NUEVO DIGITAL Internacional - La cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica exige la aplicación en Occidente de leyes contra la blasfemia y concluye que "la islamofobia es la peor forma de terrorismo"
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La cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica exige la aplicación en Occidente de leyes contra la blasfemia y concluye que "la islamofobia es la peor forma de terrorismo"

La cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica exige la aplicación en Occidente de leyes contra la blasfemia y concluye que "la islamofobia es la peor forma de terrorismo"

18.05.07 • 03:51 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Los cristianos de Charsadda han recibido cartas anónimas en las que se les da un plazo de diez días para convertirse al islam o, de lo contrario, se enfrentarán a “funestas consecuencias y a explosiones de bombas”. Situada en la frontera noroccidental pakistaní con el Afganistán controlado por los talibanes, los cristianos de la zona han comenzado a huir puesto que la policía no se toma en serio las amenazas. De hecho, los perseguidos por el gobierno suelen ser los propios cristianos puesto que las durísimas leyes que castigan “la blasfemia contra el Profeta” (pena de muerte o cadena perpetua) se aplican con frecuencia como un socorrido comodín con el que parlamento del país se acaba de mostrar nuevamente de acuerdo al rechazar un intento de reforma. Hace dos semanas, en la también pakistaní Lahore, una niña cristiana de doce años era raptada por cuatro musulmanes que la violaron uno tras otro y la condujeron a un prostíbulo, donde fue finalmente rescatada por la policía. Uno de los secuestradores-violadores dijo a uno de sus compañeros: “No dudes en violar a una chica cristiana. Incluso si muere, nadie nos cogerá. Los padres son demasiado pobres para perseguirnos”.

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Las organizaciones que agrupan a las confesiones minoritarias y las propias organizaciones cristianas que monitorizan la persecución contra los no musulmanes no dejan de dar cuenta del clima de terror en que viven católicos y protestantes en el Pakistán de Musharraf. Las acusaciones de “blasfemia” contra el Corán o Mahoma son constantes y, aunque desde hace tiempo nunca se ha llegado a consumar las penas de muerte, veinte personas han sido asesinadas -entre ellas, seis cristianos- durante los procesos por ese “delito”. Las acusaciones de “blasfemia” son lanzadas a veces como simples ajustes de cuentas por disputas privadas o, incluso por niños contra otros niños, como la que el 1 de abril recayó en un cristiano de once años por, supuestamente, haber insultado una banda con inscripciones del Corán que llevaba otro compañero de su misma edad. La cosa empezó como una pelea de niños pero la criatura islámica supo cómo disparar la ‘bala de plata’. La policía se niega a retirar los cargos.

Niños acusados de "blasfemia" por otros niños

Hay cientos de personas acusadas de blasfemia en Pakistán. Victor Azariah, dirigente de una organización de iglesias protestantes en el país, asegura que “una vez que el caso de blasfemia es registrado, puede suceder cualquier cosa”. Religiosos católicos intentan convencer a organizaciones musulmanas de que el caso del niño cristiano está basado en una falsa acusación. En la región de Toba Tek Singh, donde se producía el hecho, viven 10.000 cristianos en medio de una masa de tres millones de musulmanes. Grupos extremistas islámicos suelen agitar estos casos de supuestas blasfemias en revueltas que terminan con asaltos de propiedades de ‘infieles’ y cristianos muertos. Este clima de terror no sólo es tolerado sino apoyado activamente desde el poder del general Musharraf, aliado de Estados Unidos y que recientemente visitó España donde realizó severas admoniciones de condena contra la “islamofobia” en Europa mientras el Rey Juan Carlos, en un discurso, le elogiaba como "promotor" de un "islam, moderado y abierto".

Sin embargo, esta misma semana, el intento de un parlamentario de una minoría por modificar la nefasta Sección 295C del Código Penal de Pakistán sobre la blasfemia terminó en rotundo fracaso después de que oposición y partido en el gobierno se unieran para derrotarlo. Entre gritos de “vergüenza”, legisladores de las dos principales formaciones políticas pakistaníes gritaron a voz en cuello en la sala de sesiones contra un proyecto de modificación del pasaje legal para que la blasfemia contra Mahoma o contra el Corán fuera castigada con cinco años de prisión y multa en vez de con pena de muerte o cadena perpetua como hasta ahora. El propio ministro de asuntos parlamentarios del gobierno de Musharraf resumió la postura en medio de la tensión: “El islam es nuestra religión y estos proyectos de ley (de reforma) hieren nuestros sentimientos. Esto no es un estado laico sino la República Islámica de Pakistán”.

Represalias "más duras" por "falsa propaganda" contra el islam

Precisamente, como informaba ayer NUEVO DIGITAL, la cumbre de la Organización para la Conferencia Islámica se celebra estos días en Pakistán, en concreto en Islamabad. Como era de esperar, los ministros de exteriores de los países asistentes a la reunión internacional se han pronunciado en términos muy duros contra lo que denominan como “islamofobia”, en el mundo en general y, muy especialmente, en Europa y Estados Unidos. Los participantes en la cumbre han sugerido la creación de “plataformas” de comunicación para contrarrestar lo que califican de “falsa propaganda de los países no islámicos” contra el islam. Es más: los ministros se han mostrado de acuerdo en que si alguien en Occidente relaciona al islam con el terrorismo, “los países musulmanes deberían adoptar una posición más dura que condenar tales manifestaciones”, según cuenta la prensa pakistaní desde Islamabad.

En este sentido, y más allá de exigir un puesto permanente en el Consejo de Seguridad para la organización islámica y de proponer una fuerza militar musulmana que intervenga en Irak -ya rechazada por el gobierno de Bagdad-, la cumbre de la Organización para la Conferencia Islámica ha insistido, como la principal de sus conclusiones, en el tema de la “islamofobia” que, según su opinión, “ha alcanzado proporciones xenofóbicas” en Occidente. Además de calificarla como “la peor forma de terrorismo”, los ministros de exteriores de los países musulmanes han condenado de forma firme la actitud de los ejecutivos occidentales por evitar discutir el asunto de la “islamofobia” mediante “el desvío de la atención hacia la situación de los no musulmanes y de los derechos humanos en los países miembros de la Organización para la Conferencia Islámica”, según cuenta el enviado de la saudí Arab News.

"Que no queden impunes los ataques al islam"
Tomando como precedente el discurso del Papa de Ratisbona y la publicación de las viñetas sobre Mahoma, el bloque musulmán exige también que Europa aplique leyes contra la blasfemia para que no queden impunes los “ataques contra el islam”. Sin embargo, en medio de su abierta irritación que llega a la ira cuando se leen los discursos, los países islámicos consideran que se abre un “buen augurio” con la presidencia de Eslovenia de la Unión Europea para 2008 puesto que el gobierno de este país ya ha anunciado que uno de sus cuatro principales objetivos será el “diálogo intercultural”. De hecho, ya esta previsto que el próximo año sea declarado como “Año Europeo para el Diálogo Intercultural”, con invitación expresa ya cursada por el ministro de asuntos exteriores de Liubliana para que el secretario general de la Organización para la Conferencia Islámica acuda a la capital eslovena para “discutir proyectos conjuntos”.



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