Estados Unidos, en recesión generacional: Los treintañeros estadounidenses, la primera generación en ganar menos que sus padres a su misma edad
X- El 'sueño americano' se desvanece también para los emigrantes: Varios países occidentales permiten una mayor movilidad social que la ahora posible en Estados Unidos
- ECONOMIC MOBILITY PROJECT - THE PEW CHARITABLE TRUSTS - Economic mobility: Is the American Dream Alive and Well? (pdf)
“¿Está vivo y coleando el sueño americano?”, se preguntan ya desde la apertura de su estudio (pdf) varios de los ‘think tanks’ de mayor reputación en Estados Unidos. No, a juzgar por los datos que han extrapolado del censo. Los hijos siempre han ganado más que sus padres, y muy especialmente tras la Segunda Guerra Mundial. Eso era lo normal. Hasta ahora. Mientras en España se ha acuñado la expresión de ‘mileuristas’ para los jóvenes que no superan en sus salarios una cantidad que sus padres ya ganaban hace décadas, incluso en términos brutos, en Estados Unidos el fenómeno ya tiene cifras concretas. Los ya treintañeros de la Generación X ganan menos que la generación anterior, la de sus padres en el tramo final de los ‘baby boomers’. Esta sorprendente realidad ha coincidido con una emigración masiva hacia Estados Unidos. Por cierto, ¿se desploma también el ‘sueño americano’ para los no ‘americanos’? ¿Son los emigrantes la causa o son ellos también las víctimas?
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El estudio de Pew Charitable Trusts, Brookings Institution, Heritage Foundation, American Enterprise, más las universidades de Harvard y Columbia, entre otros varios de los más grandes ‘think tanks’ y universidades del país unidos en el Economic Mobility Project, es muy parco a la hora de avanzar las causas de que, por primera vez en la historia reciente, los hijos ganen menos dinero que sus padres en el mismo tramo de sus respectivas vidas. Sin embargo, sí se deslizan algunas posibles causas para el fenómeno, alguna de ellas previsiblemente muy poco satisfactoria para la imagen de los jóvenes contemporáneos.
Se considera que la treintena es un buen mojón en la historia profesional de una persona para calcular cuál va a ser su previsible trayectoria futura. Por ello, el estudio se ha centrado en ese corte de edad para terminar estableciendo que los padres de los actuales treintañeros ya ganaban en términos relativos bastante más de lo que ahora se meten en el bolsillo sus hijos.
Doce por ciento menos que sus padres
En realidad, las familias estadounidenses cuyos progenitores se encuentran de la tercera a cuarta década de vida ingresan más dinero que las de sus padres con los mismos años, pero esto es achacado casi dudar a la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Hay un poco más de dinero pero es porque trabajan dos en lugar de uno. Y de esta forma, la primera conclusión, según John Morton, de Pew Charitable Tusts, es que "el panorama puede ser sombrío para los hombres pero, en general, es positivo para las familias”.
En los años noventa, la media de ingresos para los hombres en la treintena era de 32.900 dólares, un cinco por ciento más que tres décadas antes. Sin embargo, desde el año 2000, los ingresos de las familias con ese perfil de edad han ido por detrás del crecimiento de la productividad. En 2004, el ingreso medio de un hombre treintañero era de 35.000 dólares. Compensados los ajustes inflacionarios, los ingresos son un 12 por ciento inferiores a los de un hombre de la misma edad en 1974, la generación de su padre.
El fin de la explosión americana iniciada en el siglo XIX
Los autores del informe no establecen con claridad las posibles causas de esta ‘vuelta atrás’ en la capacidad de ganar dinero, pero si sugieren algunas hipótesis, entre ellas, la incorporación de las mujeres al mercado laboral, un economía menos robusta que la de anteriores generaciones y que los hombres de hoy podrían trabajar menos duro que sus padres. En cualquier caso, el fenómeno sorprende por su dimensión histórica en el hasta ahora tren lanzado sin frenos que hizo posible el milagro americano.
“Regresando a los años veinte del siglo XIX, el producto bruto per cápita en los Estados Unidos ha crecido una media de un 52 por ciento en cada generación. Sin embargo, desde 1973, el ingreso medio familiar ha crecido sólo un 0,6 por ciento al año, una tasa que significa un incremento de un 17 por ciento en los ingresos medios de cada familia por cada generación. De esta forma, a menos de que suba la tasa de crecimiento, la próxima generación experimentará una mejora en sus estándares de vida que será sólo de un tercio respecto a la media histórica de anteriores generaciones”, afirma el estudio (pdf).
Además de esta ‘movildad relativa’ generacional, el informe analiza, así mismo, la ‘movilidad absoluta’ según los distintos perfiles de raza, procedencia étnica, nivel sociocultural, etc. Pues bien, también en este caso se desploma el ‘sueño americano’ derivado de una sociedad donde es posible ‘emerger’ desde los niveles inferiores para ir subiendo puestos en la escala social. De hecho, la estratificación social estadounidense sería ahora más rígida que la de otros países occidentales desarrollados.
Europa, mayor movilidad social que Estados Unidos
Si se da un ratio de 1 a la ‘movilidad relativa’ en Estados Unidos, el equivalente es sólo ligeramente inferior en el Reino Unido, pero en otros países europeos -en especial, de la Europa escandinava- ese ratio llega incluso a triplicarse. Francia superaría ligeramente a Estados Unidos, seguida por Alemania, Suecia, Canadá, Finlandia, Noruega y Dinamarca, país este último, entre los citados por el estudio, que sobrepasa la triplicación de la cifra estadounidense.
En términos reales, esto significa que las recientes oleadas inmigratorias estadounidenses lo tendrán muy difícil para subir en la pirámide social, al menos, en relación con los inmigrantes anteriores, en su mayoría europeos, y en relación a las oportunidades que tendrían en Europa, continente tradicionalmente rígido en la movilidad social además de histórico proveedor de emigración precisamente a Estados Unidos.
Todas estas conclusiones parecen dibujar un panorama, si no de cataclismo, sí al menos de un nuevo perfil donde los tradicionales modelos estadounidenses de éxito y movilidad personal y social se encuentran en pleno declive en relación con la trayectoria histórica del país. Está por ver si se trata de un ‘aplazamiento’ del sueño americano -como quiere ver, de forma voluntarista y esperanzada, el director del estudio- o si se trata ya, por el contrario, de una nación en decadencia, incapaz incluso de seguir asumiendo las decenas de millones de personas que llegan a su territorio, seducidas por un sueño que nunca se hará realidad.
