NUEVO DIGITAL Internacional - Los ferrys urbanos de Estambul llevarán salas de rezo: Turquía avanza en una imparable islamización impulsada desde el gobierno de Erdogan
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Los ferrys urbanos de Estambul llevarán salas de rezo: Turquía avanza en una imparable islamización impulsada desde el gobierno de Erdogan

Los ferrys urbanos de Estambul llevarán salas de rezo: Turquía avanza en una imparable islamización impulsada desde el gobierno de Erdogan

17.01.07 • 05:20 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • HÜRRIYET (16/01/07) - Bekir Coskun: You're the ones who are changing: “Date una vuelta por tu barrio. Mira las calles, los pasillos, las salas de espera, cómo se saludan las personas, la forma de vestir, las zonas comerciales, los bazares, la gente... Turquía se parece cada vez más a un país árabe y cada vez menos a Bélgica”.

La prensa turca calificó las palabras de Sarkozy en su primer discurso tras ser nominado candidato presidencial francés como “la más contundente declaración contra las ambiciones europeas de Turquía hasta la fecha”. “Turquía no tiene sitio dentro de la Unión Europea”, afirmó el actual ministro del interior francés, quien se medirá con los suaves mensajes de una Ségolène Royal que también levanta todas las suspicacias del mundo en Ankara. “Mi opinión es la de los franceses”, es todo lo que han podido arrancarle sobre el mismo tema a una mujer que, tras su vaporoso glamour, también parece mantenerse firme en no comprometerse con las ambiciones turcas. Mientras tanto, y a la vez que las autoridades de Ankara intentan desgranar su mensaje europeísta en Europa, en casa lo que distribuyen es un mensaje victimista mientras a golpe legislativo islamizan hasta los más recónditos huecos de la vida cotidiana para escándalo de la cada vez más aislada élite laica y prooccidental turca.

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En el diario turco de tendencia islamista Zaman, la corresponsal en París resume, con cierta desolación, la dureza del mensaje de Sarkozy contra la entrada de Turquía en la Unión al lamentar un listado de agravios entre los que incluye que el candidato francés no dedicara “ni una sola palabra a los cinco millones de musulmanes de la nación”, que ignorara que “los musulmanes y el islam han sido desde hace mucho una realidad en la sociedad francesa” y que “incluso insinuara que los inmigrantes musulmanes no quieren integrarse en la sociedad francesa”.

Sarkozy: "Mi Francia es la de las catedrales y la de la Enciclopedia"

Sin embargo, tras el repertorio de escándalos, la misma informadora que intenta dejar ver la ‘islamofobia’ de Sarkozy, relaciona al candidato francés con unos orígenes familiares que podrían encontrarse tras la contundencia de su mensaje antiturco y antiislámico. “Sarkozy proviene de una familia de inmigrantes húngaros cristianos y tiene orígenes judíos por la familia de su madre, procedente de Salónica”, concluye la cronista en lo que le habrá parecido una obvia explicación al discurso del candidato habida cuenta de sus raíces griegas, judías y cristianas.

“Mi Francia es la Francia de San Luis y de Carnot, de las Cruzadas y de Valmy, de las catedrales y de la Enciclopedia”, dijo Sarkozy. “Quiero decir que Europa debe darse fronteras a sí misma, que no todos los países tienen vocación de convertirse en miembros de Europa, comenzando por Turquía, que no tiene lugar dentro de la Unión Europea. Ampliar Europa sin límites amenaza con destruir la unión política europea y no lo acepto”, concluyó el conservador francés.

"Mantener al islam fuera de la Unión Europea"

Como suele ser habitual, las críticas al discurso de Sarkozy desde la autodenominada ‘izquierda intelectual’ suenan muy bien en los países árabes y musulmanes, incluso en los medios más occidentalizados que escriben en inglés. El Gulf News de Dubai entrevista a Alain Gresh, anterior editor de Le Monde Diplomatique, quien afirma cómo tras el bloqueo a Turquía se oculta el intento de “mantener al islam fuera de la Unión Europea”.

“En Francia, los musulmanes suelen ser inmigrantes pobres. Antes fueron discriminados porque son árabes y ahora lo son porque son musulmanes. Las diferencias religiosas han reemplazado a las diferencias sociales en la opinión pública y ahí radica la auténtica amenaza”, afirma un Gresh de quien la información sí recuerda que ha escrito varios libros sobre el conflicto palestino-israelí pero no su estrecha colaboración literaria con Tariq Ramadan, en especial en la publicación del libro ‘L’islam en questions’.

"Sois vosotros los que estáis cambiando"

En medio de la esquizofrenia provocada tanto en Europa como en la propia Turquía por el agresivo intento turco de adhesión, y mientras escritores franceses ‘de izquierda’ proclaman que, en realidad, los problemas tienen un origen de rechazo religioso, periodistas del país candidato realizan el mismo análisis pero en sentido contrario, es decir, para lamentar lo que ven como imparable islamización de un país al que quieren laico.

En un dramático artículo en el Hürriyet, el diario más leído en Turquía, el columnista Bekir Coskun comienza advirtiendo a sus lectores: “No es la gente en el poder, sino vosotros los que estáis cambiando. Poco a poco... Tanto si os dais cuenta como si no, estáis en medio de un sutil cambio, y no sois los que solíais ser. Incluso si lucháis contra ello, u os decís a vosotros mismos ‘yo no he cambiado’, sois de todas formas una pequeña pieza de un ‘cambio nacional’ más grande”.

Enfermeros, sólo para hombres

Para Coskun, Turquía sigue desbocada en una islamización interna que muchos otros denunciaron antes como la “oculta agenda islámica” de Erdogan, muy alejada de la imagen europeísta, laica y contemporánea que se vende en Bruselas y en el resto de capitales europeas. Mientras, y para consumo interno, la agresividad en la política exterior se complementa en el interior con un muy distinto planteamiento victimista por el que, en medio de acusaciones de "juego sucio", Erdogan sentencia que "si nos bloquean, no habrá otras razones que las políticas".

Por su parte, el comentarista del Hürriyet ennumera en su devastado artículo una larga lista de algunas de los últimos y pequeños, pero muy significativos, motivos que le llevan a afirmar su desolación sobre cómo cambia la oficialmente laica Turquía.

“Tan sólo en la última semana”, dice Coskun, “el parlamento turco ha aprobado la ley de ‘enfermeros hombres para pacientes hombres’; ha confirmado que cada uno de los ferrys urbanos sean construidos por el ayuntamiento de Estambul con una pequeña sala de rezos; en conflicto con la antigua norma de la sharia de ‘ten tantos hijos como puedas mantener’, un nuevo sistema de tasación reducirá los impuestos a quienes tengan muchos hijos; y las estatuas de un famoso escultor en y alrededor de Izmir han sido rotas por la noche, con las estatuas de mujeres particularmente atacadas”, escribe el columnista antes de constatar otros muchos indicios de la presión islamista, entre ellos, el que los “círculos religiosos” impongan el saludo “Salaam aleikum” sobre otros más informales turcos.

“Date una vuelta por tu barrio. Mira las calles, los pasillos, las salas de espera, cómo se saludan las personas, la forma de vestir, las zonas comerciales, los bazares, la gente... Turquía se parece cada vez más a un país árabe y cada vez menos a Bélgica”, concluye el desolado artículos de Coskun.



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