NUEVO DIGITAL Internacional - Córdoba, cabeza de puente - Los conversos musulmanes españoles 'recuerdan' al Papa en su reivindicación de la Catedral de Córdoba que "España es Al-Ándalus y Al-Ándalus es España"
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Córdoba, cabeza de puente - Los conversos musulmanes españoles 'recuerdan' al Papa en su reivindicación de la Catedral de Córdoba que "España es Al-Ándalus y Al-Ándalus es España"

Córdoba, cabeza de puente - Los conversos musulmanes españoles 'recuerdan' al Papa en su reivindicación de la Catedral de Córdoba que "España es Al-Ándalus y Al-Ándalus es España"

28.12.06 • 05:45 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Mansur Escudero, presidente de la Junta Islámica, a los miembros de su organización: “Debemos ir de lo pequeño a lo grande, sin prisas, ya que nuestras tareas no son coyunturales sino para siempre” (pdf)
  • Junta Islámica - La Constitución española, por debajo de la Sharia: “Los musulmanes españoles podemos considerar al Acuerdo de Cooperación (con el estado español) como nuestra pequeña Constitución. Esta se integra dentro de otra mayor, la Carta Magna, la Constitución española. Y las dos están incluidas, para nosotros los musulmanes, en la Constitución por excelencia, la normativa legal de la Umma, la noble Sharia”.

El círculo se cierra cada vez más sobre Córdoba, llamada a ser ‘reconquistada’ por musulmanes españoles y foráneos, desunidos entre ellos, e, incluso rivales, pero ambos con el objetivo de ‘recuperar’ para Alá el gran símbolo islámico de Al-Ándalus, el único territorio de la comunidad musulmana mundial histórica que, siendo ya musulmán, dejó de serlo. Una afrenta insoportable para el islamismo radical, como se ha encargado de recordar una y otra vez Al Qaeda así como los diversos grupos islámicos en el poder en el Medio Oriente, y una llamada a la recuperación, lenta, pausada, “respetando escrupulosamente el Orden Público establecido”, como grupos de conversos españoles que se presentan como “democráticos” manifiestan abiertamente. En este sentido, el untuoso estilo de la carta dirigida por la Junta Islámica al Papa para pedir -de nuevo- la apertura al culto islámico de la Catedral de Córdoba no sólo se aleja del agresivo lenguaje habitual en el que se describe a la Iglesia como oscurantista, represiva y reaccionaria, cuando no como criminal, sino que pretende un objetivo de dimensiones históricas bajo el pretexto de un "encuentro ecuménico" y un "diálogo interreligioso".

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Con Granada tomada por el islam más reaccionario y Sevilla a punto de ver cómo se levanta en su perímetro una gigantesca mezquita a pesar de la oposición de los vecinos, Córdoba se ha convertido en el gran símbolo de la ‘recuperación’ islámica de España. Lo dice de forma explícita la carta que la Junta Islámica remitía al Papa cuando reconoce el “magnetismo de la Catedral de Córdoba” por el “poder” que emana de la “imagen mística de la que fue una de las más grandes y más bellas Mezquitas del mundo”.

“España es Al-Ándalus y Al-Ándalus es España”

Alentada la nuevamente reiterada petición al Vaticano por la imagen de un Benedicto XVI rezando “hombro con hombro, al modo islámico, ‘alineado en filas apretadas’”, como ordena el Corán, en la Mezquita Azul de Estambul, la Junta Islámica asegura que “los musulmanes españoles no tenemos que recuperar ningún Al-Ándalus nostálgico” pero concluye de forma categórica y contundente cómo existe una identificación clara y precisa entre la España contemporánea y el Al-Ándalus histórico.

En clara referencia a los paralelos intentos de países extranjeros -fundamentalmente Marruecos y Arabia Saudí- por controlar el islam español, intentos que la propia Junta Islámica ha denunciado de forma virulenta en su ruptura con el nuevo y agresivo islam llegado con la masiva emigración de los últimos años, la carta al Pontífice establece cómo “sólo los españoles” pueden reclamar la “rehabilitación” de la civilización histórica musulmana. “España es Al-Ándalus y Al-Ándalus es España”, concluye de forma clara y rotunda, con una identificación de los dos conceptos 'nacionales', la petición de la apertura de la Catedral de Córdoba al culto musulmán.

Masivos proyectos islámicos para Córdoba

A pesar de la casi inmediata reacción de la Iglesia española con un nuevo y claro rechazo a la propuesta junto a una nueva y clara petición de que se produzca una "aceptación de la historia", la demanda ha dado inmediatamente la vuelta al planeta, con especial referencia en los países árabes y musulmanes, y con lugar destacado en los grandes nodos de información islámica internacional, como Islamonline.net, donde se recuerda cómo “la Mezquita de Córdoba fue construida por el gobernante Abd ar-Rahman I en 784-786”, aunque, como en otros medios españoles, se evita mencionar que fue levantada sobre la iglesia visigótica de San Vicente, destruida hasta los cimientos -aunque recientemente se redescubriera parte del suelo original del Siglo V- y cuyos materiales se utilizaron para erigir el entonces nuevo templo islámico.

Como recuerdan con creciente alarma organizaciones católicas en Córdoba, tan sólo en los últimos días se han conocido los planes de grupos saudíes para construir una gigantesca mezquita en la ciudad, la segunda mayor del mundo, que instaure a la capital cordobesa como una ‘segunda Meca’ mundial y la haga ser aceptada como un masivo centro de peregrinaje de los musulmanes radicados en Europa.

Además, también se proyecta la construcción de todo un complejo de instalaciones al servicio del nuevo polo musulmán mundial que incluiría hoteles, colegios, bibliotecas, centros de congresos, residencias de estudiantes, etc., y que se uniría al también centro de congresos y encuentros más otra mezquita que precisamente la Junta Islámica proyecta en Almodóvar del Río, a unos pocos kilómetros de la capital cordobesa.

La Constitución española, por debajo de la Sharia

En un amplio informe fechado en 2005 (pdf), Mansur Escudero, presidente de la Junta Islámica, recordaba cómo la acción de los conversos españoles comenzó a finales de los años setenta con la fundación de una organización que llevaba el bien expresivo nombre de “Sociedad para el Retorno al Islam en España”. Divisiones internas llevaron por diversos -y enfrentados- caminos a los conversos fundacionales, pero la ‘reconversión’ democrática del islam no ha llegado tan lejos, incluso en los miembros de la Junta Islámica, como para que pongan por encima las leyes civiles de las religiosas y, en este sentido, la propia Constitución española se encuentra por debajo de la Sharia.

“Los musulmanes españoles podemos considerar al Acuerdo de Cooperación (con el estado español) como nuestra pequeña Constitución. Esta se integra dentro de otra mayor, la Carta Magna, la Constitución española. Y las dos están incluidas, para nosotros los musulmanes, en la Constitución por excelencia, la normativa legal de la Umma, la noble Sharia”, afirma Escudero en su inequívoca categorización de fidelidades.

"De lo pequeño a lo grande, sin prisas"

Además, en un guiño que subraya la preponderancia de la ley islámica respecto a la ley civil española de la Constitución, el presidente de la Junta Islámica recuerda cómo el artículo 6 del Acuerdo firmado con el estado español establece que “a los efectos legales, son funciones islámicas de culto, formación y asistencia religiosa, las que lo sean de acuerdo con la Ley y la Tradición islámica, emanadas del Corán o de la Sunna y protegidas por la Ley Orgánica de Libertad Religiosa”.

“Recomiendo a los líderes musulmanes que lean y estudien la Ley de Libertad Religiosa y que identifiquen las necesidades mas importantes de sus Comunidades. Que reflexionen sobre el artículo que les acabo de leer: En él hay caminos derechos para satisfacer sus pretensiones”, subraya Escudero, en un guiño sobre el potencial del artículo citado.

"Respetar escrupulosamente el Orden Público"

En su informe, que, pretendiendo ser conciliador con la sociedad española civil moderna, descubre con precisión las intenciones de quienes se autocalifican como ‘musulmanes democráticos’, Escudero asegura que la acción de los musulmanes debe ir “de lo pequeño a lo grande, en secuencias naturales, sin prisas, ya que nuestras tareas no son coyunturales sino para siempre”.

En este sentido, el presidente de la Junta Islámica aconseja a sus compañeros “no subir el listón de nuestras reivindicaciones tanto que sea difícil y complicado alcanzarlas” y, por ello, recomienda que se establezcan plazos de distinta duración “según convenga a la naturaleza de los asuntos” y, en todo caso, “respetando escrupulosamente el Orden Público establecido”, lo que, en su opinión, significa acatar “las líneas fundamentales que definen el modo de actuar islámico en la acción social”, una argumentación que recuerda sorprendentemente a la “taqiyya” islámica, es decir, la ocultación o disimulo de las propias creencias, objetivos y estrategias que el Corán y la tradición de los hadices autoriza a los musulmanes mientras los 'fieles' musulmanes se encuentran en tiempos de peligro o en zonas de 'infieles'.



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