Virginia Tech - Columnistas y lectores estadounidenses reaccionan con furia contra la descarga de 'moralina' europea y sus "condescendientes y arrogantes diatribas"
XNo habían pasado ni minutos desde que se conoció la noticia y la cadena alemana de noticias por cable N-TV ya ilustraba la información con la icónica imagen de Charlton Heston enarbolando su rifle. Al día siguiente, cuando ya se conocía que la masacre de la Virginia Tech había sido cometida por un perturbado, los diarios europeos se despachaban a fondo con la habitual cantinela acusatoria en torno a Estados Unidos sobre su "cultura de armas", el poder del "lobby armamentístico", el Partido Republicano y demás. Sin embargo, varios medios europeos en inglés recibieron, en contrapartida, un tsunami de opiniones de enojados estadounidenses con no demasiado amistosos calificativos para "esos simples de los europeos". Los siguientes son algunos de los calificativos destinados por estadounidenses a unos europeos "castrados por una patética corrección política" y los argumentos de los columnistas estadounidenses más virulentos, que han sacado al campo su artillería pesada contra la inmediata omnipresencia de los psicólogos en la "cultura de la curación" para asistir a una "juventud infantilizada", carente del "sentido de autodefensa" y víctima de la "cultura de la pasividad".
Seguimiento:
Muchos medios europeos en inglés han recibido esta vez auténticas oleadas de mensajes de protesta de furibundos ciudadanos estadounidenses hartos de las "lecciones de moral" que llegan desde el Viejo Continente. Este era, precisamente, el título ("Europe, please stop moralizing") que Der Spiegel daba a un amplio reportaje en el que recogía las reacciones estadounidenses a su resumen de prensa del día anterior, donde los editoriales de los periódicos europeos machacaban a placer contra el supuesto idilio de los estadounidenses con las armas y la violencia, entre referencias a oscuros lobbies industriales y políticos presionando para mantener una situación que habría terminado con el joven surcoreano disparando a diestro y siniestro.
Izquierdistas, carroñeros de la tragedia
La versión online del semanario alemán recopilaba opiniones de blogs que, en la práctica, acusaban a los "izquierdistas europeos" de haberse constituido en los carroñeros de la tragedia, incluyendo a los periodistas del mismo continente que obviaban -o desconocían- el hecho de que la universidad se encontraba por completo en el estado que ellos consideraban ideal, esto es, completamente desarmada.
Para otros, "en las mentes de los izquierdistas y de la anteriormente civilizada Europa, los disparos de Virginia Tech fueron perpetrados por Charlton Heston. (Tanto en Alemania como en los Estados Unidos), las leyes de control de armas ponen a ciudadanos respetuosos con la ley a la merced de los criminales. Los Padres Fundadores de Estados Unidos comprendieron que cada persona tiene un derecho fundamental e inalienable a su vida y que, en consecuencia, cada persona tiene derecho a defender su vida contra los depredadores criminales".
"Arrogante y condescendiente diatriba" europea
"(El asesino) era un enajenado, y, ustedes los europeos, deberían comprender que no hay protección contra un loco", decía otro lector americano para acallar la "arrogante y condescendiente diatriba" que se les echaba encima desde lo que uno más calificaba como la "simplista y petulante actitud de los expertos europeos".
Sin embargo, eran los más potentes nodos de opinión conservadora los que hacían temblar los pilares de Internet con paradojas del tipo de que sólo una universidad desarmada no pudo defenderse de un loco armado o tonando contra la "cultura de la pasividad" y de la "infantilización" de unos jóvenes-niños incapaces de defenderse.
Estos son algunos extractos del incendiario debate abierto en Estados Unidos, no tanto en torno a la matanza, sino contra los "simplistas" y "acobardados" puntos de vista con que se ha abordado.
Los demócratas, también callados en el control de armas
Un editorial en la National Review no sólo recordaba cómo los pasados tiroteos en centros educativos fueron detenidos, precisamente, por gente armada, mientras, ahora con “tolerancia cero” sobre las armas, ni tan siquiera la policía reaccionó, sino también recordaba de paso cómo también los demócratas han dejado de apuntarse al carro del control de la venta de armamento a particulares.
“Después de otros tiroteos, los partidarios del control de armas argumentaron que más restricciones sobre las armas podrían prevenir estos baños de sangre. Después de Columbine en 1999, incluso John McCain (anciano senador republicano por Arizona, muy criticado en su partido como ‘disidente’ por sus posiciones cercanas a los demócratas en temas como inmigración, aborto, derechos de gays, etc.) defendió regulaciones más severas sobre ferias de armas y sobre las armas de asalto. Ahora, ni tan siquiera los candidatos presidenciales demócratas se están abalanzando en masa para promover nuevas medidas de control de armas (...). Evidentemente, los demócratas se han cansado al final de soportar pérdidas electorales enfrentándose con los propietarios de armas”.
Un loco armado en un campus desarmado
John Tabin, en el American Spectator, rechazaba la idea de que un “campus libre de armas”, como lo habían declarado las propias autoridades universitarias y estatales, “es más seguro que uno armado”. El mismo portavoz de la Virginia Tech que tenía que enfrentarse a la masacre había mostrado, tan sólo unos días antes, su alegría por la derrota de una propuesta presentada en la Cámara de Representantes de Virginia por la que se pretendía autorizar a los estudiantes a llevar armas en el campus. El portavoz declaró que la derrota de la propuesta “ayudará a padres, estudiantes, profesores y visitantes a sentirse seguros en nuestro campus”.
