NUEVO DIGITAL Internacional - Del turismo solidario a la yihad interna - Yemen: monumentos y atardeceres de desierto para los de fuera; taxistas masturbadores y odio yihadista para los de dentro
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Del turismo solidario a la yihad interna - Yemen: monumentos y atardeceres de desierto para los de fuera; taxistas masturbadores y odio yihadista para los de dentro

Del turismo solidario a la yihad interna - Yemen: monumentos y atardeceres de desierto para los de fuera; taxistas masturbadores y odio yihadista para los de dentro

09.07.07 • 02:23 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Con el atentado contra los turistas españoles en Yemen, bellas y tiernas alabanzas de desbocada sensibilidad se elevan por doquier hacia el país, algunas provenientes la raza de los turistas de la solidaridad, quienes, en ocasiones, deciden “aparcar por una vez la playa” para, como en esta ocasión, “adentrarse en el infierno en que viven los saharauis en un tierra en falsa paz”. Estos turistas solidarios que “renunciaron a la playa” olvidan -o desconocen- la primera norma del viajero en zona de conflicto: no comprometer la seguridad de la población local. El enviado especial mínimamente curtido la respeta: nunca poner en riesgo a los residentes. Turistas y periodistas se van. Los otros se quedan. Y menos por una fotografía en la que, de forma inconsciente, una niña se mete a ella misma y a su familia en potencialmente muy graves problemas ante dos sicarios del régimen, sin duda aburridos de las parejas occidentales con ganas de sensaciones excitantes, lejos de las medusas de Benidorm.

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La prensa, con sus curtidos reporteros profesionales en el dique seco, se ha llenado, sin embargo, de ‘periodistas ciudadanos’ que, aún obnubilados por la belleza del desierto, por la amabilidad de (algunos) guías oficiales o por la emoción de los selectos recuerdos de la hermandad universal, defienden la obvia "honestidad de un pueblo", pero que nunca penetraron en la íntima realidad del país, esa que viven las otras mujeres que viajan en un taxi mientras el conductor “lascivamente se satisface a sí mismo”, o la del interior de las mezquitas, donde se predica un odio que termina con un soldado de Alá abrasando a esos turistas de buenos sentimientos cuyos familiares intentarán encontrar una explicación, quizás en las proximidades de la Casa Blanca, en Irak, o quién sabe si bañados por la falsa marea de los 'océanos de injusticia' y de los “oscuros centros de poder” de quienes aun entienden menos, abonados a la deslumbrante lucidez de las organizaciones marxistas de la que se hacen eco no sólo la quinta columna musulmana española en igualmente cegadores análisis, sino también serios -y extraordinariamente bien remunerados- parlamentarios europeos, obsesionados con las responsabilidad de ocultas y secretas logias de protocolo de dominio mundial.

Periodistas de agencia de viajes; periodistas de Yemen

“Un profundamente perturbador incidente ocurrió a una mujer de nuestra empresa esta semana”, contaba en su editorial hace una decena de días el Yemen Observer, un diario yemení con una parca pero suficiente versión en inglés publicado en la capital del país. “Estaba yendo en taxi a trabajar, mirando tranquilamente por la ventanilla, cuando un frenético movimiento atrajo la atención de su visión periférica. Volvió la cabeza, y se horrorizó al encontrar al conductor del taxi lascivamente dándose placer a sí mismo. Mientras conducía. A plena luz de día. Con una mujer en su coche”.

“Horrorizada, la mujer saltó en marcha del coche, en medio de un congestionado cruce, gritando ‘Me das asco’, mientras huía del vehículo”, continúa el diario. “Violentamente repugnada por la experiencia, la mujer tropezó con el bordillo. Estaba llorando y temblando. Todavía aún lejos del trabajo, decidió caminar, sin querer afrontar el riesgo de tomar otro taxi”. Ya en la redacción, al parecer otras mujeres con mayor experiencia del país se sorprendieron. Pero de la propia sorpresa de su compañera.

