López Aguilar firma acuerdos de cooperación bilateral con el mismo ministro saudí que se niega a nombrar juezas porque "la justicia no se corresponde con las cualidades que Alá ha dado a la mujer"
X- Arabia Saudí permite la primera mujer piloto de avión. Deberá ser trasladada al aeropuerto por un hombre puesto que sigue vigente la prohibición de conducir para las mujeres en el país.
- NUEVO DIGITAL (26/12/05) - Arabia Saudí no nombrará juezas porque "la justicia no se corresponde con las cualidades que Alá ha dado a la mujer"
- LEBANESE BROADCASTING CORPORATION (LBC) (inglés y árabe) vía THE MIDDLE EAST MEDIA RESEARCH INSTITUTE - Entrevista con el más reputado verdugo de Arabia Saudí - Abdallah Al-Bishi muestra su espada de ejecutar y explica sus métodos - Saudi Government-Appointed Executioner Interview Discusses His Calling and Demonstrates His Weapons and Methods - vídeo en árabe con subtítulos en inglés - transcripción de la entrevista en español
“La situación de las mujeres árabes es peor que la de los prisioneros de Guantánamo. Ellas están prisioneras en sus propias casas, no pueden moverse sin su guardián -que es, a la vez, su marido y su dueño-, no pueden disponer de sus propios cuerpos, no están protegidas por la ley, y también intentan escapar, o se matan a sí mismas si no lo consiguen. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos, incluyendo a las Naciones Unidas, han condenado lo que sucede en Guantánamo pero nadie ha movido un dedo por las mujeres árabes que llevan prisioneras desde hace cientos de años”. Son palabras de Wajeha Al-Huwaider, periodista y escritora saudí, residente en Estados Unidos y una de las más conocidas defensoras de las mujeres musulmanas -y, en consecuencia, vetada de publicar en su país natal. La prohibición de acceso de mujeres a un acto académico que iba a protagonizar el ministro español de justicia pone frente a la realidad a un miembro del gobierno promotor de la Alianza de Civilizaciones. Nadie sabe si a los oídos de López Aguilar han llegado también las noticias sobre la primera decapitación del año en la Arabia Saudí con la que, además, estrecha la cooperación judicial bilateral. El año pasado hubo 38 y el anterior, 83. El verdugo ha hablado en una entrevista triunfal para la televisión libanesa.
Seguimiento:
El primer decapitado de la temporada en Arabia Saudí es un hombre al que se condenó por apuñalar mortalmente a otro tras una disputa. El estricto seguimiento de los preceptos islámicos hace que las autoridades saudíes puedan castigar con la decapitación pública mediante espada a los reos condenados por asesinato, tráfico de drogas, violaciones o robos a mano armada. Uno de los encargados de lanzar el tajo sobre los convictos es Abdallah Al-Bishi, verdugo oficial para la ejecución de condenas a muerte en La Meca.
"El recolector de cabezas"
En una entrevista con la televisión libanesa (vídeo con subtítulos en inglés - transcripción en español) desarrollada el pasado mes de diciembre, el entrevistador le presentaba de forma épica y triunfal: “Éste es el verdugo más renombrado de la justicia en Arabia Saudí, Abdallah Bin Sa'id Al-Bishi, quien lleva a cabo las ejecuciones. Su espada delinea la frontera entre la seriedad y el juego. No existe ningún tipo de negociación una vez que las cabezas han madurado. Cuando es época de cosecha, él es el más indicado para el trabajo".
De casta le viene al galgo, Abdallah Al-Bishi no sólo es presentado como el más reputado decapitador oficial de Arabia Saudí sino como hijo de otro mito de la profesión verduguera, Sa’id Al-Bishi, quien le inició no sólo en los secretos de la decapitación sino en los de cortar manos a los ladrones, o "una mano y una pierna en lados alternos, tal y como está escrito en el Corán", según aclara, puntilloso, el funcionario.
