NUEVO DIGITAL Internacional - Somalia se convierte en el Líbano de África donde diversos países disputan sus diferencias en un clima de Choque de Civilizaciones entre 'cruzados' cristianos y 'fieles' musulmanes
NUEVO DIGITAL - Internacional

Somalia se convierte en el Líbano de África donde diversos países disputan sus diferencias en un clima de Choque de Civilizaciones entre 'cruzados' cristianos y 'fieles' musulmanes

Somalia se convierte en el Líbano de África donde diversos países disputan sus diferencias en un clima de Choque de Civilizaciones entre 'cruzados' cristianos y 'fieles' musulmanes

02.01.07 • 22:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Hay quien ve a Somalia como una especie de Próximo Oriente en el Cuerno de África. Fuerzas mucho más poderosas que las distintas milicias, ejércitos o señores de la guerra somalíes mantienen un pulso territorial convertido en una nueva escaramuza de guerras planetarias mucho más ambiciosas. Como en el caso de la Autoridad Palestina o del Líbano, países rivales dirimen sus diferencias en el territorio de terceros en un escenario más amplio donde hace años se encontraba una falla de la Guerra Fría y ahora colisiona el Choque de Civilizaciones entre los ‘soldados de Alá’ -que son llamados a la nueva yihad vía Internet- y los ‘cruzados’ que estarían dispuestos a detener su expansión universal, por el momento, con éxito en la zona habida cuenta de la desbandada islamista que los gobernantes ahora recovertidos en yihadistas recalifican como "retirada táctica".

[Más:]

Estados Unidos veía en los islamistas de Somalia una parte de la yihad internacional, por lo que no sólo dio la luz verde al ataque etíope sino, según se sospecha, también cobertura desde los satélites que vigilan la zona. Por su parte, Etiopía recelaba de un polvorín islamista a sus puertas, donde, además, eran bien recibidos los milicianos de Eritrea, a su vez, el rival más directo de Addis Abeba.

La población somalí, aunque con graves disgustos derivados de la represión de la ley islámica impuesta en el país, veía, sin embargo, muy atacada por los islamistas la corrupción y el caos de los señores de la guerra, como un Hezbollah o un Hamas llevaron cierta disciplina, orden y asistencia social a sus pueblos, a los que, por otra parte, convertían instantáneamente en nuevos militantes y no en ciudadanos.

La punta de lanza de Alá en el Cuerno de África

Sectores pudientes de los países islámicos del Golfo contemplaban en el Cuerno Negro africano una nueva punta de lanza de Alá contra un mundo a conquistar para la Umma, de forma que varios de sus enriquecidos jerifaltes inyectaban dinero sin cuartel en una Unión de Tribunales Islámicos que juraba, una y otra vez, que nada tenía que ver con Al Qaeda, a pesar de las ‘amistades peligrosas’ de muchos de los dirigentes ahora expulsados que eran vigilados desde Washington como terroristas disfrazados de hombres de gobierno religioso.

Y Kenia, que antes observaba con recelo a sus vecinos y extraños nuevos gobernantes islamistas del norte, ahora ve con pavor cómo estos son perseguidos hacia el sur, hacia su frontera septentrional, donde los yihadistas en desbandada se encontrarán emparedados entre los perseguidores somalíes y etíopes, y el ejército keniano que les espera con helicópteros armados y cientos de policías y soldados.

¿Yihad somalí en Kenia?

Lo de Kenia, que algo sabe de atentados islamistas brutales en su territorio, es otra pieza más en un dominó regional que puede llegar tan lejos como se quiera, igual que en un Oriente Medio donde, saliendo de Palestina hacia el este, se puede ir encadenando conflicto tras conflicto prácticamente hasta dar la vuelta al mundo.

Algunos observadores confiesan en la prensa de Nairobi sus temores de que las derrotadas milicias islamistas somalíes extiendan a Kenia su jurada y vengativa ‘insurgencia’ yihadista al estilo de Irak una vez que, para dejar las cosas más claras aun, han rechazado la oferta de amnistía de los nuevos gobernantes somalíes a cambio de rendición.

Y con Etiopía y la propia nueva Somalia en el objetivo de los yihadistas, es obvio que sólo una fuerza internacional puede desliar el cruce de milicias y ejércitos en la zona, y ello, contando con que los señores de la guerra somalíes accedan a desarmarse, como se les ha exigido desde Mogadiscio.

¿Pondrá Etiopía orden donde Estados Unidos dejó el caos?

Y es aquí donde los temores regionales al potencial avispero somalí se van extendiendo, por ejemplo, también hacia el oeste, donde una entusiasta Uganda ofrecía, apenas la semana pasada, tropas para una fuerza internacional de interposición, pero que ahora se niega a enviar un solo soldado si alguien no deja clara una estrategia para la salida, una vez supuestamente alcanzados unos objetivos que también aún se desconocen.

Algunos observadores, especialmente maliciosos, se preguntan con sorna si las tropas etíopes podrán llevar estabilidad a una Somalia donde los Estados Unidos fracasaron en la misma misión, entre tragicómicas escenas de desembarcos retransmitidos por televisión y masacres de soldados estadounidenses llevadas al cine, cometidas por unos señores de la guerra que terminarían siendo aliados, al final, de Washington en su lucha contra los islamistas. Algo así como los talibanes y su cambiante papel en Afganistán.

Por el momento, el nuevo gobierno provisional somalí ya ha demostrado más sensatez y autoridad no ya que unos señores de la guerra que eran poco más que mafiosos siempre voluntariosos a la hora de demostrar su capacidad carnicera, sino, también, que unas milicias islamistas que, aparte de las prohibiciones y represiones sin cuento de la Sharia, poco más hicieron por el país en los seis meses que pudieron declarar a Somalia como territorio ganado a mayor gloria de la Umma universal.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección