NUEVO DIGITAL Internacional - Escándalos simultáneos en Estados Unidos y en el Reino Unido por las graves deficiencias en la atención médica, psicológica y social a los veteranos de guerra de Irak y Afganistán
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Escándalos simultáneos en Estados Unidos y en el Reino Unido por las graves deficiencias en la atención médica, psicológica y social a los veteranos de guerra de Irak y Afganistán

Escándalos simultáneos en Estados Unidos y en el Reino Unido por las graves deficiencias en la atención médica, psicológica y social a los veteranos de guerra de Irak y Afganistán

13.03.07 • 04:23 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

“Los hombres y mujeres militares (del Reino Unido en Irak y Afganistán) están recibiendo un tratamiento insuficiente contra el problema causado por el estrés post traumático. Muchos están desesperadamente enfermos, sin trabajo, sin hogar e, incluso, piensan en el suicidio. Creemos que el pacto militar se ha roto y que ustedes (en el gobierno británico) han abandonado a los jóvenes que han cumplido sus órdenes”. Este es un fragmento de la carta dirigida al gobierno Blair por una serie de destacadas personalidades británicas que van desde Bianca Jagger a líderes políticos y parlamentarios como Sir Menzies Campbell, líder de los liberales demócratas. Sin embargo, las acusaciones han sido unánimes y simultáneas en varios diarios británicos, con carta o sin carta. En Estados Unidos las cosas no están mejor y todo vuelve a oler a los apestados veteranos de Vietnam. La American Psychological Association (APA) acusa a la retaguardia de facilitar “recursos insuficientes” para atender los graves problemas psicológicos de los ex combatientes y de sus familias tras regresar de las pesadillas en Irak o Afganistán.

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“Más del 30 por ciento de todos los soldados (veteranos de las guerras en el Medio Oriente) cumplen con los criterios de un desorden mental pero menos de la mitad de ellos (del 23 al 40 por ciento) buscan ayuda. Es más: estas cifras no incluyen a quienes no identifican el problema o a aquellos que desarrollan los síntomas tras regresar de los despliegues”. Son palabras del informe de la APA, un informe en donde se califica de “prevalente” la cuestión de “las graves barreras en el acceso al tratamiento de salud mental para el personal militar y sus familias”. Además, el problema no afecta sólo a soldados, en activo o veteranos, y a sus familias, sino a los propios psicólogos militares, también sometidos a “estrés laboral” por la acumulación de trabajo, de forma que el paciente termina siendo desviado hacia psicólogos civiles, sin preparación el tratamiento de militares en zonas de guerra.

Ratas y falta de asistencia para los veteranos

Junto con las denuncias sobre unos soldados que acuden al campo de batalla sin la necesaria preparación ante las presiones de suministro de efectivos en el Medio Oriente, en el Reino Unido sucede algo parecido a lo reseñado para Estados Unidos en torno a las acusaciones sobre las carencias asistenciales para los veteranos. En un reportaje titulado con un contundente "Las nuevas agonías de nuestros soldados al regresar", incluso la prensa de calidad recurre al dramatismo para concluir: “Sirvieron a su país en Irak y recibieron terribles heridas. Ahora, de regreso a un hospital en el Reino Unido, una conmovedora descripción de su tratamiento ha sido descubierta por una investigación del Observer -edición dominical del Guardian- para convertirse en un creciente escándalo”. La información periodística presenta un desolador panorama de familias que hasta se ven obligadas a retirar las heces de sus hijos con gravísimas heridas en medio de la indiferencia o la falta de recursos de los hospitales en la retaguardia, con carencias que incluyen falta de medicinas con que paliar el dolor de las heridas o recién operados dejados en una “intensa agonía”.

Las críticas sobre la atención a los veteranos tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido son incluso más significativas porque todavía no se ha aplacado el enorme escándalo surgido en torno a la atención médica facilitada por el estadounidense Walter Reed Army Medical Center. Aunque algunos comentaristas destacan cómo las condiciones de asistencia médica en el campo de batalla son muy distintas al desastre de Vietnan puesto que ahora sobrevive “el 98 por ciento de los heridos, sin importar la gravedad de sus heridas" en contraste con las graves dificultades para evacuar a heridos en Vietnam, las escandalosas revelaciones sobre un centro plagado de ratas, con las paredes llenas de moho y con gravísimos problemas asistenciales han desencadenado una ofensiva demócrata, bien cubierta por los medios republicanos, en la denuncia de que, como decía el representante demócrata, Harry Mitchell, “esta no es forma de tratar a nuestras tropas, no es forma de tratar a nuestros veteranos”.

De Ávalon al abandono

En el Reino Unido, el sistema público sanitario anunciaba el sábado la apertura de una investigación sobre unas carencias asistenciales que rozan la crueldad al permitir a recién operados “catorce horas” de dolores agónicos sin asistencia mientras el jefe de la Junta de la Defensa, Lord Guthrie, reconocía el “escándaloso” fracaso en la atención de los veteranos y anunciaba una “urgente” solución. Como en el igualmente revuelto panorama estadounidense, en el Reino Unido se culpabiliza a una “falta de liderazgo” en la gestión de los recursos más que a una falta de interés o en la negligencia del personal sanitario en medio de una autoflagelación sobre cómo “los soldados tienen razón al mostrarse cínicos sobre las promesas de los políticos”. En aparente referencia al mito de Ávalon, un duro editorial del Sunday Times del pasado domingo denunciaba cómo “la creación de una (prometida) 'tierra hecha para los héroes' ha resultado en una cruel decepción”.



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