NUEVO DIGITAL Internacional - Una adolescente musulmana pakistaní, nuevo caso de 'asesinato por honor' en el Reino Unido mientras las 'feministas islámicas' holandesas se declaran "encantadas" por la ausencia de Ayaan Hirsi Ali
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Una adolescente musulmana pakistaní, nuevo caso de 'asesinato por honor' en el Reino Unido mientras las 'feministas islámicas' holandesas se declaran "encantadas" por la ausencia de Ayaan Hirsi Ali

Una adolescente musulmana pakistaní, nuevo caso de 'asesinato por honor' en el Reino Unido mientras las 'feministas islámicas' holandesas se declaran "encantadas" por la ausencia de Ayaan Hirsi Ali

17.05.07 • 03:01 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Sana Ali vivía en Manchester. Tenía diecisiete años, un par de enormes ojos negros y un embarazo de dos meses cuando fue acribillada a puñaladas en su casa el viernes pasado. Su marido, de 24 años, ya ha sido detenido junto con otras dos personas, un adolescente y una mujer. Todo parece apuntar a otro de los 'asesinatos por honor' importados a Europa con la emigración musulmana. Sana, nacida en Pakistán, había sido ‘prometida’ (en sentido estricto) a su marido desde los ocho años. Por el momento, ninguna organización musulmana ha condenado el asesinato. Ni su noticia habrá llegado a los severos y enojados líderes de la Organización de la Conferencia Islámica, reunidos precisamente en Pakistán, y de donde saldrá una enérgica condena contra la “islamofobia en Europa”. De hecho, las mujeres musulmanas más activas en Holanda ya admiten abiertamente su alivio y su alegría por que, un año después de su obligada partida, Ayaan Hirsi Ali no haya vuelto aparecer por allí con sus tétricas y desagradables denuncias sobre mutilaciones genitales a mujeres, carnicerías ‘por honor’ y sus caracterizaciones de Mahoma como un “tirano” y un “pedófilo”.

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Los cristianos coptos de Egipto tampoco andan últimamente muy convencidos de que sus vecinos musulmanes se tomen muy en serio todas esas arengas sobre la hermandad de los “fieles del Libro”, según la denominación coránica de las tres religiones monoteístas que desde ciertos sectores alianzocivilizatorios no deja de poner como ejemplo de la presunta tolerancia islámica. Desde luego, los cristianos de la localidad de Behma, sesenta kilómetros al sur de El Cairo, no tuvieron la semana pasada esa percepción cuando una turbamulta de quinientos musulmanes recién salidos de la mezquita se dedicó a arrasar toda propiedad 'infiel' que encontró a su paso.

Egipto: musulmanes a la caza del cristiano

En su sermón del viernes, el imán local encendió los ánimos al bramar contra la construcción de una iglesia que, supuestamente, estarían tramando sus vecinos cristianos coptos, aunque otras versiones apuntan a que se trataría simplemente de la posible ampliación del local donde actualmente celebran sus cultos. Poco después, ya estaba ardiendo al menos una treintena de casas y de tiendas pertenecientes a cristianos, con al menos una decena de heridos entre los coptos cuya estado no ha sido descrito. La policía, presente en los disturbios, no intervino hasta horas después, en medio de una “atmósfera de terror” para los cristianos de Behma.

Habitualmente presentado como un tolerante país musulmán de enfoque occidental, Egipto no sólo restringe con severidad la construcción de iglesias sino que exige permisos especiales para cualquier tipo de construcción cristiana. Según los antecedentes recordados por la propia Al Jazeera, los cristianos coptos de Egipto llevan una existencia de esporádicos pero violentos incidentes de sus compatriotas musulmanes, un noventa por ciento de la población del país.

En 1999, veinte cristianos fueron asesinados y decenas de comercios resultaron destruidos en un brote de violencia musulmana contra los coptos. El pasado mes de febrero, turbas musulmanas del sur del país también devastaron e incendiaron los comercios pertenecientes a cristianos después de que se propagara el rumor de un supuesto romance entre una mujer musulmana y un hombre copto. Así mismo, el año pasado se produjeron disturbios en Alejandría después de que otro copto resultara asesinado a puñaladas y otras cinco personas resultaran heridas por un musulmán que las autoridades egipcias calificaron más tarde de “enfermo mental”.

Los países musulmanes, contra la "islamofobia" occidental

No se espera en absoluto una condena en este sentido por parte de la Organización de la Conferencia Islámica reunida en Islamabad, a la que asisten los ministros de exteriores de los países de mayoría musulmana, Turquía incluida, cuyos dirigentes habitualmente despotrican contra los recelos que causa en la Unión Europea su propia candidatura tildando a la organización, despectivamente, de “club cristiano” mientras fomentan varios 'clubs musulmanes' políticos y económicos, vetados, por supuesto, a los países sin evidentes mayorías islámicas.

Más allá de evitar la condena pública y formal de la brutalidad de las prácticas que, amparadas en la religión, se dan en sus países y han sido importadas a la Europa del ‘club cristiano’, los dirigentes del gran club supranacional islámico tienen prevista una “tormenta de ideas” para combatir la “islamofobia” que se da en un Occidente por el que mueren sus compatriotas por llegar.

Un hombre con sólidos lazos occidentales como el presidente Musharraf denunciaba frente a sus homólogos políticos de fe cómo “el mundo musulmán está en una cuesta abajo” respecto al “mundo occidental” y cómo “los países musulmanes, de forma colectiva, tienen que trabajar para vencer las percepciones occidentales de que somos un pueblo religiosamente intolerante”. Esa es también la opinión de las mujeres musulmanas más activas en Europa, aquellas que defienden un “feminismo islámico” que no se ha mostrado suficiente por el momento para salvar a Sana Ali de morir por haber deshonrado a su familia de alguna ignota forma, presuntamente relacionada con su embarazo de dos meses, el tiempo exacto en que tarda en ser descubierto y en ser replicado por la vía del cuchillo.

Feministas holandesas: Hirsi Ali, una 'provocadora'

De hecho, las crónicas internacionales –publicadas con delectación en la prensa turca- muestran abiertamente cómo “las mujeres musulmanas están encantadas de que Hirsi Ali haya abandonado Holanda”. En el país del asesinado Theo van Gogh y vecino de la Dinamarca de las viñetas de Mahoma, la activista somalí es vista por el 'feminismo islámico' como un personaje que, con sus denuncias, “deteriora las relaciones entre musulmanes y no musulmanes”. En este sentido, activistas musulmanas y holandesas condenan a Hirsi Ali por su papel en la película por la que fue asesinado Van Gogh.

"Si quería hacer campaña contra la violencia contra la mujer, no debería haberse escrito el Corán en su cuerpo porque eso fue ofensivo para muchas de las mujeres religiosas que ella decía defender", declara a Reuters una tal Nermin Altintas. “Estoy encantada de que Ayaan Hirsi Ali se haya ido porque ahora el tono se ha suavizado, se ha vuelto menos extremo y las tensiones se han relajado”, concluye Altintas, descrita como gerente de un centro educativo para mujeres emigrantes, una de las cuales, lejos, en el Reino Unido, ya se encuentra relajada de las tensiones y extremadamente muerta para tranquilidad de quienes condenan y se escandalizan con los alarmismos.



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