Alianza de Civilizaciones: Un diputado del gobernante AKP turco recrimina a Zapatero su "silencio" en el caso Rushdie mientras la Organización de la Conferencia Islámica reafirma que "no tolerará" la "difamación del islam"
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En las primeras horas tras los atentados fallidos de Londres, ese mismo sábado, el portavoz del Consejo Musulmán del Reino Unido, en declaraciones a Islam on Line, exigía “evitar las presunciones” sobre la autoría puesto que “puede haber sido obra de musulmanes, cristianos, judíos o budistas”. La organización islámica británica se encontraba aún en plena campaña de denuncia contra la “deliberada provocación” del gobierno de Londres “contra los musulmanes” que intuía en la condecoración a Rushdie. No eran los únicos. En la Turquía de la Alianza de las Civilizaciónes, la ira por el reconocimiento literario y democrático a Rushdie encendía también pasiones en el islamismo ‘moderado’ del AKP en el poder. Incluso la prensa turca más centrista y prooccidental recogía una entrevista con el secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica quien afirmaba que su objetivo seguía siendo “extender la imagen del islam como una religión de paz y tolerancia” aunque añadía, en contundentes términos, que su organización “no toleraría” la “difamación del islam”.
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En Egipto, el abogado de unos cristianos coptos considera “muy positivo” que el Tribunal Supremo Administrativo del país haya aceptado la revisión de la sentencia de una corte inferior contra sus clientes que, tras ser forzados a la conversión islámica, desean regresar al cristianismo. La corte había argumentado que reconocer el derecho de esas personas a regresar al cristianismo sería considerado como “apostasía” bajo la ley islámica. El abogado, que lleva cuatrocientos casos similares, está exultante después de que el alto tribunal haya decidido analizar el caso. “Ello prueba que aún hay una ventana para la libertad en Egipto”, decía, en posible intento de animar a una comunidad cristiana copta egipcia sometida no sólo a opresión y presiones de todo tipo, sino a periódicas ‘razzias’ por parte de sus conciudadanos musulmanes, dispuestos a la violencia al menor rumor que consideren ofensivo contra el islam, generalmente falso, pero, finalmente, inevitablemente sangriento.
En declaraciones a la prensa turca, el secretario general de la Organización de la Conferencia Islámica enfatizaba que “nuestro objetivo es extender la imagen del islam como una religión de paz, tolerancia y opuesta al terrorismo, así como su aceptación de la diversidad de creencias religiosas y sostenedora del respeto a la dignidad humana”. Sin embargo, es lo que califica como la “difamación del islam” y la “discriminación de los musulmanes” en Occidente lo que merece las más encendidas palabras del turco Ekmeleddin İhsanoğlu, hechos de los que responsabiliza a la “ignorancia” de Occidente sobre la religión islámica.
“Creemos que la falta de comprensión en Occidente sobre los valores, prácticas y enseñanzas reales del islam ha llevado a la presente situación”, aseguraba el dirigente de la organización internacional musulmana. Sin embargo, y de todas formas, İhsanoğlu reafirmaba el acuerdo de la última sesión de su organización en el sentido de crear una red de vigilancia mundial sobre la "islamofobia" que, aunque no lo recordaba en la entrevista, incluye la presentación de demandas en los tribunales contra cualquier organización o persona que "insulte al islam" o "lo relacione con el terrorismo o la violencia".
En otro diario turco, esta vez en el Zaman, próximo al gobierno ‘islamista democrático’ del AKP, un diputado de este partido se despachaba con un apasionado artículo ya titulado, sin demasiados recursos literarios, “la condecoración a Rushdie, un insulto al islam”. Nevzat Yalçintaş denunciaba lo que ve como un “desafío al islam” y la constante “expansión de la islamofobia en todo el mundo” mientras exigía al Reino Unido “una inmediata disculpa”. Sin embargo, no sólo el Reino Unido salía malparado de la cólera del diputado del AKP.
Tras alabar a la Alianza de las Civilizaciones como un “mecanismo” de “comprensión, cooperación y cohesión entre las culturas musulmana y cristiana”, el diputado islamista calificaba el “silencio” de Erdoğan y de Zapatero sobre la condecoración a Rushdie como “inapropiado” y “extremadamente grave”. “Si no se corrigen los errores a través del diálogo y la amistad, se pude llegar a un comportamiento hostil. Erdoğan y Zapatero deben resolver el problema y prevenir tales tipos de reacciones”, concluía Yalçintaş, un profesor quien, por otra parte, señala en sus conferencias que "el islam es la última religión para la humanidad establecida por Alá".
