¿El fin del 'melting pot'? – Expertos estadounidenses se preguntan si la inmigración hispana es asimilable por la cultura general del país
X- Liam Barney, secretario británico de Inmigración: "Creo que deberíamos clarificar el contrato entre nuestro país y los recién llegados"
- FOREIGN POLICY - (MARCH-APRIL 2004) - Samuel Huntington: The Hispanic Challenge - (Versión PDF)
- HARVARD MAGAZINE (MAY-JUNE 2007) - Ashley Pettus: End of the Melting Pot? - (Versión HTML) - (Versión PDF)
- NUEVO DIGITAL (18/04/06) - La otra "Reconquista": Las protestas migratorias en Estados Unidos potencian a movimientos de recuperación de la tierra "robada" a México en medio de las apocalípticas advertencias de Samuel Huntington sobre el fin del 'sueño americano'
- NUEVO DIGITAL (13/10/06) - El laborismo británico enseña los dientes – Ruth Kelly, Secretaria de Comunidades: “Ha llegado el momento de reequilibrar nuestra relación con las organizaciones musulmanas”
Salvo en España, donde hechos y palabras de izquierda y derecha continúan ahogados por el miedo de los complejos y la asfixia de la corrección política, los principales países europeos comienzan a mostrar signos de agresividad en la adopción de medidas para forzar la integración de grandes masas de emigrantes que han formado sociedades paralelas y, en algunos casos, hostiles a las de acogida. En movimientos de autoafirmación de la identidad nacional, impensables hace unos pocos años, desde la derecha del francés Sarkozy, el nuevo superministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Co-Desarrollo no sólo se plantea ambiciosos objetivos numéricos de expulsión de inmigrantes ilegales sino la exaltación de la ‘personalidad francesa’. También desde la izquierda, altos cargos del gobierno de Blair ya piden también abiertamente una festividad que homenajee la “identidad nacional británica”. En Europa, la ‘disolución’ de las identidades es achacada principalmente a la exponencialmente creciente población musulmana, pero en Estados Unidos la equivalencia en términos de supuesta ‘corrosión’ de los valores seminales patrios viene dada por la población hispana, y, muy especialmente, por la de procedencia mexicana, a la que se imputa ser impermeable al tradicional mestizaje del ‘melting pot’ americano que disolvió las distintas procedencias inmigratorias constituyentes del país en el gran -y para, algunos, amenazado- ‘mainstream’ del 'American Dream'.
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Ruth Kelly, máxima -y contundente- responsable de la gestión de las “comunidades” en el Reino Unido, acaba de publicar un artículo en el que reclama abiertamente no sólo la instauración de un día que homenajee la identidad nacional británica sino también un “endurecimiento de los tests de ciudadanía”. “El objetivo de esa jornada sería celebrar la contribución que todos hemos realizado a la sociedad pero, especialmente, reconocer el enfoque local de esa contribución”, manifestaba Kelly en declaraciones a la BBC.
"Francia será extraordinariamente firme"
Para Kelly, los inmigrantes también deberían integrarse mediante la realización de trabajos voluntarios, los cuales acelerarían el proceso para “ganarse” la ciudadanía mediante el propuesto sistema de consecución de “puntos”. Puesto que la ciudadanía debe "ganarse", también puede 'perderse'. En este sentido, el sistema propuesto contempla ‘pasos atrás’ mediante la retirada de puntos por la comisión de actos delictivos menores. Liam Byrne, responsable de Inmigración, no sólo firmaba el mismo artículo político junto con su compañera Kelly sino que declaraba con posterioridad durante una comparecencia pública: "Creo que deberíamos clarificar el contrato entre nuestro país y los recién llegados. Tenemos que hacer más para ayudar a comprender nuestros valores y la forma británica de vida a quienes acaban de llegar y deciden quedarse".
En Francia, el propio nombre del nuevo superministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Co-Desarrollo ya lo dice todo. Brice Hortefeux, su titular, acaba de reiterar el objetivo del presidente Sarkozy de 25.000 expulsiones de emigrantes ilegales para finales del presente año. “La República Francesa será extremadamente firme. Asegurará que las leyes sean cumplidas. Por supuesto, esas leyes deben ser aplicadas con la mayor humanidad”, afirmaba Hortefeux. “La generosidad no es abrir de par en par las fronteras sin pensar en cómo se van a integrar las personas, cómo van a vivir, cómo van a subsistir”. En su ya famoso discurso de Bercy, inmediatamente anterior a las elecciones que le llevaron al poder, Sarkozy exigía una ciudadanía donde “los deberes son la contrapartida de los derechos” puesto que "Francia no es una raza, ni una etnia, ni un territorio. Francia es un ideal incansablemente perseguido por un gran pueblo que cree desde su primer día en la fuerza de las ideas, en su capacidad de transformar el mundo y en llevar la felicidad a la humanidad”.
