Graves y generalizadas acusaciones contra España en Paraguay por los emigrantes no admitidos: "Te quitan todo; es inhumana la forma en que tratan a la gente"
X- Los testimonios de los 'turistas' paraguayos rechazados en el Aeropuerto de Barajas son presentados bajo nombres supuestos por temor a "represalias" de España contra los familiares que ya viven en el país europeo
- NUEVO DIGITAL (30/03/07) - La prensa boliviana de referencia acusa a la "expoliadora" España de "comportarse de forma cruel" con los emigrantes y de tratarlos "como Hitler a los judíos"
Con resonancias del Neruda de “Canto General”, el extraordinariamente ampuloso y grandilocuente himno de Paraguay comienza alegrándose de que “a los pueblos de América, infausta,/tres centurias un cetro oprimió,/mas un día soberbio rugiendo,/¡basta!, dijo... y el cetro rompió”. Descrito a sí mismo el país como “nueva Roma”, de “riquezas magnífico Edén”, que tras “largos años, cual Febo entre nubes/vióse oculta la perla del Sud” pero a la que ahora “saludan Europa y el mundo”, el heroico y épico canto no cuadra demasiado ni con la realidad que se encuentran los paraguayos dentro de la “nueva Roma” ni con los supuestos entusiastas saludos de Europa y el mundo. La prensa paraguaya es un bullir de agrias recriminaciones contra el país del “cetro” opresor bajo el que ahora, sin embargo, desean vivir miles y miles de los ciudadanos del “magnífico Edén” de la “perla del Sud”. Los siguientes son algunos de los testimonios de los frustrados inmigrantes rechazados en el aeropuerto madrileño de Barajas -un 4 por ciento del total en 2006- en su intento de desembarco en una España a la que ahora se denomina “madre patria”.
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El tema está muy caliente en Paraguay. El embajador de España en el país, Eduardo de Quesada, y el propio ministro de asuntos exteriores paraguayo, Rubén Ramírez, se vieron obligados el martes a ofrecer una rueda de prensa ante las constantes denuncias de “maltrato” a emigrantes en su intento por entrar en España camuflados como turistas. El diplomático español negó que se maltratara a los emigrantes no admitidos a territorio español pero también dijo que podría haber más rechazos en el futuro e, incluso, que se habilitara la necesidad de un visado. La semana pasada, unos ochenta paraguayos pasaron cinco días retenidos en la zona de espera del aeropuerto de Barajas, aguardando plaza en algún vuelo de regreso a Sudamérica. El ejecutivo de Asunción quiere que se permita a su personal diplomático visitar a los retenidos en esa zona de espera.
Incremento masivo de emigrantes paraguayos
Según datos oficiales, en lo que va de abril ya son unos trescientos los paraguayos rechazados aunque siguen entrando en España a un ritmo de unos 2.500 por mes. Esta cifra de no admitidos supone un fuerte incremento sobre la tasa que se dio en 2006. Según la embajada, el año pasado sólo se denegó la entrada a un 4,3 por ciento de los paraguayos de los 42.016 que llegaron a España, en su inmensa mayoría con fines ‘turísticos’.
Sin embargo, la policía detectó en los últimos meses un masivo incremento de ciudadanos del país sudamericano en vuelos que terminan en Madrid, en un fenómeno similar al que se produjo con los bolivianos, en este caso, presionados por la entrada en vigor de la necesidad de visado para pisar suelo español. Como Bolivia, Paraguay está sometido a constantes informaciones sobre rechazos masivos de paraguayos y hasta sobre supuestas “circulares” repartidas en Barajas que informarían de que España ya no admite a más inmigrantes con esa nacionalidad.
No obstante, con mucho, son las espectaculares denuncias de maltratos generalizados de la policía española hacia los emigrantes retenidos las que forzaron primero la rueda de prensa del embajador español y del ministro paraguayo de exteriores, y más tarde, la suspensión de la visita del propio presidente del país a España. Tras introducciones sobre las duras aventuras padecidas en la que denominan, entre comillas, como “madre patria”, quienes regresan de Madrid cuentan sus experiencias amparándose en nombres ficticios “por temor a represalias a sus familiares que viven en España”.
"Represalias" y un "trato inhumano"
Uno de estos testimonios es el de una mujer que relata cómo su madre, de 60 años, tuvo que comunicarse prácticamente con cautelas de campo de concentración nazi porque “allá te quitan todo” y “porque si vos hablas de más, te esposan y te llevan detenido, es así de fácil”. “Todo es no, no y no. No hay caso, no hay forma y esto no solo pasa con los paraguayos, habían (sic) también unos 80 brasileros que estaban pidiendo auxilio, estaban cuatro días sin comer y sin bañarse, porque hasta las maletas les quitan, es inhumano la forma en que tratan a la gente”, comentó María, la mujer de nombre supuesto que intenta evitar “represalias” a su familia residente en España.
En este contexto, abundan los relatos de no admitidos en España que las crónicas califican de “expulsados de Madrid”. Personas con severos problemas económicos, deudas agravadas por los gastos del frustrado viaje y una falta total de oportunidades y perspectivas en su país son los argumentos que más se repiten, entre una casi unánime voluntad de “volver a intentar” llegar a una España en la que, ni por un momento, dudan encontrarán casi inmediata solución a sus problemas y sueños. Sin embargo, los editoriales de la prensa paraguaya dejan traslucir de forma mucho más sistemática la desesperanzada situación de un país, sometido al doble drama del éxodo forzado y de un posible rechazo inesperado en su intento de escapar de él.
El sueño de una clase política "como la española"
Un taciturno y apesadumbrado editorial del diario paraguayo ABC recuerda cómo “en los años sesenta del siglo pasado, el problema era el de los españoles que querían venir a ‘hacerse la América’ -como aún se decía- en nuestro país”. Sin embargo, la fortuna de los dos países fue muy distinta. “Poco después la economía europea en general y la de España en particular comenzó a mejorar, iniciándose un proceso de crecimiento que aumentó fuertemente con la instauración de la democracia inteligentemente estructurada por la brillante clase política española tras la muerte del generalísimo Francisco Franco. Gracias a tal cambio político, España dejó de ser un país productor de emigrantes económicos y ahora ha llegado al punto de convertirse en receptor de inmigrantes”, afirma el editorial del diario de Asunción.
De esta forma, los más agrios reproches se dedican a la “todopoderosa politiquería” del propio país y, sobre todo, a la “corrupción que inficiona todos los estamentos del Gobierno”, de manera que “si el Paraguay, como lo hizo España, logra enderezar su vida política, es más que probable que uno de sus primeros efectos sea el de detener la emigración de jóvenes bien formados para el trabajo, pero que aquí no encuentran nada que hacer”. Mientras tanto, los paraguayos -como prácticamente toda América Latina- se siguen debatiendo entre el sueño del indiscutido Eldorado que ven en España y una lista sin fin de reproches y acusaciones cuando la “madre patria” se convierte en la “madrastra” heredera del “cetro opresor” de su magnífico y triunfal himno.
