NUEVO DIGITAL Internacional - Tel Aviv prepara represalias comerciales contra el Reino Unido tras el llamamiento al boicot de las universidades israelíes lanzado por los sindicatos británicos
NUEVO DIGITAL - Internacional

Tel Aviv prepara represalias comerciales contra el Reino Unido tras el llamamiento al boicot de las universidades israelíes lanzado por los sindicatos británicos

Tel Aviv prepara represalias comerciales contra el Reino Unido tras el llamamiento al boicot de las universidades israelíes lanzado por los sindicatos británicos

14.06.07 • 03:03 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

La polémica era desencadenada por el University and College Union (UCU), sindicato que el pasado 30 de marzo lanzaba un debate entre sus miembros sobre la posibilidad de organizar un boicot contra los profesores y universidades israelíes, a los que considera “cómplices” de la ocupación de los territorios palestinos y de la situación en ellos creados. Dos semanas más tarde, y después de que UNISON, la mayor central sindical británica, haya anunciado que también estudiará unirse a la propuesta de UCU, en el parlamento israelí ya hay algunos legisladores que están preparando cobertura legal para responder con un bloqueo comercial a los productos del Reino Unido. Sin embargo, quien primero puede terminar pagando el pato del rifirrafe es el musical ‘Mamma mia’, una producción británica que debe estrenarse en Tel Aviv en unas pocas semanas y que ya se enfrenta a un potencial boicot de compañías locales de teatro que amenazan con negarse a trabajar para el espectáculo. Pero, por debajo de las primeras y tensas escaramuzas, lo que una vez más subyace es la fuerte posición antiisraelí -“antisemita”, dicen unos desde Israel, “arabista”, dicen otros desde Londres- en una parte de la ‘intelligentsia’ del Reino Unido, convenientemente cubierta por organizaciones de funcionarios y personal laboral altamente sindicalizado que ha secuestrado el liderazgo en lo que debía haberse mantenido en un plano académico universitario.

[Más:]

En una gran operación de relaciones públicas, y con las adecuadas conexiones en los medios, no sólo el UCU ha lanzado la bien organizada ofensiva contra las universidades israelíes. También la National Union of Journalists se había adelantado en abril con una llamada al boicot de productos israelíes mientras el mayor sindicato británico, UNISON -muy virulento en el apoyo de las tesis palestinas-, discutirá una acción similar la próxima semana. La acometida de los sectores académicos y periodísticos más antiisraelíes y más propalestinos -que se refieren con exquisita sensibilidad a los secuestradores del periodista de la BBC, Alan Johnston, (quien, por otra parte, dice secuestrado lo mismo que decía en libertad en sus crónicas desde Gaza con sus culpabilizaciones a Tel Aviv, Washington y al propio Londres)- se mezcla con la politizada bulla de los sindicalistas de manifestación de clase en pecho para formar una riada de magma antihebreo que ya ha llegado a las puertas de Israel.

Londres intenta tranquilizar a Tel Aviv

Alli, siete grandes universidades israelíes se han unido con la intención de contrarrestar la agresiva campaña que sopla desde el Reino Unido mediante, entre otras cosas, la publicación de anuncios publicitarios en los grandes medios estadounidenses sobre las aportaciones de los centros educativos del país al desarrollo y la asistencia humanitaria en países como China o en continentes enteros, como África, a través del desarrollo de vacunas y otras investigaciones médicas y sociales. En este contexto, la iniciativa del UCU pretende que los profesores e investigadores israelíes sean vetados para enseñar en las universidades británicas o para presentar sus trabajos en conferencias internacionales e, incluso, para colaborar en investigaciones entre centros de distintas partes del mundo. Independientemente de que la acción sea o no apoyada por la gran sociedad universitaria académica, cabe esperar un futuro de ‘activistas’ montando sus estruendosas ‘performances’ en los congresos científicos o en las aulas si continúa adelante un debate que, en el seno de los sindicatos implicados, no se quiere abandonar bajo ningún concepto.

No importa que más de 250 conocidos y reputados profesores británicos también publicaran ayer miércoles un anuncio publicitario en el Times de Londres condenando la iniciativa de algunos de sus colegas, en un gesto inmediatamente recogido por la prensa israelí. Ni que la Anti-Defamation League haya elogiado también las posiciones contrarias al potencial embargo académico israelí, entre otras, la manifestada por el presidente de la Columbia University, en un síntoma de que la crisis y la ofensiva se han extendido a las ‘vacas sagradas’ de la universidad estadounidense. Altos políticos británicos, entre ellos, el máximo responsable de la educación en el país, Bill Rammel, intentaban tranquilizar a pie de obra en Tel Aviv a un cada vez más nervioso e irritado gobierno israelí mediante la propuesta de una conferencia tripartita británica-israelí-palestina, dando así, apoyo indirecto al embrollo montado por el activismo de clase.

Knéset: Represalia comercial contra el Reino Unido

Los responsables de las grandes universidades británicas insisten en que, “contrariamente a lo que la gente cree”, hay “muy poco apoyo” a la iniciativa de UCU, como decía al Jerusalem Post el segundo de la Universidad de Liverpool. Sin embargo, el activismo izquierdista sabe jugar con la atención que cualquiera de sus iniciativas consigue en los medios de comunicación para presionar en un sentido que, desde la Knéset, ya se ha tomado muy en serio. Otniel Schneller, uno de los legisladores israelíes que ha preparado un proyecto de boicot para los productos británicos, manifestaba que “el pueblo británico debería saber que estamos muy decepcionados con Inglaterra”. El Reino Unido es el tercer socio comercial de Israel, por detrás de Estados Unidos y Alemania, y el volumen de negocio en juego se estima en unos 1.200 millones de libras. El proyecto de boicot israelí exigiría que los productos británicos fueran etiquetados de forma clara y visible para dejar clara su procedencia, de forma que los consumidores israelíes supieran de dónde viene cada cosa, y reaccionaran en consecuencia contra los que portaran la Union Jack.

A pesar de las tranquilizadoras notas de políticos y académicos, la acción ya está lanzada por los sindicatos. En Israel, las agencias de viajes desaconsejan viajar al Reino Unido y algunos sindicatos se niegan a descargar mercancías procedentes de las islas británicas. Con la crisis en pleno apogeo, muchos recuerdan que no es la primera vez que se produce una llamada de este tipo para boicotear a Israel. Convocatorias anteriores se han lanzado en Canadá, Suecia, Irlanda, Noruega, Holanda y en prácticamente todos los países occidentales, España incluida, donde, recientemente, una conferencia del embajador israelí en Madrid, Víctor Harel, era suspendida en la Universidad Carlos III ante lo que las autoridades del centro madrileño calificaron de previsibles intentos de estudiantes por boicotearla mediante incidentes. De hecho, partidos izquierdistas y nodos antisistema españoles en Internet bullen permanentemente con campañas de boicot comercial contra Israel. Sin embargo, esta vez, el incidente provocado por los sindicatos británicos ha provocado lo que puede ser la primera gran reacción israelí de contraofensiva civil para responder a los permanentes golpes que llegan desde un Occidente que, sin embargo, cada vez se va autodescubriendo más en la misma primera línea de frente en que se encuentra el estado de Israel desde su creación.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección