El gobierno británico confirma la existencia de mil musulmanes polígamos en el Reino Unido con derecho a prestaciones sociales para todas las esposas, viviendas sociales incluidas
XEn una sorprendente revelación, las autoridades británicas no sólo acaban de reconocer la existencia de matrimonios polígamos en el Reino Unido sino la posibilidad de que todas las esposas de cada unidad familiar puedan estar cubiertas por la seguridad social británica si los varios enlaces polígamos se celebraron en un país donde esta práctica sea legal. Puesto que la poligamia tiene ese caracter en Pakistán, Nigeria o India pero ilegal en el Reino Unido, el Home Office advierte de que las múltiples cónyuges de un mismo hombre pueden entrar en el país “como estudiantes o turistas” y que “los agentes tienen la recomendación de permitir el acceso al Reino Unido a las esposas suplementarias incluso si sospechan que el marido está intentando engañar al sistema mediante falsos divorcios”.
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Ha sido el Times de Londres el que, amparándose en la legislación sobre libertad y acceso a la información pública, acaba de conseguir unas singulares confesiones de los departamentos de exteriores, justicia y trabajo que demuestran cómo, en un país donde la poligamia es delito, “mil hombres viven legalmente (en el Reino Unido) con múltiples esposas a pesar de los temores sobre explotación”. El tema de la explotación es derivado no de la sobrecarga del sistema asistencial británico -que puede cubrir a todas las esposas de cada hombre si se cumplen las condiciones exigidas por el sistema británico- sino de que algunas de ellas puedan no tener esos derechos si entran en “matrimonios no reconocidos sin derechos”, aunque estos sean polígamos.
Esposas: Viviendas sociales para todas y cada una
La preocupación sobre la "explotación" de las mujeres ha centrado, por ejemplo, la reacción del parlamentario conservador, Humphrey Malins, antiguo ministro de Asuntos Exteriores ‘en la sombra’ y fundador del Immigration Advisory Service. “El gobierno no controla la situación. Esto es claramente una explotación de las mujeres”. De las mujeres y, al parecer, del sistema asistencial británico, puesto que, según afirma el diario londinense, “un marido puede exigir beneficios sobre viviendas sociales para cada mujer incluso si están en el extranjero hasta por 52 semanas siempre que la ausencia sea temporal y por razones importantes”.
No es la única fórmula para conseguir casas gratuitas para el potencial tropel de esposas. Además, y según la respuesta de los Comunes al Times, también bajo la Ley de Libertad de Información, “un matrimonio polígamo es la única circunstancia por la que el incremento por la dependencia de un adulto es abonable en beneficios sobre la renta (puesto que) bajo cualquier otra circunstancia, un ‘adulto dependiente’ debería de realizar una petición por separado”. Lo que se deja traslucir bajo las respuestas de las autoridades británicas no es que los matrimonios polígamos sean un problema sino que lo son “las bodas polígamas no legalizadas” a los ojos del Reino Unido. Es sobre este capítulo sobre el que las autoridades acaban de decir ahora que no disponen de datos concretos y es ahí donde también se manifiesta la preocupación de gobierno y oposición por las esposas que pueden quedar en situación vulnerable si son rechazadas por sus maridos.
Muchas esposas... ¿y también muchas concubinas?
Medio en serio, medio en broma, algunos participantes en el foro que sigue a la noticia recuerdan que el Corán no sólo permite hasta cuatro esposas sino también cuantas concubinas el ‘pater familias’ pueda mantener (Mahoma tuvo, al menos, dos, aunque se supone que el número de cortesanas debió ser muy superior). En un repentino ataque justificativo de la poligamia, el Times recuerda sin matices que “en los países musulmanes contemporáneos, las actitudes patriarcales pueden dejar indefensos a una mujer y a sus hijos si no tienen a un hombre que los proteja”.
Tirando de historia para justificar esta actitud en la del principal profeta del islam, el Times recuerda también cómo, según los musulmanes, una de las motivaciones de Mahoma para tener múltiples esposas fue, simplemente, la “caritativa” al desear proteger a mujeres que habían quedado sin amparo. No dice el Times que Mahoma tuvo diez esposas -incluida A’ishah, entregada al profeta con seis años, tres años antes de que un Mahoma de 54 años consumara el matrimonio con la niña de nueve- sólo por una autorización especial divina también recogida en los textos islámicos.
También en Estados Unidos
Por el contrario, el diario evita recordar la historia de todas esas mujeres, incluyendo la de A’ishah, quien fue la preferida del profeta y que no quedó en ninguna situación desprotegida sino que le fue entregada por su propio padre, Abu Bakr, uno de los primeros seguidores de Mahoma -le acompañó en su viaje a Medina- y quien estaba llamado a convertirse en el primer califa de una Arabia unida bajo la espada del islam y sucesor en la tierra del hombre al que entregó su hija siendo aún una niña pequeña.
A pesar de que los sectores afines al islam -y en el islam mismo- justifiquen en ancestrales costumbres tribales la práctica de la poligamia o de la entrega de niñas pequeñas para el matrimonio, las familias musulmanas de este tipo se remiten a la tradición del propio Mahoma y recuerdan que nada malo puede haber en imitar el santo ejemplo del profeta. En Estados Unidos también se sospecha que existe una amplia población de origen inmigrante musulmán que ya estaría practicando la poligamia de forma clandestina. El New York Times publicaba hace unas pocas semanas un amplio reportaje sobre el tema donde se constataba cómo esa práctica “sigue en secreto a los africanos a Nueva York”. De la África negra occidental a la oriental, la poligamia se extiende también de forma clandestina por toda la Norteamérica desarrollada.
Obsesión con los mormones
Sin embargo, la poligamia que sigue preocupando a la opinión pública estadounidense es la histórica mormona, abolida formalmente por ese grupo religioso a finales del siglo XIX, con excepción de la continuidad que le ha dado la autodenominada Iglesia Fundamentalista de Jesús de los Últimos Días, una escisión marginal que, sin embargo, convirtió a su líder Warren Jeffs -a punto de ser juzgado- en una celebridad criminal nacional e internacional.
No obstante, la ‘maldición de las múltiples esposas’ sigue persiguiendo a los mormones que intentan alcanzar cargos públicos. El último y muy destacado caso es el de Mitt Romney, ex gobernador mormón de Massachusetts y candidato republicano a la nominación para las elecciones presidenciales del próximo año. A pesar de ser el preferido por el ‘gran republicanismo’ y quien más fondos ha conseguido reunir en comparación a otros candidatos, la sombra de la poligamia histórica de su religión le persigue, tanto que esta misma semana se veía obligado a rechazar explícitamente y de forma contundente la práctica de la poligamia (“no puedo concebir nada más terrible”, decía en ’60 minutes’) y a prácticamente disculparse porque su tatarabuelo, también mormón, hubiera tenido varias esposas cuando la gente de su religión "intentaba construir una generación, ahí, en el desierto".
