El temor a enfrentamientos entre aficionados greco y turcochipriotas lleva al Arsenal a prohibir la exhibición de todas las banderas nacionales, inglesa y británica incluidas
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La crisis la desencadenó un solo turcochipriota que ondeó la bandera de su parte de la isla durante un partido del Arsenal. Más de ocho mil miembros de la poderosa comunidad emigrante griega y grecochipriota de Londres firmaron de forma casi inmediata una petición dirigida al club de fútbol de la capital británica para que prohibiera la exhibición de un símbolo que consideran ofensivo y recordatorio de la invasión turca de la isla de 1974. El club pidió al aficionado turcochipriota que no llevara la enseña a los partidos que se jugaran en casa. Este se negó. Ante el cariz que podían tomar las cosas, los directivos del Arsenal decidieron prohibir todas las banderas nacionales, Unión Jack y Cruz de San Jorge incluidas. La zona turca de Chipre no sólo envenena las negociaciones de Erdogan con la Unión Europea sino hasta a los clubs de fútbol occidentales. La prensa de Ankara y Estambul ha cerrado filas en apoyo del ‘avanzado’ del Arsenal mientras sigue rumiando el asunto y vuelve a disponer de un nuevo argumento para el victimismo con que se continúa alimentando la imparable radicalización antieuropea -y proislamista- de la población general turca.
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Mal debe ir la Alianza de Civilizaciones cuando ni tan siquiera pueden convivir en un mismo estadio un par de banderas de una pequeña isla dividida. Y si mal van las grandes palabras, peor deben sonar las más pequeñas de la política diaria cuando el intento de acceso turco a la Unión Europea se topa con el corrompido conflicto chipriota, y no sólo en los despachos de Bruselas sino en las gradas de un equipo de fútbol inglés que estaba tan tranquilo. Las tensiones alrededor del enfrentamiento entre aficionados del Arsenal greco y turcochipriotas son tan graves que el club de fútbol se vio obligado a prohibir todas las banderas nacionales, incluyendo la británica y la inglesa que daban calor al equipo londinense desde que fue fundado hace casi siglo y cuarto.
"¿Son tan graves las ofensas turcas?"
Lo más llamativo del caso es que, en la actualidad, el Arsenal tiene contratados a jugadores de once nacionalidades distintas, hecho que se vendió por los cantores del amor universal como una victoria del multiculturalismo en pos de la paz del mundo. Sin embargo, de la misma forma que el intento de convertir a Zidane en la gran estrella de la aportación pacífica musulmana a Europa se desmoronó con su barriobajero cabezazo a Materazzi, la alianza de los jugadores del Arsenal en el campo se disuelve como los cánticos tras un gol en contra cuando se suben las gradas del Emirates Stadium.
“Ha sido suficiente para que los griegos se sientan ofendidos el que un hombre de negocios del Norte de Chipre haya abierto la bandera del Norte de Chipre en un partido del Arsenal”, decía ayer el diario turco Sabah, en la lenta y dolorosa digestión de lo que se considera como una nueva inculpación a Turquía de una intolerancia que se ha llevado por delante a los pacíficos hinchas emigrantes de todas las nacionalidades a quienes les gustaba mostrar sus banderas nacionales como símbolo de la universalidad del club. Ahora, ni los propios aficionados domésticos podrán ondear sus propias banderas, ni la inglesa de San Jorge, ni la británica de la Unión Jack. Ni la galesa, ni la norirlandesa, ni la francesa, ni la española. La prensa turca se pregunta por qué son tan graves las ofensas cuando las comete Turquía.
"Yo no tengo la culpa"
La respuesta la tienen los griegos y, sobre todo, los grecochipriotas. En el foro abierto por la BBC sobre el tema, un lector que se identifica como miembro de esta segunda nacionalidad constata en su titubeante inglés que la mayoría de sus paisanos son aficionados del Arsenal, por lo que la exhibición de una bandera turcochipriota es considerada una provocación. Y concluye: “Los turcos todavía no han devuelto nada de la tierra (que invadieron en 1974). Es más, según se entra en la capital del país, Nicosia, (se puede ver) la enorme bandera que los turcos han hecho en una montaña robada al pueblo chipriota”. Ver la desafiante bandera turcochipriota desde Nicosia ya es demasiada provocación como para tener que verla, encima, en las gradas del Emirates. Para los griegos y, sobre todo, para los grecochipriotas -ya miembros de la Unión Europea-, el país formado tras la invasión turca es ilegal, ilegítimo y recuerda la sangrienta acción militar además del despojo de una parte del territorio.
Ahora todos los dedos señalan a los turcos, a quienes se acusa de una nueva restricción a las libertades europeas, y donde las imputaciones se mezclan con todo lo llovido de la ofensiva oriental-musulmana hacia el sistema europeo de libertades. El propio hombre que originó la crisis, Mete Ahmed, se considera el causante de un nuevo y grave conflicto que ha terminado en la restricción generalizada de una libertad europea tan elemental como el exhibir banderas en un campo de fútbol. “No soy un político. No quiero problemas. Sólo soy un fan del Arsenal que está orgulloso de donde procede y que respondió a las demandas del club para adornar el estadio”, afirma este hombre de negocios del norte chipriota. “Creo que es ridículo que la bandera de San Jorge ya no pueda ser ondeada, pero yo no tengo la culpa. Creo que se debería permitir a todo el mundo que ondeara su bandera, ya fuera griego, turco o lo que fuera, pero yo me he cerrado en banda debido a todos los insultos que he recibido”.
"¿Ni nuestra bandera en nuestro propio país?"
Los aficionados han comenzado a abrir foros en Internet donde piden firmas para reclamar al club que vuelva a admitir las banderas nacionales y no sólo la del club. Pero no parece que la directiva quiera revertir una decisión que justificó, según la nota de prensa emitida, en que el “Arsenal, como club, se muestra orgulloso de albergar con respeto a todas las nacionalidades y grupos culturales y étnicos”. “Por ello, y con el fin de que todos los aficionados disfruten en el Emirates Stadium”, continuaba el club, “pedimos que sólo se exhiban dentro del estadio las banderas en apoyo del Arsenal Football Club, sin distintivos nacionales”. En el mismo foro de la BBC, quien parece ser un británico se lamenta: “Esto es una patética desgracia. ¿No podemos ni ondear nuestra propia bandera en nuestro propio país? Ya sé... trasladémonos a los países de otras personas y construyamos iglesias y arrebatémosles sus países”. La prensa turca en Londres recoge las declaraciones de los líderes del BNP, quienes también hacen caja con el conflicto: "La gente ha luchado y muerto por la Union Jack y por la Cruz de San Jorge (...). El Arsenal debería recordar que están en Inglaterra, no en el Norte de Chipre".
La lista de ofensas se extiende. Y en el listado, todos los firmantes acusan y aparecen como agraviados. Los grandes sitios de apoyo al Arsenal especulan con cuántas cabezas de cerdos rodarían por el Nou Camp si a Laporta se le ocurriera prohibir la bandera catalana en el estadio barcelonés.
