NUEVO DIGITAL Internacional - El Baradei: Teherán, "a seis meses" de producir uranio enriquecido a escala industrial – BBC: Estados Unidos también atacará instalaciones de armamento convencional en Irán
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El Baradei: Teherán, "a seis meses" de producir uranio enriquecido a escala industrial – BBC: Estados Unidos también atacará instalaciones de armamento convencional en Irán

El Baradei: Teherán, "a seis meses" de producir uranio enriquecido a escala industrial – BBC: Estados Unidos también atacará instalaciones de armamento convencional en Irán

21.02.07 • 04:12 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Irán y Siria se enfrentan por sus respectivos papeles en la región en medio de una creciente rivalidad

No hace ni un año que las primeras filtraciones sobre planes concretos del Pentágono para atacar a Irán apuntaban la posible utilización de armamento atómico. Después, al coro de oscuras premoniciones se unió el nombre de Israel, que, según un Sunday Times de hace mes y medio estaría preparando su propio golpe nuclear. Hace una semana, Estados Unidos acusaba abiertamente a Teherán de suministrar armas a la guerrilla iraquí. Y ahora, en esta imparable carrera de reducción de tiempos entre filtraciones y acusaciones, la BBC no sólo confirma que Washington ultima planes de ataque a las plantas nucleares iraníes sino que la aviación de Estados Unidos estudia ampliar sus objetivos a la mayor parte de la infraestructura militar del país, una información publicada el mismo día en el que el máximo representante de la Agencia Internacional de la Energía Atómica desvelaba cómo los ayatolas iraníes podrían cebar armamento nuclear a partir del próximo verano.

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A pesar de que el coro de informaciones sobre planes de ataques a Irán siempre ha ido seguido de otro coro sucesivo de desmentidos por parte de los respectivos gobiernos mencionados, las advertencias sobre los riesgos de un desencadenamiento de golpes militares contra el país de los ayatolas traspasaban las fronteras de los periódicos para alcanzar a los máximos negociadores que aún intentan equilibrios quizás imposibles. El propio Mohamed El Baradei advertía hace escasos días de que un bombardeo sobre Irán “sería contraproducente” puesto que convertiría al programa nuclear del país “en una prioridad nacional”.

Combustible nuclear masivo, en seis meses

En este sentido, el máximo directivo de la Agencia Internacional de la Energía Atómica seguía mostrándose partidario de que se produjera una suspensión simultánea de las sanciones contra Teherán por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y del propio programa de enriquecimiento de uranio iraní. Ahora, en declaraciones al Financial Times, El Baradei no sólo predecía que Irán no cumplirá con el ultimátum internacional que concluye hoy miércoles sino que la teocracia islámica seguirá trabajando en sus instalaciones nucleares en un acelerado programa que le permitirá enriquecer uranio a escala industrial en menos de medio año.

Esta última parte de la potencial ecuación es la que plantea un problema más agudo. Irán no sólo no rebaja la tensión sino que, durante estos días, lleva a cabo una nueva fase de las maniobras militares más importantes de los último años, con desarrollos bélicos en dieciséis provincias del país y lanzamiento de misiles de corto, medio y largo alcance (con capacidad, en este último caso, de alcanzar Italia y Europa Central), unas maniobras en tierra que se unen a las marítimas de principios de año y que también testaban “las capacidades de defensa y preparación de las unidades de misiles balísticos” del ejército iraní, según la agencia oficial del país.

Además, y siempre según reconoce la propia agencia IRNA, el ejército no sólo ensaya guerra convencional sino “varias clases de tácticas militares, incluyendo las relacionadas con guerra asimétrica”, lo que dejaría entrever que el ejército iraní prepara, incluso, estrategias de guerrilla y contraguerrilla para prevenir un supuesto caso de invasión terrestre.

Filtraciones y desmentidos

Por el momento, si hay alguien relacionado con la ‘guerra asimétrica’ es el propio Irán, en la diana de acusaciones ya explícitas por parte de Estados Unidos, cuyos jefes militares han enseñado a congresistas de su país y a la prensa internacional lo que ellos consideran pruebas inequívocas de que Teherán suministra armamento a la guerrilla chiíta en Irak, incluyendo muchas de las mortíferas bombas trampa de carretera que diezman las tropas estadounidenses.

Aunque estas acusaciones fueron incluso precedidas de gran fanfarria en la forma de espectacular filtración al New York Times -en lo que parecía una cobertura artillera periodística para el desembarco de la infantería de las acusaciones políticas y militares-, desde los entornos de la Casa Blanca se siguió insistiendo en que no se trataba de la promoción de una nueva excusa para lanzar un ataque sobre Irán, desmentido que se producía no sólo con el terrorífico precedente de las ‘armas de destrucción masiva’ iraquíes sino con el difícil presente para Bush de un Congreso estadounidense en plena rebeldía contra el envío de más tropas al país ocupado.

Sin embargo, haya lo que haya tras la prudencia pública mostrada por la Casa Blanca, en Irán continúa imperando el estilo bronco, confirmando con palabras de desafío lo que la desobediencia a la comunidad internacional demuestra en la continuación del programa nuclear y lo que las maniobras militares confirman en el plano ya decididamente militar. En este sentido cabe observar el curioso episodio de las supuestas y graves diferencias entre Irán y Siria por los respectivos papeles en Irak.

Rivalidad Irán-Siria

Algunas informaciones en el entorno árabe habían dejado ver que Teherán y Damasco se habían echado los trastos a la cabeza por una creciente rivalidad en Irak, rivalidad derivada no sólo de los respectivos intereses de influencia sino de la enemistad entre chiítas y sunitas –demostrada en las viriles carnicerías de cada día (ahora con acusaciones de violaciones intersectarias incluídas)- y cuya responsabilidad Bashar al-Assad habría imputado al intervencionismo de su semicolega iraní, Mahmoud Ahmadinejad, simple vicario de los adustos ayatolas que dirigen de hecho el país.

La versión oficial de los dos dirigentes ha intentado desmontar esta ‘teoría del enfrentamiento’ entre Siria e Irán, teoría nada nueva, por cierto, en medio de los crecientes descontentos en el Medio Oriente por un también cada vez mayor intervencionismo iraní que hace desconfiar a la comunidad sunita de países de la región en un recelo extendido a la sucursal iraní de Hezbollah.

En este sentido, las declaraciones ante los micrófonos de los dirigentes iraní y sirio se mostraban sólidas a la hora de afirmar la firme voluntad de ambos de “trabajar (juntos) contra los Estados Unidos y los sionistas”, declaración de unidad que se mantenía con grandes sonrisas por mucho que hasta el periódico oficial de baasismo sirio reconociera el domingo que existen diferencias entre los dos países por el papel de cada uno en la zona.



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