"Una cabeza volando"
El inicio de su vocación, aún siendo un niño, impresiona: "Yo estaba en la escuela, y una ejecución fue fijada para mi padre en la Meca. Iba a tener lugar delante del Rey Abd Al-'Aziz Gate. Antes de que todo pasara en la Mezquita Al-Haram, las ejecuciones eran celebradas allí. Nos presentamos. Yo era un muchachito. Lo primero que vino a mi mente cuando la gente hablaba de las ejecuciones era el aparato digestivo. Yo quería verlo. Para ese momento, teníamos un examen en la escuela sobre el aparato digestivo, y teníamos que explicar sobre el aparato digestivo y lo que sea...".
“Así que vine”, continúa el entonces aprendiz de verdugo, “y en el momento en que mi padre ejecutó al hombre, corrí para ver el aparato digestivo, pero todo lo que pude ver fue la cabeza del hombre volando, y donde el cuello solía estar, había una especie de pozo. Este bajó. Eso es. No podía soportarlo más. Desperté en el automóvil camino a casa. Por la noche, Intenté irme a dormir, pero no pude. Tuve pesadillas, pero sólo una vez. Luego me acostumbré a ellas, Alá sea alabado”, concluye Al-Bishi en la titubeante traducción al español del MEMRI.
El verdugo asegura que no siente ninguna diferencia en su ánimo a la hora de ejecutar a hombres o a mujeres. “Si yo sintiera compasión por la persona que estaba ejecutando, él sufriría. Si el corazón es compasivo, las manos fallan”, aclara, en una de sus respuestas, de una impecable profesionalidad. No se anestesia a quienes se va a decapitar, aunque sí se les ruega que permanezcan lo más quietos posible para “facilitar” el trabajo del verdugo. Las amputaciones de manos o piernas se realizan con anestesia, aunque sólo local.
Mujer: avión pero no coche
Hay quien dice que Arabia Saudí está realizando esfuerzos de apertura y que, en este sentido, cabe ver algunos signos en torno a la consideración de las mujeres no sólo como potenciales profesionales independientes sino como seres a quienes se permita trabajar fuera de sus casas.
En este sentido cabría situar la próxima concesion de una licencia de vuelo a una mujer, la primera mujer piloto del país, destinada a manejar el jet privado de uno de los infinitos príncipes del país. Sin embargo, en un caso representativo de la esquizofrenia de estos ‘símbolos aperturistas’, la piloto, Hanadi Zakariya Hindi, deberá ser llevada por un hombre al aeropuerto desde donde despegará puesto que sigue prohibida el reino saudí la conducción de coches por mujeres.
En diciembre de 2005, el príncipe heredero, el sultán Ben Abdul Aziz, ya rechazó la posibilidad de que se autorice en el inmediato futuro la posibilidad de que las mujeres puedan conducir vehículos. “Cuando los padres, maridos o hermanos nos pidan que sus mujeres conduzcan, lo analizaremos, pero si nos piden lo contrario no podremos estar en su contra”, afirmó el miembro de la familia real saudí, en su mayoría muy occidentalizada, pero que, sin embargo, no se resiste a las fuertes presiones de mantenimiento del ‘status quo’ de los grupos conservadores y religiosos que ven en el Corán su única constitución.
Mujeres, "dominadas por los sentimientos"
Era en ese contexto cuando el mismo ministro con el que López Aguilar firmaba los acuerdos de cooperación bilateral se manifestaba también contra la posibilidad de que fueran nombradas mujeres para ocupar puestos de juez, a pesar de la escasez de magistrados del sistema judicial saudí, uno de cuyos brazos ejecutores es, por cierto, el afable y profesional verdugo entrevistado por la televisión libanesa.
En aquella ocasión, tal y como recogía Nuevo Digital en unas declaraciones al diario kuwaití Alseyassah, el ministro saudí afirmaba que “la justicia es un poder divino que no se corresponde con las cualidades y las competencias que ha otorgado Alá a la mujer, como los sentimientos que dominan sus comportamientos, además de otras cualidades que la distinguen del hombre”. A pesar de las carencias de jueces del sistema derivadas del incremento demográfico del país, también se desmentía de forma tajante que fueran a ser nombradas mujeres para unos puestos judiciales que los licenciados en los centros religiosos ven por completo incompatibles con la “naturaleza” de las mujeres.