Mujeres: Sorpresa por la sorpresa

“Esto nos pasa a todas. Es normal”. Conductores de taxi o viandantes por las calles hacen sufrir este tipo de experiencias hasta el punto de que el diario, muy liberal en sus puntos de vista, se ve en la obligación de recordar, en un lenguaje ingenuo pero valiente para las circunstancias, que las mujeres “son iguales a los hombres, con mentes igualmente capaces. Son seres humanos completos que son heridas y dañadas cuando son tratadas como cosas”.

Pero no sólo tras las bellas fotografías turísticas de fascinadas occidentales o aventureros de agencia de viaje de riesgo cuentan poco sobre las realidades de países que, incluso como Yemen, poco tienen que ver con la brutalidad de otras zonas ‘en desiertos no tan lejanos’. El mismo diario, en otro editorial, este ya posterior al asesinato de los turistas españoles -y de algunos de los yemeníes que les acompañaban- se juega el tipo para analizar lo que sucede “cuando los sermones se convierten en un arma letal”. El propio diario, que publicó las caricaturas de Mahoma tachadas con una gran aspa negra condenándolas como ofensivas para el islam, recibió la amenazas y las muy inquietantes acusaciones de algunos ‘expertos’ islámicos que calificaron a los periodistas de “peores que los infieles”.

Mezquitas: condenas al terrorismo; fuego en los sermones

Sin amilanarse, el diario continúa afirmando que los incendiarios y envenenados sermones de las mezquitas “fueron el motivo y la inspiración” no sólo para los ataques contra los turistas españoles, sino para los que han sufrido ellos mismos, por defender incendiarias ideas igualitarias o atacar las constantes “teorías de las conspiración sobre Occidente” por las que se acusa a Europa y a Estados Unidos de urdir planes para atacar a los musulmanes, ideas que, por otra parte, se encuentran bien defendidas en la quinta columna española que también las apoya con guerrero ardor.

Muchos medios han informado sobre la fatua de expertos religiosos yemeníes recordando que “estos suicidas no tienen nada que ver con el islam” aunque obviando, como generalmente se hace para los no avisados, que ‘suicidio’ y ‘martirio’ no son sinónimos en la tradición coránica, y que, como se encargan de recordar hasta la saciedad múltiples personalidades islámicas, el 'mártir yihadista' no es un suicida sino un guerrero, de forma que “el terrorismo no es violencia cuando se utiliza contra los infieles”, como, con amplio e inequívoco -y bien citado- conocimiento del Corán, recuerdan parlamentarios egipcios de los Hermanos Musulmanes.

Yemeníes contra las 'teorías de la conspiración'

En una batalla contra la barbarie islámica mucho más heroica que la de los revolucionarios de conspiración capitalista o alfombra comunitaria y bien orondos sueldos oficiales con que apoyar las constantes -y potencialmente letales- acusaciones de “islamofobia” contra quienes osen criticar la siniestra corrección política de Boletín Oficial del Estado, periódicos como este recuerdan que todas esas condenas de la violencia de los imanes llegan tarde porque “mientras rechazan estos actos terroristas, siguen instalando en las mentes de la juventud musulmana el odio a los no musulmanes” y, además, “se quejan de los extranjeros que visitan Yemen” y de cómo “extienden la inmoralidad bebiendo alcohol, difudiendo falsas ideas y lavando los cerebros de los jóvenes”.

Poco tienen que ver estos comandos de la libertad en tierra propia con las hermosas fotografías de atardeceres y bellos testimonios de amistad que, por otra parte, se encuentran en cualquier parte del mundo, y que ocultan la cruel guerra de quienes se quedan peleando por sus derechos de persona, y denunciando a peligrosa página abierta, lejos de los turistas y cooperantes solidarios, que llegan y se van, y que apoyarán, en la seguridad de sus democráticas sociedades, las mismas justificaciones contra las que luchan quienes se quedan y ya no quieren coger un taxi, ignorados por quienes regresan para informarnos, enseñando las fotos en el ordenador, que nosotros somos los culpables. O la globalización, o Bush, que tanto da.



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