El articulista no sólo rechazaba la idea de que un campus desarmado sea más seguro que uno armado, sino la de que si no se arman más centros educativos o más negocios es tan sólo por miedo a las demandas judiciales, a pesar de que ninguna de ellas haya triunfado nunca. Tras recriminar cómo se controló la información sobre los sucesos por miedo y preguntarse si “un estudiante armado, cumplidor con la ley, no habría podido detener el tiroteo mientras se producía”, Tabin concluye: “Para los partidarios del control de armas, el fracaso de las regulaciones contra ellas sólo prueba que se necesitan más regulaciones antiarmas (...). Merece la pena preguntarse, sin embargo, si las armas no son diferentes de la información, y si no hubiera sido mejor relajar el control sobre ambas”.
Sin instinto para defenderse
Cal Thomas, en Townhall, incide en el mismo punto de vista: el campus estaba desarmado y nadie tuvo ni el instinto ni los medios para defenderse.
“El pistolero sabía que era muy pequeña la posibilidad de que fuera enfrentado con la fuerza. Pero supongamos que él hubiera sabido que algunos estudiantes o profesores estaban armados. ¿Eso le habría detenido de llevar a cabo sus dañinos propósitos? Suena estúpido, ¿no? ¿Estoy defendiendo que todo el mundo vaya armado y que nuestros campus de universidad se conviertan en potenciales galerías de tiro? No. En este caso, un estudiante armado, o un profesor, o un policía de campus de guardia en el edificio podría haber sido suficiente. La autodefensa es una antigua tradición, pero estos estudiantes jamás tuvieron oportunidad de defenderse a sí mismos. Fueron los fáciles objetivos de un desequilibrado que después volvió el arma contra sí mismo. ¿No habría sido preferible que alguien le hubiera parado ‘antes’ de que hubiera podido matar a alguien?”.
Infantilización de adultos en una “cultura de la pasividad”
Mark Steyn, en National Review, se revolvía contra otra de las constantes en el análisis de la masacre: la infantilización de veinteañeros que necesitan “protección” de los “adultos”. El articulista polemizaba en torno a la palabra “children”, un término que, en inglés, significa tanto “hijos” como “niños”, y que engloba dentro de lo que califica como una “cultura de la pasividad”.
“El lunes por la noche, (el conductor de talk-shows televisivos) Geraldo estaba en Fox News diciendo que tendríamos que aceptar que, en este horrible mundo en el que vivimos, nuestros 'hijos' (‘children’) iban a necesitar ser ‘protegidos’. Punto uno: No son ‘hijos’. Los estudiantes de Virginia Tech son mujeres hechas y derechas, y -si me perdonan la expresión- hombres hechos y derechos. Deberían ser vistos como adultos por cualquier otras sociedad en la historia de nuestro planeta. Admitámoslo, vivimos en una selectivamente infantilizada cultura donde los veinteañeros son vistos como ‘hijos’ o ‘niños’ si están siriviendo en el la Tercera División de Infantería en Ramadi pero adultos tomando decisiones racionales si son arrojados sobre las mullidas alfombras del Despacho Oval durante la presidencia de Clinton. Deberíamos criarlos para entender que habrá momentos en la vida donde necesitarán protegerse a sí mismos (...). Sólo un anciano superviviente del Holocausto, el profesor Librescu, comprendió instintivamente la obligación de actuar”.
Una “falange de psicólogos antes de que se enfríe la sangre”
Muy dura se mostraba la articulista Mona Charen al calificar de “indecente” la obsesión por la inmediata “curación” de las heridas “psicológicas” provocadas por la masacre a través de la “importación” de un ejército (“falange”, dice ella) de psicólogos. Esta es su reflexión.
“El lunes, literalmente antes que se enfriara la sangre en Virginia Tech, escuché a algunos de los responsables de la universidad decir a la prensa que estudiaban importar una falange de psicólogos y consejeros de forma que pudiera iniciarse el proceso de ‘curación’. Lo siento, pero esto no es natural. Cuando sucede algo tan monstruoso, necesitas tiempo para el shock, para la rabia, incluso para el aturdimiento. Se necesita un cierto intervalo antes de que puedas o, simplemente, pienses, en ‘curaciones’. El instinto terapéutico, tan arraigado en nuestra cultura, parece casi indecente”.
La desatada violencia “artística” de “buen tono”
Mona Charen, en National Review, juega con el muy arraigado concepto estadounidense de “chicken soup for the soul”, un término que describe las lecturas que fomentan la reflexión y la armonía. Sin mencionarlo, la articulista lo retuerce para convertirlo en “puro veneno para el alma” al referirse a las modernas películas y videojuegos que requieren “cientos o miles de muertos” como una afirmación de que están “a la moda”.
“La glorificación de la violencia armada en particular es el principal puntal de los videojuegos, de la televisión y de la música pop. Las pornográficas imágenes de violencia, como las de películas como ‘Kill Bill’ y ‘Matrix’, ya no son polémicas. Si protestas, mil escritores de cartas te señalarán a las películas del Oeste o a Shakespeare y adoptarán un aire despectivo diciendo que no hay nada nuevo bajo el sol.
Quizás. Pero los asesinatos en la gran literatura y los viejos westerns eran obras de moralidad y estudios de personajes. El asesinato era un acto de maldad. En la industria actual del entretenimiento, es más como una declaración de moda, y, en lugar de mostrar a una o dos víctimas, se requiere una cuota de decenas de cientos o de miles de muertos. Para todos nosotros, pero especialmente para aquellos que están en la ‘frontera’, todo esto es puro veneno para el alma”.
