NUEVO DIGITAL Internacional - Amenaza de sabotajes y militarización de la frontera: El conflicto por las papeleras traspasa la tensión y el enfrentamiento a las poblaciones argentina y uruguaya
NUEVO DIGITAL - Internacional

Amenaza de sabotajes y militarización de la frontera: El conflicto por las papeleras traspasa la tensión y el enfrentamiento a las poblaciones argentina y uruguaya

Amenaza de sabotajes y militarización de la frontera: El conflicto por las papeleras traspasa la tensión y el enfrentamiento a las poblaciones argentina y uruguaya

03.12.06 • 22:13 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email
  • LA NACIÓN (02/12/06) - En Madrid temen que la nueva crisis salpique la figura del rey - Existe aquí certeza de que, en las cuatro semanas de precaria andadura que lleva la intervención real, la situación no hizo sino "ir de mal en peor", lo que aumenta el temor de que se coloque a la figura más respetada en España en una posición, cuando menos, de incomodidad.

Una mezcla de pesimismo y profundo temor rodea la escalada de cortocircuitos en que ha quedado envuelta la relación entre Argentina y Uruguay a raíz del conflicto por la polémica instalación de las papeleras. Esa compleja situación y el peligro de algún incidente violento en la frontera entre ambos países determinó al rey Juan Carlos de Borbón a volver a mandar a sus enviados a la región en un intento por tratar de tranquilizar los ánimos. El rol de mediador asumido por el monarca español de casi nada ha servido hasta ahora: en noviembre sus representantes se reunieron con funcionarios en Buenos Aires y Montevideo pero muy poco pudieron hacer en favor del entendimiento. El ambiente se ha vuelto cada vez más hostil y la zona fronteriza se encuentra inmersa en una tensión a punto de estallar ante cualquier gesto inoportuno en medio de un alejamiento de la perspectiva de cualquier diálogo entre los dos gobiernos.

[Más:]

Lejos de los gestos necesarios para alejar los fantasmas de la crisis bilateral, en las últimas semanas han sobrevenido una y otra vez señales que sólo contribuyen a recrear el malestar y parecen ser parte de la estrategia del conflicto permanente. El Washington Post informó el martes sobre la tensión contenida entre los asambleístas y ecologistas argentinos que bloquean el tránsito sobre los puentes que unen ambos países y hasta deslizó la posibilidad de que esas organizaciones estuvieran preparando un sabotaje contra las instalaciones de la papelera Botnia, de capital finlandés, ubicada sobre la orilla uruguaya del río fronterizo.

La nota mencionó que una anciana ecologista argentina, de 88 años, se había ofrecido como "bomba humana" para atacar el lugar. La información, atribuída por el diario estadounidense al esposo de una importante funcionaria del gobierno de Néstor Kirchner, descolocó a la administración de Tabaré Vázquez, que ordenó inmediatamente militarizar la papelera y la zona fronteriza, con el objetivo de prevenir cualquier intento de agresión por parte de los asambleístas argentinos.

La determinación del mandatario uruguayo fue juzgada como una sobreactuación en Buenos Aires, al punto que el propio Kirchner advirtió públicamente de que se trataba de "una afrenta" contra la histórica hermandad entre los dos pueblos. En realidad, el gesto del Montevideo no fue un hecho aislado: horas antes, las autoridades del vecino país habían anunciado la eliminación de una serie de ventajas arancelarias para el ingreso de productos argentinos a su territorio, lo que fue leído en el gobierno local como otra señal de enfrentamiento.

Sin embargo, ninguno de los gobiernos parece tomar nota seriamente de las reacciones sociales que generan sus disputas. Como consecuencia directa del envío del ejército uruguayo a la frontera, los asambleístas de la ciudad argentina de Colón, que hasta ahora sólo protestaban a los márgenes de las rutas limítrofes decidieron una acción más activa de repudio, y directamente bloquearon otro de los puentes. Sólo queda un paso fronterizo habilitado entre ambos países, pero todas las especulaciones sostienen que puede ser cortado en cualquier momento.

Por más que muchos pretendan soslayarlo, el malestar social de uno y otro lado del río se percibe cada vez con más firmeza. "Y ahora nos venimos a enterar que Uruguay tiene un ejército. Seguro que en lugar de balas nos tiran con termos", ironizó el viernes por la noche el conductor de un reconocido programa humorístico de la televisión argentina bromeando con la tradición matera de los uruguayos. Ironías similares se multiplican también en Montevideo, en defensa de la instalación de las papeleras.

La tensión se manifiesta incluso en cualquier hecho de la vida cotidiana. Son miles los argentinos que tradicionalmente veraneaban en las costas uruguayas y que ahora, al calor del enfrentamiento bilateral, han decidido reveer sus planes de descanso en otro sitio para evitar sinsabores. Ni que hablar de la preocupación que esa situación genera entre los comerciantes de Uruguay que temen un fracaso rotundo de la temporada como consecuencia directa del conflicto.

En ese clima se escuchan hasta las alternativas más descabelladas. "Hay que decirles que si siguen adelante con las papeleras les vamos a cortar el gas y la energía eléctrica", proponen algunos argentinos que se pintan la cara por el conflicto. Mientras los ánimos se caldean, los gobiernos siguen mostrando que están muy lejos de la serenidad y la madurez que exije el complejo momento. Más bien sólo parecen decididos a seguir agregando leña al fuego.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección