La organización iraní que ofrece una recompensa de 150.000 dólares por matar a Rushdie recuerda que debe ser asesinado "incluso si se arrepiente desde el fondo de su corazón y se convierte en el hombre más piadoso del mundo"
XLa cabeza de Salman Rushdie sube de precio. La organización no gubernamental iraní Movimiento Mundial para la Honra de los Mártires del Islam ha incrementado de 100.000 a 150.000 dólares la recompensa por "matar" al escritor. La organización recuerda que, según la fatua, no sólo es obligación de cualquier musulmán su cumplimiento "incluso si (Rushdie) se arrepiente desde el fondo de su corazón y se convierte en el hombre más piadoso del mundo" sino que, asímismo, cualquier fiel islámico está obligado a entregar a cualquier persona no musulmana "cualquier cosa que desee como pago o precio" por matar al escritor, si es que lo "ejecuta" antes que un musulmán.
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Sin embargo, con ser duras las palabras de condena pronunciadas por Teherán contra el "odiado apóstata", por no hablar de la convocatoria a los 'cazarecompensas' mundiales -musulmanes o no- de la ong iraní, el conflicto diplomático más grave se está produciendo entre el Reino Unido y Pakistán, un aliado de Occidente en la "guerra contra el terrorismo", habitualmente considerado como 'moderado' en su percepción del islam, pero que cada vez da más muestras de situarse en el ala más dura de la 'umma' política internacional, bien coreado por las cada vez más organizaciones islámicas internacionales que se unen a la nueva demostración de cólera religiosa musulmana, como se difunde con insistencia desde la agencia oficial iraní.
Los países occidentales no salían de su estupor cuando el propio ministro de asuntos religiosos pakistaní mostraba su impresión de que la condecoración británica a Rushdie "justificaba" ataques suicidas de represalia. Mientras se agolpaban en las agencias de prensa las nuevas imágenes de personajes histéricos y muñecos ardientes en vicaria representación del "blasfemo" Rushdie, el Reino Unido expresaba su "profunda preocupación" por las declaraciones del miembro del gobierno pakistaní.
Ijaz-ul-Haq, el ministro que realizó las incendiarias declaraciones, afirmaba horas después: "Yo nunca he apoyado a los ataques suicidas. Lo que quise decir ayer es que estamos intentando combatir el extremismo, pero las acciones británicas están echando gasolina al fuego y no están ayudando". Sin embargo, y lejos de bajar el tono de un explosivo rencor que se extiende por todo el orbe islámico, Pakistán convocaba a los diplomáticos británicos en el país para expresarles sus quejas sobre la condecoración al escritor.
En Estados Unidos, los columnistas más vitriólicos destacan irónicamente como el "¡Matad a Rushdie!" se ha convertido en "lo último de nuestro aliado en la lucha contra el terrorismo". Además, se recordaba cómo Pakistán, según el recién aparecido Índice 2007 sobre los Estados Fracasados, se encuentra en el puesto número 12, entre Afganistán y Haití, algo que la prensa de referencia de Pakistán también constata con cierto abatimiento. En este sentido, los columnistas conservadores más virulentos con el islam más virulento recordaban cómo "los países más débiles del mundo son también los más intolerantes en religión".
