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Avisos de 'consecuencias': Las autoridades helvéticas expresan abiertamente su temor ante la campaña política y ciudadana que pretende prohibir los minaretes en Suiza

Avisos de 'consecuencias': Las autoridades helvéticas expresan abiertamente su temor ante la campaña política y ciudadana que pretende prohibir los minaretes en Suiza

29.05.07 • 03:48 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

¿Le gustaría a usted ver un minarete sobresaliendo sobre el paisaje urbano de su ciudad? ¿Es un minarete un elemento necesario para la práctica de la religión musulmana o, simplemente, el símbolo del supremacismo islámico en los países de mayoría no musulmana? El proyecto de mezquita de los Bermejales, en la localidad española de Sevilla, contempla un minarete de 30 metros de altura cuya redimensión se está intentando con el pretexto de que no cumple las ordenanzas urbanísticas locales. Antes de morir, Oriana Fallaci declaraba al New Yorker su “humillación” por el previsto minarete de 24 metros que dominaría por completo “el paisaje del Giotto” donde está prevista su construcción y que sobresaldrá muy por encima de las torres de las iglesias. En Suiza, destacados miembros del Partido Popular del país, actualmente la principal fuerza parlamentaria, han lanzado una campaña para prohibir la construcción de minaretes dentro del territorio helvético. Las veladas amenazas y los negros augurios del miedo no han tardado en aparecer.

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“No tenemos nada contra los musulmanes. Pero no queremos minaretes. El minarete es un símbolo de un islam político y agresivo, es el símbolo de la ley islámica. En el mismo momento en que haya minaretes en Europa, eso significará que el islam ya domina”. declaraba Oskar Freysinger, parlamentario de la fuerza política que promueve la campaña. “Aquí (en Suiza) tenemos leyes civiles. Prohibir los minaretes enviaría una señal clara de que nuestras leyes europeas, nuestras leyes suizas, deben ser aceptadas. Si quieres vivir aquí, tienes que aceptarlas. Y si no, date la vuelta”, concluía el político popular suizo.

Los musulmanes reaccionarán "con ira y rencor"

La BBC, que recoge las palabras Freysinger, relaciona la campaña con el año de elecciones generales en Suiza y aventura cómo las declaraciones del político popular -que “pueden sonar extremas, e, incluso, paranoicas”, en opinión del redactor de la noticia- serán bien recibidas por un electorado que, según una encuesta periodística, se manifiesta en un 43 por ciento a favor de prohibir la construcción de minaretes en el país. En este contexto, los entornos académicos y políticos más próximos al islam ya están dejando caer las posibles nefastas consecuencias que acarrearía tal prohibición de construir minaretes si se culminara en forma de ley.

“Creo que los musulmanes suizos (reaccionarían) con ira y rencor”, afirma Reinhard Schulze, profesor de Estudios Islámicos en la Universidad de Berna. “Y ya sabemos que la cólera y el resentimiento entre una comunidad puede llevar a la radicalización e, incluso, a la militancia”. “No hay duda de que el ataque a los minaretes es parte del panorama más amplio de la islamofobia”, asegura por su parte el profesor Clive Church, recientemente retirado de la Universidad de Kent y experto en la política suiza. Para Church, si se consuma la prohibición, la reacción de la comunidad musulmana en Suiza sería comparable a la oleada de protestas y violencia que siguió a la publicación de las viñetas sobre Mahoma.

Miedo en el gobierno suizo

Otros expertos, como Jonathan Steinberg, de la Universidad de Pennsylvania, lo dicen más claro y con menos prejuicios: “El islam radical es una enorme factor político extranjero. Ninguna de las inmigraciones anteriores han sido una amenaza internacional. Ahora sí que lo es”, asegura en relación a un país donde la mayor parte de la inmigración ha procedido de las comunidades musulmanas de la antigua Yugoslavia y de Turquía, presentada por Reuters como otro país europeo más bajo el titular genérico de que “la reputada tolerancia suiza se encuentra amenazada”.

“El gobierno suizo está extremadamente nervioso sobre la perspectiva de la militancia entre los musulmanes suizos”, constata el corresponsal de la BBC desde Berna. De hecho, varios ministros de alto perfil y significativas carteras (exteriores, defensa, interior) así como el propio presidente del país han salido en tromba para condenar la campaña y su pretensión de convocatoria de un referéndum sobre los minaretes. La propia ministra de asuntos exteriores, la socialista Micheline Calmy-Rey -quien, además, ostenta la presidencia rotatoria de la Confederación Helvética- ya ha advertido de que la iniciativa “podría poner en peligro los intereses suizos y a los ciudadanos suizos”.

En los países musulmanes y en los nodos islámicos de Internet se sigue con extremada atención el tema de los minaretes suizos. Y al gobierno helvético ya no le cabe la camisa en el cuerpo al recibir las noticias de expertos nacionales en el Medio Oriente, como el ex diplomático suizo Yves Besson, quien, en la prensa doméstica reconoce cómo el asunto podría derivar en una espiral “fuera de control”. “He visto varios blogs en Al Jazeera donde están hablando de una prohibición de mezquitas en Suiza y no de los minaretes, y eso es muy peligroso”, afirma Besson.

Socialistas suizos: cuantas más mezquitas, mejor

No le falta razón al ex diplomático. Los medios árabes y musulmanes echan humo con el tema y le dedican largos reportajes. La agencia oficial de Kuwait entrevistaba al también socialista Jean Ziegler, suizo y relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, además de profesor de sociología en las universidades de Ginebra y la Sorbona. Para Ziegler, “deberíamos estar contentos de tener tantas mezquitas en Suiza como sea posible porque necesitamos espiritualidad; necesitamos la conexión entre el mundo islámico y la identidad suiza”.

“Estoy totalmente en contra de esta iniciativa. La combatiré y el Partido Socialista suizo (también) la combatirá”, añadía el diplomático de las Naciones Unidas, para quien todo el tema se reduce a un problema de “racismo” en el que las instituciones internacionales sobre Derechos Humanos deberían tomar carta contra una iniciativa que la Kuwait News Agency presenta como promovida por la “extrema derecha”. Mientras, el presidente del grupo de diálogo con el islam de la Conferencia Episcopal suiza recordaba que en el país centroeuropeo existe libertad de religión pero que Arabia Saudí no existe nada similar respecto a los cristianos.

Iglesia: los sermones, más peligrosos que los minaretes

Para el obispo Pierre Bürcher, los minaretes son “un símbolo” pero no una parte esencial de una mezquita. “Lo que pasa dentro de la mezquita es mucho más importante porque es ahí donde se enseña el Corán y donde puedes encontrarte a gente cruzando la línea”, advertía Bürcher antes de pedir que las autoridades vigilen más de cerca unos sermones musulmanes “a menudo politizados, y donde tienen lugar las enseñanzas antioccidentales o, incluso, terroristas” como, por otra parte, se demuestra una y otra vez en la detención de imanes de mezquitas occidentales, las últimas, en España.

Sin embargo, no sólo la ministra de asuntos exteriores sino también los jefes de las carteras de interior y defensa no están para controlar mucho y sí para advertir, cada vez más alarmados, de que la iniciativa podría conducir a una extremadamente peligrosa reacción en los países musulmanes que dañara los intereses suizos y pusiera en riesgo la propia seguridad del país en un temor que se relaciona directamente, con las viñetas de Mahoma. Sólo que, esta vez, ni tan siquiera son chistes la causa de la nueva y potencial pero siempre peligrosa y cruenta cólera de los fieles de Alá más fieles.



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