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Nicanor Duarte, presidente de Paraguay: "España trata a los emigrantes paraguayos como humanoides"

Nicanor Duarte, presidente de Paraguay: "España trata a los emigrantes paraguayos como humanoides"

03.05.07 • 01:13 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

España y los españoles continúan en el punto de mira de furiosas acusaciones por parte de cada vez más países latinoamericanos, en una tendencia que comenzó con graves imputaciones por parte de frustrados o consumados emigrantes y que ahora se ha extendido a los máximos dirigentes de algunas de las naciones que ven abandonar a sus ciudadanos por oleadas. En un fenómeno que se ve desde España como una “invasión masiva y descontrolada” de millones de ‘turistas’ procedentes de Asia, África y América Latina, en este último subcontinente el eje bolivariano extiende cada vez más acusaciones y contagia a cada vez más gobiernos al justificar la atropellada huída de sus habitantes en ancestrales “despojos” y “saqueos” de recursos durante unas épocas coloniales que concluyeron hace casi dos siglos y que, sin embargo, ahora se refuerzan con los argumentos de moda del "neoliberalismo" y la "globalización".

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Sin embargo, no todas las voces responsabilizan a las añejas dinastías reales hispanas y prefieren dirigir las reprobaciones al interior de sus propias clases dirigentes. Los principales diarios paraguayos recogen las opiniones de lectores que imputan a la “corrupción” y a la “ineficacia” de la clase política paraguaya los males de la sociedad del país. Es un punto de vista mantenido por esos mismos medios desde sus propios editoriales, algunos de los cuales, recientemente, comparaban la clase política paraguaya con la española, esta última calificada de modélica en la recuperación y modernización de un país devastado tras una guerra civil y una dictadura de cuatro décadas.

"Nos tratan como a humanoides"

No es ese precisamente el punto de vista de una gran parte de los propios dirigentes latinoamericanos, los cuales, desde el bolivarianismo postcastrista revolucionario a los posiciones más derechistas y conservadoras -y todos inmersos en el mapa internacional de "países fracasados"-, se apuntan sin excepción a un victimismo anclado en lejanos tiempos coloniales cuando no en descompuestos rencores de recientes agravios comparativos. "La sociedad industrial de Europa se desarrolló en gran medida en base al saqueo de los recursos naturales de América Latina. En las dos guerras mundiales, recibimos a millones de europeos sin que se les tratara como parias. Ahora, en cambio, ellos nos tratan como si fuésemos unos humanoides, y eso duele”, afirmaba el presidente Nicanor Duarte Frutos en los días siguientes a la inesperada y brusca interrupción de su visita a España.

En medio de graves acusaciones en los medios paraguayos sobre el trato que reciben los emigrantes en España -tanto los que son rechazados en el aeropuerto de Barajas como los que consiguieron colarse como 'turistas'-, Duarte prefería optar por las acusaciones de parasitismo en que habrían incurrido los emigrantes europeos del siglo XX en América Latina, sin mencionar en ningún momento la contribución de esos emigrantes a un desarrollo dilapidado en las últimas décadas, cuando la región pasó de tierra prometida para europeos a tierra maldita para americanos.

La "diferencia de sueldos" entre España y Paraguay

"Paraguay y América Latina recibieron a los europeos sin problema alguno y por muchos años ellos se desarrollaron sobre nuestras espaldas”, afirmaba el mandatario paraguayo, para quien los perversos efectos de la “globalización” se encuentran tras la desbandada de sus ciudadanos hacia una España que trata a los ciudadanos del país latinoamericano como “humanoides”. “El proceso de globalización va a terminar generando más resentimiento entre los pueblos y va a generar más pobreza”, apuntaba Duarte en su análisis de las causas del abandono masivo -consumado o proyectado- de sus conciudadanos.

No lo ve así la oposición del país, quien recuerda a Duarte cómo la emigración hacia España pero también hacia Argentina se agudizó a partir de 2003, cuando él precisamente se hizo cargo del gobierno, en un fenómeno que se debería más bien a la “mala gestión” del mandatario. La polémica se recrudecía en el país después de que el ministro de Justicia y Trabajo, Derlis Céspedes, afirmara “sin inmutarse” -como apostillaba el principal diario paraguayo- que las causas de la desbandada de sus ciudadanos hacia España se basaban en las diferencias salariales entre Paraguay y el país europeo. Durante la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, Céspedes aseguraba: “Hay una gran diferencia salarial en relación al sueldo que percibe un trabajador de España al salario que percibe un trabajador acá en la República del Paraguay. Entonces, ante esa diferencia, la gente opta por migrar”.

"Pastorcito mentiroso"

Estas declaraciones provocaban una oleada de indignación en amplios sectores políticos, sindicales y hasta eclesiásticos del país. “Ayer nomás, el pastorcito mentiroso de Nicanor decía que hay trabajo y que la gente va a España sólo por viajar. En el Paraguay no hay trabajo, ningún compatriota quiere dejar su suelo, su familia, sus hijos”, declaraba Jorge Alvarenga, máximo responsable de la Central Unitaria de Trabajadores. En las iglesias, los sermones lloraban “el éxodo de sus hijos” y respondían al ministro Céspedes cómo “los paraguayos no van al exterior por gusto” sino porque “no tienen trabajo para vivir dignamente”. En este contexto, incluso los propios paraguayos ya en España consideraban equivocada y contraproducente la abrupta cancelación de la visita de Duarte y dejaban caer que pudiera deberse a otras razones.

En declaraciones a medios latinos editados en España, el presidente de la Casa de Paraguay en Madrid, Miguel Ángel Aguinaga, creía que la suspensión de la visita era una “determinación equivocada” debido a que “ese tipo de acciones no llevan a nada sino a un distanciamiento entre los dos países”. La opinión de Aguinaga, odontólogo con más de tres lustros en España, era reforzada por el portavoz de la Asociación Guaraní de Cooperación Paraguay-España, quien veía otros motivos en la cancelación del viaje Duarte. "El presidente postergó el viaje para el mes de junio debido a las actividades que tiene por las elecciones", señalaba Eligio Palacio. "Temo que con la gran afluencia de compatriotas a España se imponga el visado como han hecho con otros países del área”, concluía el responsable de la asociación de asistencia a emigrantes paraguayos en España.

España: "Tristeza, violencia, xenofobia, prostitución"

En Paraguay, la emigración masiva hacia España ya ha llegado al teatro, donde acaba de preestrenarse “Pasajeros en tránsito”, obra basada en las experiencias de unos emigrantes paraguayos que se encuentran en el aeropuerto madrileño de Barajas. Para unos un lugar de vacaciones, España es para otros el lugar de “tristeza, violencia, xenofobia y prostitución”, y las dos parejas “de distintas clases sociales” que se encuentran en Madrid contrastan en la obra teatral esas dos percepciones del país europeo. La conclusión sobre el “exilio económico” -como se insiste en llamar a la emigración- es que “nadie cambiará el Paraguay si nosotros no cambiamos y nada cambiará en el Paraguay si nosotros no lo hacemos”.



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