Adolescentes nigerianos musulmanes matan a golpes a una profesora cristiana a la que acusaron de "profanar" el Corán
X- Un tribunal indonesio reduce las penas a los tres militantes de la Yemaah Islamiya que decapitaron a tres adolescentes cristianas puesto que “se disculparon” ante las familias de las jóvenes
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Las esperaron emboscados y, cuando llegaron, las secuestraron. Después las decapitaron vivas y repartieron sus cabezas metidas en sendas bolsas de plástico. Una, la dejaron cerca de una iglesia. Las otras dos, en las proximidades de una comisaría de policía. Las sacas llevaban una nota, la misma para todas: “Mataremos a otros cien adolescentes cristianos y os entregaremos sus cabezas como regalo”. Yamii tenía 15 años; Theresia, 16, y Paulina, 19. Noviana, también de 15 años, consiguió sobrevivir, aunque con gravísimas heridas en cara y cuello. Todas se dirigían a la escuela aquel 29 de octubre de 2005. Los tres condenados realizaron la carnicería para honrar el Idul Fitri, la versión local indonesia del Eid ul-Fitr, festividad islámica que marca el final del Ramadán. En Nigeria, alumnos de un centro de educación secundaria mataban a golpes el miércoles pasado a una profesora cristiana. Había sido encargada de vigilar un examen sobre el Corán pero la maestra hizo algo que los jóvenes musulmanes consideraron una “ofensa” para su libro sagrado.
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En realidad, nadie sabe qué molestó tanto a los alumnos de una escuela de Gombe, una pequeña localidad al noroeste del país, como para linchar a su profesora por "insultar" al Corán. El hecho es que a Oluwatoyin Olusase la encomendaron la vigilancia de un examen sobre Conocimientos del Corán y que, un rato más tarde, al salir del centro, fue linchada a golpes por los alumnos musulmanes hasta causarle la muerte. Por el momento, lo único que se sabe es que los alumnos acusaron a la profesora de haber “profanado” el Corán. Sin embargo, de forma inmediata, las autoridades ordenaban cerrar todos los colegios y ponían a las fuerzas del orden en guardia para prevenir la también previsible y consecuente oleada de ira musulmana que volvería a cebarse sobre los cristianos nigerianos, como sucedió el año pasado en medio de la ‘cólera mundial’ islámica en torno a las viñetas de Mahoma.
Antes militantes, ahora sólo asesinos
En aquella ocasión, se organizó la caza del cristiano y se quemaron iglesias como venganza por el “insulto al profeta”. Sin embargo, según el corresponsal de la BBC en la zona, este tipo de violencias desatadas por supuestas ofensas al Corán no son nuevas entre los musulmanes de la zona. El año pasado, el rumor de que un profesor cristiano había ofendido al Corán desencadenó nuevos disturbios que terminaron con el asesinato de cinco personas. Después se supo qué había sucedido. El profesor simplemente le había quitado provisionalmente a un alumno el Corán que estaba leyendo en clase en vez de prestar atención a la clase. Tras los asesinatos por las caricaturas de Mahoma, en estados cristianos del sur nigeriano se quemaron también algunas mezquitas. Los cristianos decían a las agencias internacionales que no querían más mezquitas porque “esta gente no está causando más que problemas en todo el mundo”.
La violencia islámica que llevó a que estados del norte del país sean gobernados por la sharia en perjuicio de las leyes civiles no es el único infierno al que intentan sobrevivir millones de nigerianos. En el delta del Níger, las bandas de delincuentes -que ya hoy casi nadie sigue denominando como militantes de la resistencia independentista de la región- extorsionan, secuestran y matan a placer al calor de las fortunas que se mueven en torno al principal centro de exportación de petróleo del país. Los trabajadores extranjeros son el principal objetivo de estas auténticas bandas de carniceros. Esta semana, fuerzas militares nigerianas conseguían liberar a dos croatas y a un montenegrino que trabajaban en las explotaciones petrolíferas, aunque aún quedan secuestrados dos italianos y un francés, en todos los casos, rehenes de abultadas peticiones de rescate.
De la ablación de clítoris a la prostitución en Europa
El horror nigeriano llega también a las miles de jóvenes que son introducidas en Europa, primero engañadas con la esperanza de un trabajo pero más tarde dedicadas a la prostitución. También la BBC destacaba el devastador testimonio de una joven nigeriana de 19 años que, bajo nombre supuesto y tras conseguir escapar de sus captores, relataba cómo se había visto forzada a huir de la casa familiar tras negarse a las exigencias de su abuela para que fuera aliviada de la pecadora carga de su clítoris.
Como la joven se negó en redondo a la ablación, recibió palizas que concluyeron con la propia abuela abrasando los muslos de la rebelde joven con una plancha ardiendo. Al quedarse sin hogar cayó en manos de una red que la prometió trabajo en Europa. Ya en tierra de promisión, era obligada a acostarse con entre seis y diez hombres cada día, y a dormir en la misma cama después. Como persuasivos correctivos, recibía palizas de sus captores si hacía algo que no les gustaba mientras también por ellos era violada “una y otra vez”, en una vida que transcurrió siempre encerrada en su habitación, con las únicas salidas permitidas al cuarto de baño.
Más pena por marihuana que por las decapitaciones
Mientras, en Indonesia, los tres militantes de la Yemaah Islamiya conseguían librarse de la pena capital después de arrepentirse y pedir perdón a las familias. El instigador de la decapitación de las adolescentes fue condenado a veinte años de prisión, y sus dos acompañantes, a catorce cada uno. Las condenas son inferiores a las impuestas recientemente a extranjeros que intentaron introducir en el país pequeños paquetes de marihuana de uso personal.
Las decapitaciones volvieron a hacer estallar la violencia religiosa en la atribulada zona de Sulewesi Central, a unos 1.800 kilómetros al noroeste de Yakarta. Los tres asesinos han podido ser condenados después de que se aprobara la ley antiterrorista que siguió a los atentados de Bali de octubre de 2002 que mataron a 202 personas, entre ellas, a 88 turistas australianos, y que también fueron responsabilidad de militantes islámicos de la Yemaah. Abu Baka Bashir, quien es considerado líder espiritual del grupo terrorista musulmán fue condenado a dos años y medio de prisión. Cuando le quedaban cuatro meses y quince días para concluir la sentencia, fue liberado como medida de gracia en una festividad nacional indonesia, y salió de la cárcel entre gritos de alegría y admiración de sus seguidores.
