NUEVO DIGITAL Internacional - Profesores británicos ya evitan explicar el Holocausto o las Cruzadas para no "ofender" a los alumnos musulmanes, según un informe de las autoridades educativas del Reino Unido
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Profesores británicos ya evitan explicar el Holocausto o las Cruzadas para no "ofender" a los alumnos musulmanes, según un informe de las autoridades educativas del Reino Unido

Profesores británicos ya evitan explicar el Holocausto o las Cruzadas para no "ofender" a los alumnos musulmanes, según un informe de las autoridades educativas del Reino Unido

03.04.07 • 04:22 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Para Der Spiegel, el diagnóstico es claro: Europa -y muy en especial, Alemania- no sólo se ha resignado sino que ya fomenta la creación de una "sociedad musulmana paralela" con normas distintas -y muchas veces opuestas- a los valores europeos de libertad e igualdad. Los títulos de las distintas secciones del amplio reportaje que publica en su edición de esta semana son suficientemente explícitos: “Allanando el camino para una sociedad paralela musulmana”; “¿Tiene ya Alemania una sharia?”; “Incumpliendo los principios de trato igualitario”; “Dando el poder total al muecín”; “La fatua del camello y otras cartas desde Absurdistán”; “La integración ha fracasado”; “Matrimonios forzados y servilismo”; y “Europa, en la encrucijada”. Sin embargo, la realidad de cada día demuestra que la Europa de las libertades ya no se encuentra en ninguna encrucijada sino tres pueblos en el interior de un Absurdistán radical, rigorista, agresivo y ridículo, un país donde se establece que la máxima distancia que puede recorrer sola una mujer sin ser violada es de 50 millas (80 kilómetros) porque esa es la distancia que recorría en un día un camello en los tiempos de Mahoma, y un país donde los profesores ya sólo enseñan “historia multicultural”, es decir, una expurgada cronología apta para todos los públicos. Incluso, para los más fieros.

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Cada vez son más los europeos en puestos clave que prefieren deformar o falsificar los valores liberales o, incluso, ocultar la propia historia con el fin de crear un clima de “tolerancia” y de “respeto” hacia la minoría mayoritaria musulmana en el continente. En este sentido, muchos profesores británicos ya son ciudadanos absurdistaníes de pleno derecho, con la recién adquirida ciudadanía sellada por las propias autoridades educativas de su país, las cuales ahora comienzan a vislumbrar en toda su extensión la corrosiva disolución de valores y hasta de pasado provocada por el multiculturalismo.

Los niños musulmanes, sin Holocausto

La Historical Association -algo así como el equivalente a la española Academia de la Historia- acaba de entregar un estudio al Departamento de Educación en el que se denuncia cómo colegios por todo el país evitan explicar a sus alumnos temas ‘difíciles’ como el Holocausto o las Cruzadas por temor a “ofender” a los musulmanes, tanto a los estudiantes como a sus familias. En realidad, el informe va mucho más allá, pues no sólo encuentra otros repentinos ‘agujeros negros’ en la 'revisada' historia enseñada a niños y jóvenes sino el mayor ‘agujero negro’ de todos: la propia “ignorancia” y falta de formación de los propios profesores.

El informe de la Historical Association, financiado con fondos del Departamento de Educación, ha descubierto cómo muchos colegios y profesores evitan hablar de las Cruzadas para no entrar en contradicción con los puntos de vista con que se adoctrina a los niños musulmanes en las mezquitas pero también eluden mencionar el Holocausto, con el fin de no excitar aun más los sentimientos antisemitas en esos mismos niños islámicos, que se encuentran a un paso de la negación cultural sistemática de lo sucedido con los judíos en la Europa nazi. Sin embargo, otros temas difíciles también son ‘apartados’ por los profesores de la historia multicultural y tolerante.

La esclavitud, abolida; su historia, también

Por ejemplo, no se habla de la esclavitud -otro de los controvertidos 'temas difíciles' en el Reino Unido- o se hace de forma ‘no traumática’ hasta llegar a “minimizar” o, directamente, a soslayar, el papel de las autoridades de los países blancos a la hora de abolirla. Se trata de que los niños negros no se vean a sí mismos como víctimas pero, de paso, y expurgando la lucha abolicionista del antiesclavismo europeo y estadounidense, también se aleja a los niños blancos de una parte de su propia historia, esta vez, positiva. Por ello, los profesores optan por sacrificar el 'tema' con el fin de no crear ‘problemas’ ni ‘conflictos’ en las mentes de los estudiantes de distintas razas.

En un contexto en que las anteriores élites ‘progresistas’ del laborismo británico luchan con las conservadoras -e, incluso, dentro del propio gobierno laborista- por ver quién defiende ahora con mayor virulencia los "valores familiares" y del orgullo nacional, el ejecutivo de Blair aprobaba a comienzos de año una renovación de la asignatura de “ciudadanía” en la que no sólo se incluyen en el programa educativo temas como el Holocausto o la historia de la esclavitud -por cierto, sólo la “transatlántica”- sino el “legado del Imperio Británico” en los países donde dominó y en los que también dejó valores, derechos, progreso y civilización además de las tenebrosas memorias tan del agrado de la autoflagelación europea.

Sin embargo, por el momento, y según reconocen las propias autoridades educativas británicas, “corresponde a los colegios valorar las partes obligatorias y no obligatorias del programa educativo nacional”. “Es un marco amplio y tienen la posibilidad de tomar sus propias decisiones”, concluía un portavoz del Departamento de Educación.



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