NUEVO DIGITAL Internacional - Estados Unidos estrecha el círculo sobre Irán: Washington acusa a Teherán de suministrar a la insurgencia chiíta iraquí las bombas trampa que masacran a sus tropas en Irak
NUEVO DIGITAL - Internacional

Estados Unidos estrecha el círculo sobre Irán: Washington acusa a Teherán de suministrar a la insurgencia chiíta iraquí las bombas trampa que masacran a sus tropas en Irak

Estados Unidos estrecha el círculo sobre Irán: Washington acusa a Teherán de suministrar a la insurgencia chiíta iraquí las bombas trampa que masacran a sus tropas en Irak

12.02.07 • 04:29 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • El Pentágono muestra a líderes del Congreso las pruebas físicas de la participación de Teherán en la fabricación de las bombas de carretera más mortíferas utilizadas en Irak mientras se recrudecen los rumores sobre la preparación de un ataque aéreo contra Irán.

Pocas veces un fin de semana ha mostrado en tan pocas horas un muestrario tan amplio y denso de los problemas internacionales. En la cumbre de seguridad de Munich, Putin lanzaba graves advertencias sobre el unilateralismo de Estados Unidos y contra la expansión de la OTAN hacia países de la órbita ex soviética que hacían revivir la expresión “Guerra Fría” entre la alta diplomacia de Washington. El mismo Putin advertía sobre el peligro de “arrinconar a Irán hacia un entorno hostil” y lo hacía entre los ya escandalosos cuchicheos sobre la ‘permisividad’ rusa al expansionismo de Teherán en la región. Es decir, en Irak. Por no hablar del Líbano. También presente en la ciudad alemana, el máximo responsable de la seguridad iraní aseguraba que “las armas químicas y atómicas van contra las leyes islámicas” y que “las armas de destrucción masiva están prohibidas por la religión islámica”. Debe ser que el Corán prohíbe las de destrucción masiva pero no las de destrucción selectiva puesto que, en el otro gran polo de la tensión mundial, Estados Unidos denunciaba también durante el fin de semana, ya de forma abierta y contundente, cómo la mano iraní ceba las más mortíferas bombas trampa que masacran a sus tropas en las carreteras de Irak.

[Más:]

La acusación es de una gravedad tan extraordinaria en el actual contexto internacional que las fuentes de inteligencia que la filtraron al New York Times el viernes pasado no parecían hacer más que disculparse por si sonaban a algo parecido a una probable justificación de un posible ataque a Irán que hiciera recordar el afamado asunto de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, que tanto juego político siguen dando en la retaguardia de los pequeños y revoltosos ex aliados, tan levantiscos como insignificantes en términos de política internacional.

De hecho, Estados Unidos habría ya exigido a Irán, a través de la embajada suiza en Teherán, que deje de facilitar tecnología militar a los insurgentes iraquíes chiítas, exigencia que también habría ya formulado el Reino Unido, sin aparente respuesta de los iraníes por el momento. En las cancillerías occidentales aliadas se piensa que la tecnología utilizada en los ataques a las tropas en Irak no puede venir de Hezbollah, y que, en todo caso, la sucursal iraní en el Próximo Oriente no metería la cuchara en la cruzada antiinfiel en Irak sin la aprobación de Teherán.

Las bombas acusan a Irán

En lo que parece una obvia acción concertada de filtrado estratégico, la información del New York Times ya venía previamente calentada por las declaraciones del propio Robert Gates. Cierto es que, en la rueda de prensa de la cumbre de la OTAN en Sevilla, el secretario de defensa estadounidense se quitaba de encima, con la retórica habitual, una pregunta sobre los nuevos misiles iraníes con capacidad de destrucción de buques de guerra: “No tenemos intención de atacar a Irán; el presidente lo ha dicho; el secretario de estado lo ha dicho, y yo lo he dicho antes”. Sin embargo, entre la capital andaluza y la bávara, coincidiendo con la publicación del informe en el New York Times, Gates aseguraba que los números de serie y otros indicios encontrados en las bombas dirigían la mirada hacia Teherán.

