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Ecuador: Correa anuncia una alianza estratégica con Chávez y defiende la receta de Evo Morales frente a las petroleras extranjeras

Ecuador: Correa anuncia una alianza estratégica con Chávez y defiende la receta de Evo Morales frente a las petroleras extranjeras

29.11.06 • 21:30 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Fue la más bella música para los oídos esperanzados de Hugo Chávez. "Sería maravilloso acercarnos a países como Venezuela", lanzó desde Quito el izquierdista Rafael Correa apenas conocidos los datos de los comicios generales del último domingo que lo catapultaban como el nuevo presidente de Ecuador. Esta vez, la apuesta política de Caracas en Quito le dió buenos réditos y permitió a Chávez poder dejar atrás el mal paso dado en Perú con la derrota de su aliado, el ex militar Ollanta Humala. El ascenso político del economista de izquierda anticipa un cambio radical en Ecuador que no sólo implicará el fin del modelo económico liberal que imperó en el país en las últimas décadas. No son pocos los analistas que observan detrás de Correa a un nuevo Evo Morales y que trazan un paralelo entre las reformas del gobierno de Bolivia y los tiempos que se avecinan en Ecuador.

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Gran parte de esas especulaciones parten de un dato concreto: el primer anuncio de Correa tras el resultado de la segunda vuelta electoral. El mandatario electo planteó sin tapujos que, apenas asuma el gobierno, presionará a las petroleras de capital extranjero a renegociar los contratos de explotación de petróleo en su país. "Queremos nuevos contratos porque muchos de ellos son un atraco para Ecuador", aseguró.

Las palabras de Correa fueron leídas en importantes sectores como un anticipo de que el dirigente optaría por encarar un proyecto similar a la nacionalización de hidrocarburos dispuesta por el gobierno de La Paz. No lo dijo abiertamente, pero si se quejó de la situación con números contundentes en la mano. "De cada cinco barriles que producimos, se nos llevan cuatro al exterior. Es la participación más baja de la región", apuntó.

Sin embargo, Correa ya ha dejado en claro que el proceso de renegociación de los contratos no incluirá a PDVSA, la petrolera venezolana, que desde mitad de año se ha hecho cargo de las operaciones que previamente realizaba la estadounidense Occidental Petroleum (Oxy), cuyos negocios en el país fueron anulados tras ser acusada de la violación de la legislación ecuatoriana.

La búsqueda de un entendimiento con Caracas por parte del electo presidente de Ecuador parece ir mucho más allá de la política en materia de hidrocarburos. Correa conoce a la perfección la estrategia de asistencia que Chávez ha prestado a varios gobiernos de la región (ayuda económica a Bolivia, compra de bonos de la deuda pública argentina, promesas de majestuosos emprendimientos conjuntos con Brasil) y espera ser beneficiario también de esas concesiones. "Venezuela nos puede ayudar muchísimo porque tiene 53.000 millones de reservas líquidas por los excedentes petroleros", remarcó en línea con sus expectativas sobre los réditos de un relación más profunda con el líder venezolano.

Claro que para ello el ecuatoriano también deberá dar algunos gestos de fidelidad que conforme también las pretensiones de Caracas. Y en ese camino se entiende gran parte de los anticipos que ha dado Correa sobre lo que será su gestión de gobierno. Ha hablado claramente sobre su intención de seguir los pasos de Chávez y negociar el ingreso de su país al Mercosur, el bloque regional que integran Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. "En general será una estrategia de buscar la unión con otros países para enfrentar los países hegemónicos", enfatizó.

A eso se suma la determinación de dar por terminadas las negociaciones que mantenían las actuales autoridades locales con Washington para sellar un tratado de libre comercio entre ambos países y garantizar que el gobierno subsidiará a los sectores económicos que podrían perder competitividad ante los acuerdos firmados por Colombia y Perú con Washington. "Vamos a superar la larga noche de la triste historia neoliberal", es su promesa. Un compromiso que alimenta el sueño chavista de seguir extendiendo su proyecto populista a todo el continente.



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