Paranoia en el Reino Unido con la ampliación de la UE a Rumanía y Bulgaria: El país se prepara para la llegada de otros 600.000 inmigrantes ilegales del Este europeo, 45.000 de ellos "indeseables"
X- Londres lanza una campaña publicitaria en Rumanía y Bulgaria bajo el eslógan: "No vengas al Reino Unido sin permiso de trabajo"
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En los pueblos rumanos, a las familias de los emigrantes en España se les apoda “Los Españoles”. Costosas reformas en las casas de los familiares o nuevas residencias son los signos que distinguen a quienes disponen de madres, padres o hijos trabajando en España. Los maestros constatan que la emigración ha dividido los pueblos entre los hijos de quienes se quedaron y los de quienes se fueron. Estos últimos llevan ropa de marca y van mejor vestidos que los propios profesores. El bloqueo impuesto por Madrid a búlgaros y rumanos no va a detener a miles de emigrantes en su idea de trasladarse a España. En el Reino Unido, informes oficiosos estiman en más de 600.000 los búlgaros y rumanos que llegarán al país a pesar del cerrojazo también impuesto por Londres. Por si fuera poco, documentos internos del gobierno británico caídos en poder de la prensa calculan en unos 45.000 los “indeseables” que acompañarán a quienes van buscando mejorar de vida, aunque sea a costa de una ‘ilegalidad’ muy alejada de las letales bandas búlgaras y rumanas que multiplicarán su terror por toda la Europa occidental.
Seguimiento:
Desde la agencia búlgara Focus se reconoce que “muchos búlgaros y rumanos no han esperado a que sus países se unan a la Unión Europea para trasladarse a encontrar trabajos en España”. “Hay muchas razones por las que búlgaros y rumanos eligen España sobre otros países de la Unión Europea para encontrar su lugar bajo el sol”, añade la crónica de Focus. “La economía de España está en expansión, disfrutando de un crecimiento desde hace años más fuerte que el resto de la eurozona, impulsada por un 'boom' en la construcción que ha creado un gran número de trabajos. Y el que las fronteras de España sean más porosas para rumanos y búlgaros ha convertido a este país en el destino favorito, por delante de Francia y Alemania”.
De 13.000 emigrantes anuales previstos a más de 300.000 reales
Mientras el testimonio de cualquier trabajador rumano en España menciona la existencia de pueblos enteros en Rumanía que se despueblan por días y que, con o sin permiso, son muchos sus familiares y amigos que piensan en la emigración hacia tierras españolas, en el Reino Unido la perspectiva de cientos de miles de emigrantes ilegales suplementarios llegando a la isla procedentes de los dos nuevos socios europeos constituye una perspectiva que está causando una auténtica psicosis nacional, tanto política como social.
Ya la provocó la llegada de más de medio millón de emigrantes -la mayoría, polacos- procedentes de los países del Este europeo que se unieron a la UE en la anterior ronda ampliatoria de 2004. Las autoridades británicas habían previsto que llegarían no muchos más de 13.000 nuevos emigrantes anuales procedentes de esos países. La cifra real se multiplicó por 25 hasta los más de 600.000 que, se calcula, arribaron a tierras británicas aprovechando la apertura de fronteras.
El mercado negro de las falsas titulaciones
Blair no quiso caer esta vez en el mismo problema y provocó un cerrojazo para trabajadores búlgaros y rumanos, con excepción de ciertos perfiles muy cualificados, y ello bajo estrictos controles de contrato en origen. Sin embargo, la legislación dejó abierta la posibilidad de entrada a trabajadores autoempleados, a estudiantes y, obviamente, a turistas. Son estos los 'coladeros' por los que cientos de miles de trabajadores ilegales esperan introducirse en el país. Las críticas sobre el enorme "error" de haber dejado la puerta abierta a los trabajadores "autoempleados" arreciaron en el Reino Unido según se acercaba el 1 de enero.
En España, las fronteras estuvieron abiertas casi por completo hasta ayer, 1 de enero de 2007, día de entrada en vigor de la ampliación, y lo seguirán estando en el futuro, según se ha corrido la voz entre la población de los dos nuevos y recientes miembros de la Unión y en informaciones confirmadas por medios españoles que hablan de los nulos controles en determinados puntos de la frontera con Francia y de la amplia tolerancia en los demás.
España: fronteras abiertas de par en par
Un reportaje del diario español El País (reportaje original, de pago - reproducción en otros medios) describía sobre el terreno de las fronteras a finales del pasado octubre cómo los senegaleses que intentaban acceder a España desde Italia eran rechazados sin contemplaciones mientras los agentes fronterizos cerraban los ojos ante rumanos y búlgaros porque estos "van a entrar en la Unión Europea". En Bulgaria, diplomas falsos que acreditan falsas titulaciones se están vendiendo por el equivalente a unos 450 euros bajo la promesa de que servirán para demostrar unas cualificaciones que permitan sortear sin problemas la frontera británica.
En todo caso, en el Reino Unido esperan otros 600.000 trabajadores procedentes de Rumanía y Bulgaria. Las propias autoridades de Bucarest estiman que, tan sólo rumanos, serán unos 350.000 los que saldrán del país de forma casi inmediata y que, según se temen en Londres, terminarán en el Reino Unido en una gran parte debido a las restricciones impuestas en otras muchas partes de Europa.
El Reino Unido, también bajo una "invasión blanca"
Según el ‘think tank’ rumano Open Society Foundation, serán hasta 2,5 millones de ciudadanos de Rumanía los que saldrán sin esperar demasiado para trabajar en el extranjero. De ellos, unos 450.000 podrían terminar en el Reino Unido. Con los otros 150.000 búlgaros a los que se espera a ese lado del Canal de la Mancha, la cifra llegará a los 600.000 nuevos trabajadores sin trabajo que llegarán al Reino Unido, en un agravamiento de la “invasión blanca” de la que hablan, con sorna, algunos medios de comunicación, amparándose en una corrección política que nunca toleraría expresiones similares con otros colores de piel o procedencias étnicas.
Es tanto el miedo en el Reino Unido a una situación que se va de las manos por días que Londres no sólo está intentando tranquilizar a los británicos destacando las supuestas bondades que la nueva ampliación llevará a su bienestar sino que ha comenzado a amenazar directamente a los emigrantes y a quienes los empleen de forma irregular. Mil libras de multa serán las que les caigan a los rumanos y búlgaros que sean cazados trabajando de forma ilegal en el Reino Unido, más cinco mil a sus empleadores.
"Sin permiso de trabajo, no vengas"
Además, Londres ha invertido el equivalente a 400.000 euros en una campaña publicitaria por la que intentará convencer a los candidatos a la emigración de que no serán aceptados sin un contrato laboral en destino. De hecho, vallas publicitarias, folletos y hojas volantes, así como anuncios televisivos en ambos países ya proclaman sin cesar la advertencia: “No vengas al Reino Unido sin permiso de trabajo”.
Sin embargo, ni en Bulgaria ni en Rumania ha impresionado la campaña ni lo más mínimo. Y no porque la acción publicitaria sea mala sino porque 'lo malo' es quedarse. Sobre todo si la perspectiva de permanecer se compara con los paraísos soñados de la Europa Occidental y su nivel de vida reforzado por la posibilidad de la obtención de beneficios sociales prácticamente nada más llegar -legal o ilegalmente- a los países de destino, como también se encargan de desvelar ciertas informaciones que eluden la difuminación de un proceso que las autoridades ya temen fuera de control.
