Muertes de civiles en Afganistán: La OTAN acusa a los talibanes de utilizar niños de incluso seis años en misiones suicidas
X- NUEVO DIGITAL (26/07/06) - PSOE: "¿Por qué matan niños?" - El enviado de las Naciones Unidas califica de "cobarde" la estrategia de Hezbollah de mezclar a sus combatientes entre las mujeres y los niños
- NUEVO DIGITAL (01/03/07) - La OTAN lo denuncia en Afganistán, y la prensa, en Irak: Mujeres y niños son utilizados como escudos humanos por talibanes e insurgentes iraquíes
No sólo un alto representante de las Naciones Unidas calificó de “cobarde” la estrategia de Hezbollah de mezclar a sus combatientes entre mujeres y niños con el fin de pasear repetidamente sus cadáveres -pase tras pase- ante las cámaras de televisión occidentales durante la última guerra del Líbano. La estrategia fue adoptada con entusiasmo por los palestinos de Gaza -entre explícitas llamadas a la creción de "mártires infantiles"- y ha alcanzado en el bando palestino su máxima expresión en el enmascaramiento del inmenso arsenal de Ansar al Islam, los 'militantes' que "combaten como ratas", según la prensa libanesa, cavando túneles de casa en casa entre miles de civiles en los campos del norte del Líbano. Ahora, la OTAN y las fuerzas lideradas por Estados Unidos en Irak y Afganistán se encuentran con el mismo dilema: mujeres y niños son situados permanentemente como escudos humanos y hasta utilizados en misiones suicidas. En muchas ocasiones, las tropas occidentales deben, simplemente, dedicarse a la labor policial de rescatar a mujeres y niños, secuestrados por los combatientes de Alá para servir de parapeto frente a los soldados occidentales.
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Desde hace años, palestinos e insurgentes en Irak y Aftganistán habían usado no sólo devotos musulmanes que deseaban el camino rápido hacia el paraíso sino hasta animales cargados con bombas -especialmente burros y mulas- que hacían estallar cerca de los soldados, entre airadas cartas de protesta de las organizaciones de los derechos de los animales. Sin embargo, las fuerzas occidentales se plantean ahora el problema de cómo abatir a un niño de seis años por mucho chaleco repleto de explosivos que lleve según se acerca a un check point aliado. ¿Convencer al niño de que no toque nada? ¿Y si toca el botón según se le ha ordenado? ¿Y si quien toca el botón es otro a cientos de metros, seguro de que el niño llegará al objetivo sin ser abatido?
Un niño rodeado de explosivos
La International Security Assistance Force en Afganistán ya está acostumbrada a combatir en las proximidades de civiles, entre los que los talibanes se mezclan para llevar a cabo sus acciones ofensivas, y después, utilizarlos en la retirada o en la disolución de efectivos que, en minutos, se convierten en pacíficos paisanos que reposan bajo el sol entre niños que corretean por los alrededores. Las órdenes son tajantes cuando las fuerzas aliadas observan un civil potencialmente peligroso que se acerca sin responder a las advertencias. El problema es cómo abatir a un niño. “Colocaron explosivos en un niño de seis años y le ordenador que caminara hacia la policía o el ejército afgano, y que apretara el botón”, declaraba al Guardian el capitán Michael Cormier, el jefe de la compañía que interceptó a la criatura. “Afortunadamente, el chico no entendió las órdenes y preguntó a los oficiales de patrulla por qué le habían colocado esa vestimenta”.
En esa ocasión, los soldados consiguieron desarmar al niño. Nadie resultó herido. Sin embargo, en los últimos días, decenas de civiles han muerto en medio de ataques aliados, y los presidentes de Pakistán y del propio Afganistán han puesto el grito en el cielo, bien cubiertos por incendiarios reportajes transmitidos ‘urbi et orbi’ por Al Jazeera a toda la Umma musulmana en el mundo. Hasta el momento, ningún líder árabe o musulmán ha levantado la voz condenando a unos enemigos –también los suyos, puesto que los aliados combaten, matan y mueren para mantener a esos líderes en el poder- que utilizan permanentemente a los civiles como escudos humanos con el fin de lanzar sus operaciones ofensivas y, después, replegarse hacia pueblos y aldeas cuando las fuerzas de la OTAN intentan la respuesta.
"La vida afgana no es barata"
El presidente afgano, Hamid Karzai, realizaba unas furibundas declaraciones este fin de semana contra las tropas de la OTAN al afirmar textualmente: “La vida afgana no es barata y no debería ser tratada como tal”. Las fuerzas aliadas se han disculpado no sólo por las muertes de civiles en Afganistán sino por las últimas -al menos, nueve- causadas en Pakistán, puesto que los insurgentes talibanes también cruzan la frontera extranjera para conseguir la indirecta inmunidad derivada del cruce a un país extranjero y aliado occidental. Sesenta militantes islámicos afganos fueron abatidos en Pakistán en esa misma acción. Los mandos de la fuerza aliada recuerdan que “no hay una línea dibujada en el desierto”, por lo que es muy difícil saber cuándo han penetrado en territorio pakistaní persiguiendo a los insurgentes afganos.
De hecho, se considera que el líder talibán ya se encontraría en Pakistán, donde le espera el cuartel mayor de Al Qaeda, en la porosa frontera desértica donde las tribus cobijan a la gente de Bin Laden y les ofrecen el refugio que, desde Islamabab, se exige debilitar a Estados Unidos a base de miles de millones de dólares en fomento de desarrollo, mientras, a la vez, se lanzan campañas sin cuento presentándole como invasor que mata a civiles y ha declarado la guerra a la comunidad islámica en su deseo de “exterminar” a todos los musulmanes del mundo.
