NUEVO DIGITAL Internacional - Nubes sobre el 'sol y playa': La inversión inmobiliaria británica en España comienza a prestar atención al interior del país en busca de cultura y grandes ciudades
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Nubes sobre el 'sol y playa': La inversión inmobiliaria británica en España comienza a prestar atención al interior del país en busca de cultura y grandes ciudades

Nubes sobre el 'sol y playa': La inversión inmobiliaria británica en España comienza a prestar atención al interior del país en busca de cultura y grandes ciudades

21.11.06 • 06:12 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En los últimos días se está produciendo un cierto repunte de informes, en especial británicos, tratando de avanzar qué está sucediendo exactamente con el recalentado mercado inmobiliario español y cómo puede afectar a los cientos de miles de jubilados o de propietarios de segunda residencia que invirtieron sus ahorros en un lugar bajo el sol. Todos esos estudios vienen a coincidir en que el mercado inmobiliario español da signos de agotamiento, lo que, por una parte está produciendo “miedo” ante un “desplome” de precios, como reconocía la semana pasada el Times de Londres, pero también un cambio de tendencias en la demanda. Hay quien ya ve no sólo un estrangulamiento de la oferta en el achicharrado mercado español de la playa y la montaña andaluza o valenciana sino también un cambio de la demanda hacia otros destinos peninsulares donde el retiro no signifique habitar una abigarrada megalópolis de casas clónicas, sucedánea de un irreal y ya degradado Reino Unido mediterráneo.

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Según un estudio de Grant Thornton, los británicos tienen la propiedad sobre unas 300.000 residencias particulares en el extranjero, cifra que triplica la de hace poco más de una década. Las previsiones apuntan a que, lejos de descender, la demanda continuará creciendo de forma que, para 2025, podrían vivir fuera del Reino Unido entre 1,5 y dos millones de sus ciudadanos, en especial en países más cálidos y soleados que la brumosa y lluviosa tierra madre. En otras palabras, nada menos que una décima parte de los hogares británicos previstos para esa fecha tendrán una ‘sucursal’ en el extranjero.

Competencia hasta en Dubai

Otro estudio británico, esta vez de Lombard Street Research, confirma esos augurios de salida masiva que se acentuará por los cambios demográficos previstos en el Reino Unido, donde a los jubilados que deseen encontrar su último refugio en tierras cálidas se les unirán los británicos más jóvenes que, ahora de forma masiva, también podrán permitirse tener una segunda residencia en el extranjero. De hecho, en estos momentos, según el estudio de Lombard, un 70 por ciento de los británicos que poseen una segunda residencia en el extranjero son menores de 45 años.

La cuestión es dónde va a comprar sus casas toda esa gente. Viendo el fabuloso negocio que se avecina, muchos se están apuntando al carro, incluso en lugares tan poco previsibles como Dubai, donde los analistas inmobiliarios domésticos aseguran que más de 100.000 británicos han comprado ya casas en el país árabe desde que allí también comenzó el ‘boom’ inmobiliario en 2002. Según Dubai Properties, el país promocionado como revelación árabe para occidentales está ya compitiendo cara a cara con España y Francia por los segundos hogares de los británicos.

El caos mediterráneo español

Fahad Al Gergawi, director de relaciones internacionales de la agencia oficial Dubai Properties, asegura que “los inversores británicos son partidarios de invertir en Dubai debido a su estatus libre de impuestos, baja tasa de criminalidad, excelentes servicios y envidiable estilo de vida”. Es decir, justo lo que esos mismos británicos comienzan a echar de menos en la España de la corrupción urbanística, el caos residencial, la delincuencia y unos planes asesinos de expropiaciones que están causando el pánico en el Reino Unido, con los bulldozers como inesperados invitados en las tardes que tan pacíficas se soñaban junto a una jarra de sangría.

Mientras, lo del Mediterráneo español parece que pierde atractivo a pasos agigantados, pero no sólo frente a la competencia exterior de Bulgaria, Rumanía o, incluso, Dubai, sino también en relación al propio interior español, aún no tan sobreexplotado como la costa mediterranea que, por otra parte, también está sirviendo de modelo a un incipiente caos en otras regiones como la gallega o la asturiana, en todo caso, lejanas estas últimas del interés británico habida cuenta de su escasa predisposición a cambiar la lluvia inglesa o escocesa por la del norte español.

"Madrid, Barcelona y Sevilla"

Grandes sitios de intermediación inmobiliaria por Internet han comenzado a constatar cómo la demanda se está retirando desde las costas hacia el interior. En este sentido, más de un 30 por ciento de los requerimientos de información ya son de interior, según Holidaylettings.co.uk, datos que se confirman desde otro sitio online de la competencia, Spanishpropertyinsight.com. El máximo responsable del primero afirma que “las propiedades costeras siguen siendo tan populares como siempre, pero está produciéndose un firme crecimiento en las propiedades disponibles para alquilar en el interior a través de nuestro sitio”.

Todos estos expertos predicen un inmediato crecimiento de la demanda inmobiliaria británica en las grandes ciudades españolas, entre ellas, Madrid, Barcelona y Sevilla. Estudios anteriores venían a confirmar que estos nuevos inversores en España prefieren buscar cultura antes que un sol y una playa que comienzan a perder su intenso y tradicional brillo.



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