La Liga Musulmana Mundial anuncia la creación de comités legales en Occidente para demandar a quienes "insulten al islam" o "lo relacionen con el terrorismo y la violencia"
X- La organización exige que se respeten los “derechos humanos de los musulmanes”, cuya “seguridad y libertad” están "amenazados" en Occidente, con el fin de evitar “consecuencias a largo plazo”
- Mientras, las autoridades aéreas federales de Estados Unidos ponen en marcha un "programa de sensibilización cultural" para sus empleados con el fin de no ofender las "sensibilidades" de los pasajeros musulmanes que se dirigen en peregrinación a La Meca
El orador se dirigió a la multitud y dijo: “Musulmanes, ahora no tenéis que retroceder, nos os podéis acobardar, no podéis estar asustados, tenéis que tener fe en Alá, y resistir y ser auténticos musulmanes”. Entonces, el gentío gritó: “Allahu akbar”. La escena no se desarrolla en ningún país árabe sino en Minnesota y el orador no es un líder del Medio Oriente sino el primer musulmán elegido para sentarse en el Congreso de los Estados Unidos. Keith Ellison ha tenido que desmentir que se considere un “líder religioso” o “un predicador” aunque reconoce que su fe “influirá en su agenda política” y ha arengado a sus audiencias animándolas a que se consideren parte de un plan divino “para enseñar a la gente lo que es la tolerancia y la justicia”. Sin embargo, su anunciado juramento del cargo sobre un Corán está siendo de muy difícil digestión para una gran parte de la opinión pública estadounidense, que lo considera una "traición" al tradicional juramento sobre una Biblia y un peligroso indicio de potenciales (in)fidelidades. Ahora, con los inmensos recursos de las riquezas petroleras del Oriente Medio, cualquier crítica de ese tipo al islam o a su profeta puede desembocar en un apocalipsis jurídico en los tribunales.
Seguimiento:
Virgil Goode, congresista republicano, declaró en días pasados su temor de que “en el próximo siglo tendremos más musulmanes en los Estados Unidos (...) si no adoptamos unas estrictas políticas de emigración que yo creo que son necesarias para preservar los valores y las creencias tradicionales de los Estados Unidos de América y para impedir que nuestros recursos sean arrasados”. Los comentarios de Goode, alentados por la intención de Ellison de jurar sobre un Corán, han sido duramente condenados por la gran prensa del país, de marcada tendencia anticonservadora y antirrepublicana.
"Delirio xenófobo"
Del Washington Post al New York Times se han escuchado calificativos muy gruesos contra Goode del tenor de “colosalmente estúpido”, “un intolerante en el Congreso”, “delirio xenófobo” y otros, como se encarga de recopilar la prensa conservadora en Internet -el único ámbito donde es influyente- antes de recordar las conexiones de Ellison con organizaciones estadounidenses que, a su vez, han tenido y tienen ‘amistades peligrosas’ entre los Hermanos Musulmanes y otros claros propagadores del odio y el terrorismo islámico.
En Estados Unidos, y en especial tras el incidente de los ‘imanes voladores’, las sensibilidades se han disparado. Unos rechazan la “provocación” de unos hombres religiosos que se divirtieron de lo lindo poniéndose a hacer genuflexiones en plena sala de embarque de un aeropuerto y no dejando de cumplir con ninguna de las prácticas sospechosas a bordo contra las que advierten de forma constante las autoridades de seguridad, con la intención de que sean denunciadas como prevención de cualquier otro ataque.
"Programa de sensibilización cultural"
Sin embargo, por el otro lado, el muy activo y siempre quejumbroso Consejo de Relaciones Americanas-Islámicas (CAIR, en sus siglas en inglés) ha elaborado una contundente guía de “derechos y responsabilidades” para los musulmanes en Estados Unidos, en realidad, un auténtico manual de autodefensa agresiva y proselitismo activo donde se anima a denunciar ante las autoridades cualquier incidente que pueda ser interpretado como ofensivo o discriminatorio contra las creencias islámicas del ciudadano en cuestión, incluyendo que el empleador no respete el derecho del fiel islámico a abandonar el trabajo los viernes para ir a rezar a la mezquita o que no se le concedan las varias interrupciones diarias para las preceptivas oraciones. En el caso de que, dados estos requisitos, existan sospechas de que el empleador no contrata al candidato para evitar su cumplimiento, también se anima a la denuncia.
Todo este clima de creciente y enrarecido enfrentamiento se produce en un momento en que miles de musulmanes se disponen a emprender la peregrinación a La Meca. Por ello, y en medio de lo que otros medios conservadores consideran un paroxismo de la corrección política y de la hipersensibilidad con los musulmanes, las autoridades aéreas federales de Estados Unidos están reforzando la instrucción de su personal con un “programa de sensibilización cultural” que evite ofender las complejas y delicadas susceptibilidades islámicas, en especial, en los aeropuertos, donde los pasajeros de esta confesión afirman sentirse especialmente vigilados y, en ocasiones, perseguidos.
"Nuestros enemigos"
Mientras, la Liga Musulmana Mundial ha decidido pasar a la acción y ha anunciado, durante una reunión en Riad, un plan para organizar grupos de expertos legales en todo el mundo que puedan demandar en los tribunales a cualquiera que, en su opinión, insulte al islam o a su profeta. Según informan las agencias árabes, el Gran Muftí que ha presidido la reunión ha manifestado: “Nuestros enemigos están aprovechándose de la debilidad del compromiso de los musulmanes con la Sunna del profeta. No deberíamos avergonzarnos de poner en práctica la Sunna”.
La Liga Musulmana Mundial, fundada y financiada por el gobierno de Arabia Saudí, es considerada por los principales 'think tanks' mundiales de vigilancia del terrorismo islámico como un órgano de expansión del wahabismo en Occidente y, de hecho, sólo alguien con la nacionalidad saudí puede presidirla.
"Miedos innecesarios sobre el islam"
Además, se destaca cómo la organización dispone de una gigantesca financiación procedente de la masiva riqueza de los negocios petroleros de la zona. Ahora serán esos recursos los que se pongan al servicio de las demandas en los tribunales en todo el mundo en lo que se prevé como un ‘Gran Hermano’ en la “Defensa del Profeta”, expresión esta última bajo la que se puso la reunión de la gran organización mundial musulmana.
La organización exige a los países occidentales que protejan los derechos humanos de las comunidades musulmanas en ellos asentadas así como que emprendan acciones “contra quienes creen miedos innecesarios sobre el islam relacionándolo con el terrorismo y la violencia”. “La creación de estos miedos lleva a la violación de los derechos humanos de los musulmanes y amenaza con su libertad y seguridad” lo que, en una sutil pero bien clara advertencia suplementaria, “tendrá otros impactos negativos a largo plazo”.