Muchas otras veces, los estadounidenses -y los británicos- habían acusado a Irán de encontrarse detrás de la insurgencia chiíta en Irak. Sin embargo, esta es la primera vez que Washington afirma tener pruebas de ello. En una demostración más de que el medio es el mensaje, el que haya sido nada menos que el secretario de estado de defensa -junto a mandos militares que el domingo ya apuntaban desde el propio Bagdad a los "más altos niveles" de Teherán mostrando amplio aparataje de fotos y datos- y que todos hayan estado cubiertos por la artillería pesada del New York Times no hace más que confirmar lo extraordinario no ya de la acusación sino de la carga políticamente explosiva que lleva en su interior.

El Capitolio 'toca' las pruebas

Sin embargo, los inquietantes indicios van mucho más allá, y esta vez pueden ser confirmados en toda su dimensión. Un político tan destacado en la política estadounidense como Joe Lieberman confirmaba que altos jefes militares ya han mostrado a los líderes del Congreso las pruebas de la participación de Irán en la asistencia a unos insurgentes iraquíes "que están matando soldados americanos", como decía el senador independiente en una bien explícita interrelación entre los tres eslabones de la cadena 'Irán-Irak-soldados americanos muertos'.

El anuncio de Lieberman era confirmada por un alto mando militar, quien, también en Munich, aseguraba que ya en diciembre el poder legislativo había podido tocar con sus propias manos la realidad en las carreteras iraquíes y los números de serie que apuntaban hacia Teherán. En este sentido, la gira de los jefes del Pentágono por las alfombras del Capitolio huelen a promoción de apoyo político para algo sonado sobre los ayatolas, que bien pudiera ser el escarmiento que desde tantos sectores próximos a la Casa Blanca se le exige a Bush.

El Pentágono, preparado para la primavera

No habían pasado ni horas desde que el diario neoyorquino saliera con el listado de acusaciones concretas contra Teherán cuando el Guardian, desde el otro lado del Atlántico, aseguraba que, de hecho, Estados Unidos se encuentra ya en las fases finales de su preparación para un ataque aéreo contra Irán y que Bush, a pesar de los desmentidos, se encontraría dudando entre lanzar el golpe esta primavera o esperar al año que viene, al final de su mandato.

Las fuentes del diario británico parecen basarse, más que en fuentes políticas de la Casa Blanca o el Pentágono, en los ‘think tanks’ conservadores que, junto con el ala dura del republicanismo, estarían presionando para la apertura de un nuevo frente en Irán, no tanto destinado a la destrucción directa, cuanto a la imposición de la más contundente de las presiones para que Teherán frene su programa nuclear y su expansionismo en la zona.

Bush, presionado contra Irán

No es que las informaciones sobre la resolución estadounidense de atacar a Irán sean precisamente algo novedoso. De hecho, se ha llegado a anunciar, como alternativa también considerada, el desencadenamiento de golpes nucleares selectivos contra las instalaciones atómicas iraníes. Convencional o no convencional, cada vez son más las fuentes que insisten en que Washington tiene la decisión tomada, y que, a pesar de los desmentidos públicos, sólo queda por elegir momento y tipo de ataque.

Neocons y republicanos radicales parecen unidos en preguntar una y otra vez al presidente si va a detener en Irak su anunciado objetivo de convertir al Oriente Medio en una zona más segura para los Estados Unidos y si la sangría iraquí habrá merecido la pena para detenerse en las grandes y oscuras manos que 'sí' mueven en realidad la zona. Otra cosa es discutir con cuánta inseguridad mundial es necesario llenar la redoma internacional para destilar un poco de la seguridad que con tanta destrucción se alimenta cada día. En otras palabras, dónde encontrar la medida del ‘cuanto peor, mejor’, esta vez, de este lado del ‘eje’.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección