NUEVO DIGITAL Internacional - Inteligencia capilar: El MI5 utilizará técnicas de vigilancia contra pedófilos para intentar el control de un radicalismo musulmán cuya extensión ya alarma abiertamente a la seguridad británica
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Inteligencia capilar: El MI5 utilizará técnicas de vigilancia contra pedófilos para intentar el control de un radicalismo musulmán cuya extensión ya alarma abiertamente a la seguridad británica

Inteligencia capilar: El MI5 utilizará técnicas de vigilancia contra pedófilos para intentar el control de un radicalismo musulmán cuya extensión ya alarma abiertamente a la seguridad británica

17.04.07 • 04:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En Canadá ha vuelto a plantearse la exigencia musulmana de unas normas deportivas especiales para su comunidad de creyentes. En una escalada de demandas específicas -a menudo en abierto conflicto con las generales- que ha provocado la reacción de la población general en las últimas elecciones hasta llevar desde la marginalidad al liderazgo de la oposición provincial al denominado ‘Le Pen de Québec’, ahora ha sido un equipo de chicas el que ha sido expulsado de un certamen de taekwondo por negarse a cumplir la normativa sobre vestuario en competición. En esta ocasión se ha repetido el mismo problema que en el conflicto anterior con una jugadora musulmana de fútbol: algunas niñas -entre nueve y doce años- se negaron el domingo a competir sin el hiyab. Mientras, en el Reino Unido las autoridades de seguridad se reconocen desbordadas por la extensión del islamismo extremo entre los jóvenes musulmanes nacidos en el país. Según una filtración al Times de Londres, los servicios secretos británicos utilizarán recursos de vigilancia contra pedófilos para intentar el seguimiento de una juventud musulmana cada vez más radicalizada y a un paso de apoyar abierta y masivamente al terrorismo yihadista.

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Hasta hace un pasado casi medible en meses, Canadá se había presentado como un paraíso multicultural donde las distintas comunidades eran aceptadas según sus costumbres. Sin embargo, conforme fueron apareciendo los primeros complots terroristas musulmanes domésticos, la opinión pública canadiense se ha ido haciendo cada vez más consciente de que la tolerancia no presuponía vacuna contra la planificación de atentados islámicos a gran escala dentro de su territorio, organizados no ya por extranjeros recién llegados sino por los propios jóvenes musulmanes nacidos y crecidos en un entorno democrático y tolerante. La espectacular subida de Mario Dumont desde la marginalidad electoral al liderazgo de la oposición -a muy escasa distancia de los vencedores liberales de Jean Charest- ha ido acompañada de posiciones cada vez más duras en la gestión de los desafíos musulmanes amparados en especificidades culturales y religiosas.

Con el pañuelo al cuello

Si hace un mes la propia FIFA establecía que una jugadora de fútbol no podía participar con hiyab en una competición oficial, ahora son los responsables deportivos del taekwondo los que apoyan la expulsión de un equipo de chicas que se negó a competir en un evento deportivo sin despojarse de una prenda que, además de la cabeza, rodea el cuello. Las federaciones de ambos deportes recuerdan no sólo los riesgos que representa para la seguridad de las propias deportistas una prenda que rodea el cuello sino que las normas sobre lo que se puede y no se puede llevar en competición son claras -y de cumplimiento universal- en ese sentido.

Sin embargo, como en el caso de la adolescente musulmana futbolista, Bissan Manspour, de once años y participante en una competición de taekwondo el pasado domingo en Montreal, respondía de forma tajante ante los requerimientos para que se quitara el pañuelo: “No me lo quitaré de ninguna manera”. Tanto el resto de compañeras del equipo, todas musulmanas descendientes de emigrantes libaneses, como otros participantes masculinos del mismo club, secundaron su decisión.

El hiyab en competición, "una provocación"

Las autoridades deportivas provinciales insisten en que su posición nada tiene que ver con el hiyab sino con la norma que regula el taekwondo y que establece cómo no se podrá llevar ninguna prenda bajo el protector de la cabeza. La organización musulmana que apoya al equipo asegura que la federación internacional de este deporte ha permitido las participación en competiciones de mujeres con hiyab y que, de hecho, el año pasado, en este mismo torneo, lo hicieron chicas con esta prenda. Sin embargo, la federación de Québec enfatiza que no se siente ni obligada por los precedentes internacionales en este sentido ni vinculada a más normas que las que pueda establecer por sí misma para salvaguardar la seguridad de los deportistas.

El representante en la competición de la Federación de Québec de Taekwondo destacaba por su parte cómo, de unos cien participantes musulmanes en la competición, tan sólo cinco exigían llevar el hiyab, lo que le hacía calificar de “provocación” la demanda. Por su parte, el árbitro internacional de la competición recuerda cómo antes de iniciarse ésta ya se había advertido de forma clara a las participantes de que "el equipamiento permitido por la federación mundial de Taekwondo no incluye el hiyab (y) nosotros seguimos las normas al pie de la letra".

Mientras, en el Reino Unido, el otro gran y prototípico laboratorio del multiculturalismo, las autoridades ya se reconocen tras las bambalinas totalmente desbordadas por la dimensión que está adoptando la extensión del radicalismo islámico, en especial, entre las segundas y terceras generaciones de jóvenes musulmanes nacidos en el país. Ante la extensión del problema, el MI5 acaba de admitir que necesita la ayuda de policías de calle para vigilar a unos jóvenes musulmanes cuyo riesgo ya se ve de forma global y no como una amenaza específica de células susceptibles de ser monitorizadas.

Vigilancia antipedófila contra extremistas islámicos

Tácticas de vigilancia utilizadas para el control de los pedófilos van a ser empleadas en el seguimiento de los jóvenes musulmanes, de forma que la inteligencia pueda mantener control sobre dónde y con quiénes se reúnen. Dado el carácter política y socialmente explosivo del ‘profiling’ de la comunidad musulmana, las autoridades británicas han mostrado interés en filtrar que intentarán el apoyo de los imanes y de líderes de las organizaciones islámicas en el control del radicalismo entre la juventud de esa religión.

Sin embargo, las medidas de vigilancia, ya en este entorno de inteligencia capilar, quieren ser apoyadas por el incremento de políticas sociales como la consecución de empleos, casas gratuitas y otras concesiones de asistencia pública, todo ello con el fin de disuadir a los jóvenes de que se conviertan en extremistas, según la estrategia desvelada por el diario londinense. En el foro que acompaña a la información, algunos lectores han comenzado a reprochar de inmediato esta segunda parte de la estrategia al recordar cómo los autores de los atentados de Londres no sólo disponían de trabajo y de buenas casas sino de una aparente y plena integración en la socidad, partidos dominicales de criquet incluídos.

En este sentido, la obsesión de las autoridades de la seguridad británica se centra en la comunidad pakistaní o de origen pakistaní, cada vez más seducida por el extremismo, y cuya peligrosidad ha eclipsado ya a las colonias norteafricanas (marroquíes y argelinas, principalmente) como viveros de filoterroristas en el Reino Unido.

Recompensa musulmana por asaltantes "blancos"

Mientras tanto, y como en otras varias partes del mundo, la comunidad musulmana sigue jugando ampliamente la carta del victimismo, que reporta sólidas bases de cohesión en lo que ella ve como “defensa” contra la “agresión” de los no musulmanes. A veces, esta defensa y estas agresiones son percibidas como reales, como el supuesto caso de una argelina de 33 años, que se encuentra en el país bajo una petición de asilo y que habría sido atacada junto a su bebé por un grupo de cuatro jóvenes “blancos”. Según la denuncia, estos jóvenes habrían arrojado piedras a la mujer antes de que uno de ellos intentara realizar un “acto indecente” con el bebé tras haber abusado de la madre, abusos que no se especifican.

La denuncia -cuyos extremos aún investiga la policía- “ha tocado el nervio de la comunidad (islámica) porque ha alcanzado un nuevo punto de bajeza”, según la Asociación Musulmana del Reino Unido. De esta forma, en apenas un par de horas y de forma prácticamente espontánea, empresarios musulmanes conseguían reunir 10.000 libras (casi 15.000 euros) para ofrecerlos como recompensa a quien ofreciera datos que permitan la detención de los supuestos asaltantes.

El mismo diario -el Scotsman. medio de referencia para Escocia- que informa sobre la ‘furia’ islámica en torno al atacante “blanco”, reporta, de forma telegráfica, incidentes casi diarios en los que hombres de “piel oscura” o de aspecto “asiático” (en el Reino Unido, casi sinónimo de persona de origen pakistaní) realizan ataques sexuales contra niñas pequeñas o adolescentes, entre quince y nueve años de edad en los dos últimos casos. Sin embargo, la única repetida advertencia explícita de las autoridades en los medios de comunicación es la que se realiza en torno al grupo de jóvenes "blancos" que habrían atacado a la argelina y a su hijo, grupo del que se dice, con notable alarmismo, que podría volver a realizar una agresión, por lo que se ha emitido una alerta general de advertencia.



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