Huntington: Si los españoles hubieran dominado Estados Unidos...
En Estados Unidos, el fuego a gran escala fue abierto por dos textos de muy alto voltaje de Samuel Huntington, hasta entonces sólo conocido entre el gran público por su famosa -y devaluada por la banalización de los lugares comunes- teoría del Choque de Civilizaciones. Sin embargo, primero en un artículo en Foreign Policy titulado “El Desafío Hispano” (pdf), y un año después, en su libro “Quiénes somos: Los retos de la identidad nacional americana”, Huntington establecía que los Estados Unidos fueron fundados por colonos británicos que llevaron con ellos el idioma inglés, los valores protestantes, el individualismo, los compromisos religiosos y el respeto por la ley, y que las oleadas posteriores de inmigrantes se acogieron a esa cultura anglo-protestante, y en ella fueron asimilados. Sin embargo, ahora, y según el resumen facilitado por el editor del libro, “más recientemente, nuestra identidad nacional ha sido erosionada por los problemas de la asimilación de cantidades masivas de, fundamentalmente, inmigrantes hispanos, y desafiada por temas como el bilingüismo, el multiculturalismo, la devaluación de la ciudadanía y la ‘desnacionalización’ de las élites estadounidenses”.
En opinión del profesor de Harvard, el 11-S llevó a un resurgimiento del patriotismo estadounidense que, sin embargo, también ha comenzado a desvanecerse, por lo que reclama “una reafirmación de los valores que nos han hecho americanos”. En su artículo para Foreign Policy, Huntington se preguntaba qué habría sido de los Estados Unidos si los “protestantes británicos” que dominaron el país hubieran sido, en su lugar, “católicos franceses, españoles o portugueses”, y su inmediata respuesta era que el país, en lugar de lo que fue y es, habría sido “Québec, México o Brasil”. En la actualidad, para Huntington el peligro de corrosión de los valores nucleares estadounidenses proviente del “persistente influjo de inmigrantes hispanos (que) amenaza con dividir a los Estados Unidos en dos pueblos, en dos culturas y en dos idiomas”. Y añade: “A diferencia de pasados grupos de inmigrantes, los mexicanos y otros latinos no se han asimilado dentro de la principal cultura de los Estados Unidos, formando, en su lugar, sus propios enclaves políticos y lingüísticos desde Los Ángeles a Miami, y rechazando los valores anglo-protestantes que construyeron el sueño americano. Los Estados Unidos ignoran este desafío de forma negligente".
Hispanos en Estados Unidos: "¿El fin del 'melting pot'?"
Es la propia revista de la Universidad de Harvard la que, en su último número, se pregunta si, efectivamente, ha llegado “el fin del ‘melting pot’”. La articulista, Ashley Pettus, mantiene una posición opuesta a la de Huntington y comienza recordando cómo, anteriormente a la contemporánea y masiva llegada de hispanos, el arribo de “no anglosajones, alemanes o irlandeses” también levantó dudas sobre su posibilidad de integración, en referencia, especialmente, a la inmigración italiana. Para la autora, la diferencia es que los descendientes de esos inmigrantes europeos -y también asiáticos- se beneficiaron de la gran cantidad de empleos con altos salarios que se salieron al mercado laboral tras la Segunda Guerra Mundial, lo que les permitió ascender en la escala social. Sin embargo, en su opinión, ahora los inmigrantes hispanos se encuentran con el fin de la clásica movilidad y permeabilidad estadounidense de la escala social estadounidense –ya denunciada por otros estudios reseñados recientemente en NUEVO DIGITAL-, una falta de movilidad social que proviene de que los bajos ingresos derivados de los trabajos inferiores no reportan la misma capacidad de compra, educación y ascensión social que un similar 'low-end' permitió con anterioridad a los blancos europeos, fuera cual fuera su origen.
En todo caso, parece fuera de toda duda que los estados occidentales más desarrollados avanzan en un proceso de autoafirmación nacional e, incluso, patriótica, que no sólo sirve de compensación, sino también de contrafreno, a una disolución de las que han sido las ideas motrices en el desarrollo de una civilización anhelada por el resto del mundo y que, en curiosa contradicción, amenazan los mismos que las envidian y desean compartir sus beneficios.
