El presidente de la Asociación Médica Islámica del Reino Unido desaconseja vacunar a los niños musulmanes porque las vacunas contienen elementos prohibidos por el Corán
X- NUEVO DIGITAL (19/12/06) - Un adolescente turco pierde un testículo después de que dos doctoras con pañuelo islámico se negaran a explorarle la zona genital
Las más reputadas universidades malayas no sólo desean crear científicos de renombre mundial sino que estos científicos sean, ante todo, buenos musulmanes que hagan “revivir la civilización islámica”. Eso es lo que decían, durante el acto de apertura del año islámico, los máximos responsables de la Universiti Sains Malaysia, quienes consideran que “ha llegado el momento para la USM de producir científicos islámicos que sean respetados y reconocidos en el plano internacional”. Las informaciones de la prensa malaya de referencia no aclaran la clase de preparación científico-religiosa que se imparte a sus “científicos musulmanes” y, por tanto, es difícil conocer su pensamiento sobre las opiniones de otros destacados ‘científicos’ de su misma creencia en Europa que, como el presidente de la Asociación Médica Islámica del Reino Unido, acaban de recomendar a los padres musulmanes que no vacunen a sus hijos puesto que las vacunas no sólo contienen elementos prohibidos por su religión sino que, además, van contra el plan de Dios “que nos creó perfectos”.
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La información fue publicada por el Sunday Times pero, misteriosamente, ha desaparecido del sitio en Internet sin que haya sido situada en otro lugar. Sin embargo, mucho han dado que hablar y mucho han sido citadas en todo el mundo las ‘denuncias’ y ‘recomendaciones’ del doctor Abdul Majid Katme, no sólo un destacado psiquiatra encuadrado dentro del sistema público sanitario británico desde hace quince años sino máximo responsable de la Asociación Médica Islámica en el Reino Unido, uno de los principales consejeros del estado británico en materia médica y destacado miembro del Consejo Musulmán Británico.
"Occidente 'esteriliza' a los musulmanes a través de las vacunas"
El doctor Katme advierte a los fieles islámicos de que las vacunas contienen elementos “haram”, esto es, prohibidos por la ley islámica. Por ejemplo, casi todas las vacunas contienen elementos procedentes de animales que no sólo no han sido sacrificados mediante el ritual islámico sino que, además, pueden contener gelatinas procedentes del cerdo. En realidad, las declaraciones de Katme no constituyen un hecho aislado sino que responden a un movimiento creciente por el que cada vez más líderes islámicos en todo el mundo recomiendan que se rechacen las vacunas occidentales por considerarlas “impuras” para ser recibidas por un musulmán.
Según recuerda la prensa india, “en Nigeria, Afganistán, Pakistán y algunas partes de la India, los musulmanes han rechazado ser inmunizados contra la polio después de que se les haya dicho que las vacunas contienen productos que Occidente ha añadido de forma deliberada para esterilizar a los receptores”. De hecho, en el propio Reino Unido existe preocupación por la baja tasa de vacunaciones que se produce entre la comunidad musulmana, donde, en consecuencia, los niños se ven atacados en mayor medida por enfermedades que van desde la gripe a las mucho más devastadoras polio o difteria.
"Abluciones, aceitunas y semillas negras"
Foros de debate online en torno a "musulmanes progresistas" no sólo recogen con horror las recomendaciones del doctor Katme sino que confirman cómo muchos padres de esa religión en el Reino Unido evitan que sus hijos sean vacunados, un hecho que, si en sí mismo es grave, lo es aun más cuando se desvela que estas familias visitan con frecuencia países del Tercer Mundo con devastadores problemas epidémicos.
En opinión del doctor Katme, el vivir unas “saludables vidas islámicas” es suficiente para que los niños “desarrollen su propio sistema de inmunización (lo que es) mejor que confiar en las vacunas”. “Ya veis, Dios nos ha creado perfectos y con un sistema de defensa muy fuerte. Si dais el pecho a vuestro hijo durante dos años, como dice el Corán, y coméis comida coránica como aceitunas y 'semillas negras', y hacéis las abluciones cada vez que recéis, entonces tendréis un fuerte sistema de defensas”, afirmó Katme, en medio de los vitriólicos comentarios de los articulistas occidentales potencialmente infieles que se preguntaban si tales 'médicos' han olvidado demasiado pronto los nombres letales de la viruela, la polio, la difteria, el tétanos o el tifus.
Las 'semillas negras' ('nigella sativa') o ajenuz, en español se han popularizado en los últimos tiempos como "la medicina de los profetas" o, incluso, "de los faraones". Disponibles en una amplia diversidad de preparaciones son vendidas profusamente en tiendas islámicas bajo el reclamo de unas supuestas bondades que cuentan con una amplia tradición en la literatura musulmana histórica.
