heridas”. Sin embargo, en la versión en español, la misma información omite cualquier descripción del Partido Popular y, más aun, en los términos utilizados en la nota distribuida en inglés.

En este contexto, el implacable conflicto armado que estalló en 1936 ni terminó en España en 1939 ni tampoco lo hizo en el resto del mundo, donde no es extraño encontrar cómo cualquier conflicto -el último, el enfrentamiento armado en el Líbano entre Israel y Hezbollah- es analizado según el precedente de la Guerra española de 1936-1939.

Si en España la memoria ha resurgido con un lacerante fragor, en otros países que se vieron envueltos -por acción u omisión- en el enfrentamiento no pasa una semana sin que las conmemoraciones se conviertan en nuevos pretextos para rememorar el enfrentamiento entre españoles y el reguero de víctimas -vivas y muertas- que dejó a su conclusión y que aún hoy recuerdan la sorpredente tragedia.

Como "hinchas del Celtic"

En Edimburgo, la Biblioteca Nacional de Escocia ha reunido a los 21 supervivientes de entre los 2.300 voluntarios británicos de las Brigadas Internacionales para recordar, en palabras de la BBC, cómo la Guerra Civil Española “capturó la imaginación de los intelectuales, dibujada de forma romántica entre un gobierno republicano democráticamente elegido y los insurgentes fascistas liderados por el general Francisco Franco”.

Según recuerda James Maley, de 98 años y uno de los dos únicos supervivientes de entre los seiscientos brigadistas escoceses, “era como en una salida de los hinchas del Celtic” cuando se dirigieron a España “tras reunirse en (la sede del) Partido Comunista de París” y terminar en Valencia donde “su idealismo se hizo añicos con la caótica desorganización”.

En Yorkshire, lo que recuerda la prensa local son los ‘niños de la guerra’ españoles que, desde el País Vasco convertido en mítico por el Guernica picassiano, terminaron en las praderas inglesas recibidos por un empresario cuáquero que acogió a veintidós niños y 18 niñas mientras se exhortaba a la población a donar dinero para los hijos “de los camaradas de la clase trabajadora española”.

Soledad Orton, una de aquellas pequeñas y hoy con 92 años, ha sido la estrella invitada en la inauguración de una placa que recuerda a los más de 4.000 ‘niños de la guerra’ españoles que fueron acogidos en el Reino Unido, sin que las autoridades del país colaboraran en una operación que fue financiada por particulares.

De la Unión Soviética a Cuba

Desde Cuba también se recuerda a los ‘niños de la guerra’ que terminaron en la isla procedentes de una Unión Soviética que los acogió en primera instancia, cuando Fidel Castro reclamó técnicos para su Revolución y la mejor opción era la de hombres y mujeres muy preparados en las universidades soviéticas que, además, hablaban español y podían servir de puente con la nave nodriza dirigida desde Moscú.

Las perspectivas de que ahora los hombres y mujeres supervivientes de entre aquellos niños tengan un reconocimiento de sus odiseas más oficial pero, sobre todo, más económico, abre nuevas vías para una opinión internacional que se fascina con unas historias aún latentes, aún humeantes entre los rescoldos avivados por el último gobierno español, donde el abuelo muerto de su presidente dispone de despacho y recado de escribir leyes.



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