NUEVO DIGITAL Internacional - La prensa boliviana de referencia acusa a la "expoliadora" España de "comportarse de forma cruel" con los emigrantes y de tratarlos "como Hitler a los judíos"
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La prensa boliviana de referencia acusa a la "expoliadora" España de "comportarse de forma cruel" con los emigrantes y de tratarlos "como Hitler a los judíos"

La prensa boliviana de referencia acusa a la "expoliadora" España de "comportarse de forma cruel" con los emigrantes y de tratarlos "como Hitler a los judíos"

30.03.07 • 04:11 GMT • Javier Monjas - Madrid Email
  • Fátima López de Medrano, inmigrante ilegal a España rechazada en la frontera (cita textual): “Desde el momento en que van pidiendo documentos ya es una especie de mal trato porque ni a los criado ni enemigos se les pide de esa forma, es como estar viendo una de esas películas donde Hitler hacia maltratar a los judíos con empujones gritos y no permitían ni que se les mire a la cara que se lo tomaban como ofensa, ese es el mismo trato para los bolivianos que llegamos en estos días a España”.

Un país en plena estampida. La Bolivia de Morales busca por mar y aire -y por tierra, si pudiera- alejarse de la “revolución indigenista” de su país mediante el ‘turismo’ en España. Sin embargo, en medio de la desbandada del sálvese quien pueda en forma de billete de avión -o de crucero-, el "dramático éxodo" no sólo se adueña de las familias separadas sino de un país que cae en la corrupción a gran escala de políticos, funcionarios de emigración, directivos de líneas aéreas, grupos de agencias de viajes y hasta del ejército, todos sacando tajada de la ‘fiebre española’ que los contribuyentes de este país deberán calmar a base de miles de millones de euros en asignaciones presupuestarias para atender las necesidades de educación, vivienda, sanidad e “integración” de la avalancha. Sin embargo, la España que ha abierto sus fronteras en un par de años a más de 600.000 ‘turistas’ bolivianos que nunca regresaron del viaje de solaz -y que, mientras tanto, disfrutan de beneficios sociales, en muchas ocasiones, fuera del alcance de los propios ciudadanos españoles- no logra convencer al país sudamericano. Entre constantes referencias al “expolio” español “desde la Conquista”, los viajeros que regresan no tienen más que rencor y gravísimos insultos para describir una experiencia española que, sin embargo, los bolivianos parecen preferir a la revolución indigenista de coca en los colegios y expropiación en los yacimientos del presidente que eligieron por aplastante mayoría no hace ni año y medio.

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Incluso los foros de los medios españoles en Internet están plagados de acusaciones de latinoamericanos en los que se lanzan graves acusaciones contra los españoles por un supuesto “expolio” que habría comenzado con la “colonización” y que ahora continuaría con las grandes empresas españolas que invierten en el subcontinente. Sin embargo, los adjetivos de grueso calibre no son exclusivos de ciudadanos anónimos en foros electrónicos sino que se extienden a los grandes medios bolivianos. Y, por cierto, no sólo a los más alineados con la revolución indigenista de Morales y sus padrinos en Venezuela y Cuba, con la última incorporación de Nicaragua en la renacida revolución sandinista del recién reelegido Daniel Ortega.

En medio de la habitual y florida retórica decimonónica del columnismo de la prensa boliviana, el director del diario El Mundo opina que “los que se marchan ya no tendrán cabida a su vuelta y allá tampoco tendrán patria, solo recuerdos dolorosos de haber sido bolivianos”. No se puede decir que El Mundo de Bolivia sea precisamente un periódico alineado con Morales y su indigenismo de coca y expropiación. Por el contrario, el diario de Santa Cruz -en el centro de la ‘Bolivia rica’ opuesta al presidente sucursal del bolivarianismo- es considerado como el portavoz de las élites sociales y económicas del país. Sin embargo, su discurso contra España es extremadamente agrio, con permanentes acusaciones sobre supuestos expolios, deudas históricas de todo tipo y amplia cobertura de las más graves imputaciones contra el país europeo por parte de quienes no fueron admitidos por los ‘colonizadores’.

"Nos tratan igual que los alemanes a los judíos"

En su especial gramática alternativa -que se respeta íntegra en las citas-, el director del diario acusa con extraordinaria dureza al país que acoge a cientos de miles de sus compatriotas: “España cuando requirió de la América para hacer ‘su América’, vino y la saqueó dejándola con las migajas, luego cuando la guerra civil obligó a los anarquistas y republicanos a buscar refugio volvieron donde nunca, incluso hoy, se les puso ninguna restricción, ellos que tienen una demanda abierta de mano de obra nos cobran un factura que no les debemos, se comportan de manera cruel con los bolivianos, sucede que los bolivianos no dejarán de buscar a los suyos en España y se imaginarán diversas formas en su intento, así como el rió bravo le cobra con vida a los mexicanos que se atreven a cruzarlo. Ojalá no corramos con la misma suerte o mala suerte “.

El Mundo recoge en sus páginas los relatos de bolivianos rechazados en la frontera española que el diario califica de “estremecedores y humillantes”. Leídos tal y como son publicados, ciertamente lo son. Una deportada identificada como Fátima López de Medrano “denunció haber sido arrojada al suelo delante de sus hijos al no permitir que los separen de ella”. Reproduciendo también de forma textual la gramática y la puntuación de la crónica del diario de referencia en Bolivia, el testimonio de esta mujer apunta cómo “desde el momento en que van pidiendo documentos ya es una especie de mal trato porque ni a los criado ni enemigos se les pide de esa forma, es como estar viendo una de esas películas donde Hitler hacia maltratar a los judíos con empujones gritos y no permitían ni que se les mire a la cara que se lo tomaban como ofensa, ese es el mismo trato para los bolivianos que llegamos en estos días a España. Nos tratan igual que lo hacían los alemanes con los judíos, esa es la verdad, que están ellos que no me dejan mentir ni un poquito”, concluía esta mujer en referencia a sus compañeros de deportación desde la frontera española.

Aznar, "racista y colonialista"

Sin embargo, las graves acusaciones superan foros en Internet o, incluso, los grandes medios de comunicación bolivianos para alcanzar a las más altas autoridades del país, lanzadas a los más agresivos adjetivos de descalificación. Nada menos que el segundo en el Ministerio de Exteriores boliviano calificaba en las últimas horas al ex presidente del gobierno español, José María Aznar, de “racista y colonialista”. La causa de la ira de Hugo Fernández se encontraba en las críticas de Aznar al “indigenismo radical” que se ha adueñado de algunos países de América Latina, críticas lanzadas durante la presentación de un informe de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) en el que se recomienda a los lationamericanos la búsqueda de alternativas al populismo imperante en la región. Para responder al informe, Fernández recurría precisamente al aymara para calificar al anterior presidente del gobierno español de “llunku” (“adulador”) de George Bush al aliarse con el mandatario estadounidense en la guerra de Irak. “Por eso el pueblo (español) le dio la espalda, porque metió al país en una guerra', concluyó el viceministro boliviano.



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