Suecia 'retoca' un 'Estado del bienestar' que le ha llevado en tres décadas a pasar del cuarto país más rico del mundo al decimocuarto lugar
X- EL PAÍS (08/04/07) - Suecia: el espejo de la igualdad
- THE TIMES (07/04/07) - Jobless migrants and women boxers rock the cradle of the nanny state
Dos reportajes simultáneos sobre Suecia. Uno, bajo el titular genérico de "El ejemplo nórdico", en el diario español El País, para el que el Estado del bienestar es “la herramienta más eficaz contra la desigualdad” a pesar de que en algunos barrios suecos de emigrantes “se palpa la segregación, hija del paro y del idioma”. El otro, en el británico The Times, con una visión bien distinta. Lo que para la enviada española es "el espejo de la igualdad" y una emocionante “diversidad” en la ciudad de Malmö, para su compañero del diario londinense es un 35 por ciento de la población total de origen inmigrante de la que “casi toda” vive de ayudas sociales en edificios públicos gratuitos. El País destaca que “el centro-derecha planea retoques al Estado del bienestar”, pero su colega británico, desde el terreno, recuerda que tales retoques ya fueron iniciados por el último gobierno socialdemócrata y que Suecia se ha desplomado en el ranking del desarrollo desde su puesto como cuarto país más rico del mundo por renta per capita en 1970 al decimocuarto en 2000. Y sigue en caída libre. El actual gobierno ha nombrado a una mujer -negra y musulmana- para dirigir un ‘Ministerio de Integración’. Su primera medida: eliminar la subvención al Centro contra el Racismo.
Seguimiento:
La reportera de El País recoge la opinión de una ex diputada, Gudrum Schyman, del partido Iniciativa Feminista, quien afirma: "En casi todos los países, la mujer depende de un hombre. Aquí depende del Estado, y eso la hace más libre". Poco que ver con la opinión de los suecos que terminaron con 65 años casi ininterrumpidos de gobiernos socialdemócratas y menos con la de la propia ministra de Integración, Nyamko Sabuni, nacida en Burundi. Su principal objetivo es “que los inmigrantes trabajen”. Su análisis central: “Los socialdemócratas llevaron a la gente a una cultura de la dependencia”. Para el Times, “Suecia es una sociedad llena de tensiones ocultas y de desempleo, con un estado intrusivo y unos ciudadanos frustrados por su falta de oportunidades. Ha sido derrotada no sólo por la aritmética (de cómo soportar una expansiva legión de reclamantes de asistencia social y de pensiones sobre una fuerza laboral que se hunde) sino también por una competencia mundial cada vez más dura”.
Fuera subvenciones a colegios musulmanes
Mientras El País se centra en el “racismo” y en la “discriminación” étnica en una sociedad como la sueca que “siempre pensó que los derechos humanos eran algo que necesitaban los demás” -según afirma la ombudsman contra la Discriminación Étnica heredada de los gobiernos socialdemócratas entre lamentaciones sobre cómo las musulmanas “con pañuelo” tienen más difícil encontrar trabajo-, en el Times se citan las contundentes primeras medidas de la nueva ministra de Integración traída por el también nuevo gobierno conservador: musulmana ella misma, va a prohibir llevar el pañuelo a las niñas menores de quince años, hará obligatorias las visitas al ginecólogo para las menores con el fin de comprobar si han sufrido ablación de clítoris, recortará los fondos estatales a los colegios musulmanes, y eliminará toda subvención al Centro contra el Racismo, una auténtica rémora de permanentes quejas y agravios comparativos.
Alguien que leyera sólo la crónica del diario español se quedaría con su afirmación de que Suecia “se enfrenta a las iniciativas del Gobierno de centro-derecha para retocar el Estado de bienestar, la herramienta más eficaz contra la desigualdad”. Sin embargo, sólo quien viva en el país o leyera, de paso, el documentado reportaje del Times, se enteraría de que ya los últimos gobiernos socialdemócratas habían comenzado sus propias reformas, recortando, por ejemplo, las bajas por enfermedad “más generosas de Europa” que habían convertido “a una nación sana en una sociedad de tramposos laborales”.
El desplome sueco
Sólo quien leyera la larga crónica del diario londinense entendería qué se oculta tras la caída del monolítico reinado socialdemócrata de casi siete décadas y tras la desatada alarma de El País citando a las “organizaciones de mujeres” entre amenazas contra el ‘estado del bienestar’ del que viven “casi todos” los emigrantes. Según datos de la Comisión Europea, de la OCDE y del Eurastat, mientras los autoempleados han crecido un 9 por ciento de media en la Unión Europea desde 1995, en Suecia han caído en esa misma proporción; mientras entre 1975 y 2000, los ingresos per cápita crecieron un 72 por ciento en Estados Unidos y un 64 por ciento en la Europa Occidental, en Suecia lo hicieron sólo en un 45 por ciento. Como resume el sociólogo Johan Norberg en el Times, “si Suecia fuera uno de los estados de los Estados Unidos, sería el quinto más pobre”.
